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Leales: "Era un ruido muy fuerte que venía del cielo"

TEMPORAL

Don Jesús Santillán tiene 74 años, vive en Puma Pozo y nunca en su vida vio ni escuchó algo así. Su hija Valeria lo relata: "Cuando llegué, no podía creer lo que había pasado". FOTOS

Así quedó la pieza de don Jesús y su hijo. Hay que tirar todo.





Don Jesús Santillán tiene 74 años, pero jura que jamás en su vida escuchó y vio algo así en Puma Pozo, Leales: “Era un ruido muy fuerte que venía del cielo. Ya estaba lloviendo y el ruido era cada vez más fuerte. Hasta que el viento empezó a entrar y después no se acuerda mucho más”.

Valeria Santillán es la hija menor de don Jesús y este lunes habla con el diario el tucumano: “Todos los fines de semana lo voy a visitar. Él siempre salía a esperarme hasta la puerta del remis. Yo nací y me crié en esa casa que este fin de semana veía y no podía creer cómo había quedado”.

Este sábado, a diferencias de otros fines de semana, don Jesús no salió a esperar a Valeria: “La casa quedó destruida y él está a mi cargo de mi hermano de 55 años que es discapacitado con epilepsia. Lo único que quedó en pie y donde mi papá y mi hermano vienen pasando estas noches es en una galería”.

El tornado que sacudió a Leales el fin de semana dejó a la familia Santillán sin techo ni casa: la foto que ilustra esta nota asombra. Es la imagen del dormitorio donde Jesús y su hijo dormían. “Para llegar a Puma Pozo podés por la 306 y pasar Santa Rosa de Leales, pero para mí lo mejor es salir por la 9, pasar Romera Pozo, Agua Azul y doblás hacia la derecha: todo es ruta. Cuando llegué, vi la casa sin techo. Mi papá me contó: ‘Entró el viento y se voló el techo como si fuera un pedazo de papel’”.

Pero todo el drama que vivió la familia en la casa continuó después del techo perdido en la inmensidad de ese cielo de Leales: “Como ven en las fotos, las paredes habían quedado paradas, pero cuando intentaron poner un techo, una pared se vino abajo. Todas las paredes están en la misma situación. Hay que tirar abajo la casa. A los 74 años, mi papá tiene que volver a empezar de cero”.

Después de entrar a la casa, Valeria Santillán vio solo barro y ropa mojada: “Fue horrible ver todas las cosas así. La tele se echó a perder y mi papá cree que la heladera puede volver a funcionar porque una chapa voló y volvió a entrar a la casa y se estampó contra la heladera, cubriéndola del agua. Pero no sé. Encima el domingo volvió a llover. Recién me estaba pudiendo comunicar porque estaban sin señal ni luz. Se cayeron los postes de luz y está trabajando la comuna”.

Con un nudo en la garganta y las manos todavía mojadas, Valeria volvió a San Miguel de Tucumán porque tiene una bebé de 3 años y hoy ya está trabajando. Sin poder pensar en otra cosa, inició una campaña solidaria para juntar ropa para su papá y especialmente para sus sobrinitos que viven al lado, entre los 6 meses y los 10 años, y para las familias más afectadas por el temporal.

“La gente es muy buena. Y nos está ayudando. Lo que más necesitamos es el material para poder empezar de nuevo. Sé que la comuna está trabajando, pero no quiero que pasen los días y se olvide el tema. Mientras construimos la casa, al menos una prefabricada o una pieza donde entren las dos camas para mi papá y mi hermano. Hoy el día está soleado. Ojalá siga así”.