"Por favor, necesito dejar de fumar, ayudame"
TESTIMONIOS
Johana le hizo una promesa a su abuelo, quien lamentablemente falleció de cáncer de pulmón. También a sus hijas. Dejó el cigarrillo hasta cinco meses una vez, pero volvió. Probó de todo. Fuma tres paquetes de Pier por día. El relato en primera persona de una persona que se anima a contar lo que vive con el pucho.
El cigarrillo.
“Es muy difícil largar el pucho. Mucha gente dice: ‘Fuerza de voluntad’. Pero es jodido dejarlo. Mi cuerpo depende de la nicotina. Me levanto a la mañana y prendo un cigarrillo. Me despierto a la madrugada y prendo uno. Ya es mecánico”.
Johana habla esta noche con el diario el tucumano después de haber hecho pública la pregunta que la acompaña: “¿Alguien conoce algún remedio eficaz para dejar de fumar, algo que vaya acompañado con la voluntad de dejar este vicio tan perjudicial?”
La historia de Johana con el cigarrillo empezó como la de muchas: “Estando en primer año, mis compañeras me convidaron. ‘Yo también quiero’, les dije. Me mareaba, me mareaba mucho. Llegaba de la escuela y mi mamá: ‘Vos andas fumando’. Pero no me no lo sentía porque ella también era fumadora”.
Como una aprobación de la juventud a la primera adultez, la historia de Johana con el cigarrillo siguió durante una sobremesa: “Mi papá fuma Parliament. Un domingo nos sentamos, pone el paquete en la mesa y nos dice: ‘Saquen, saquen, ¿ustedes piensan que soy boludo? Les he pedido que no cometan el mismo error, pero lo hicieron. Prefiero ser yo el que se los dé”.
“Mi papá siempre me acompañó en esta lucha: me compró cigarros electrónicos, he probado con el cigarro electrónico bajando la graduación de la nicotina, y así estuve cinco meses sin fumar la primera vez. La segunda vez que estuve sin fumar fue con el acoro, una raíz que se le pone al mate y se la recomienda para dejar de fumar. Los que tomaban mate conmigo me preguntaban: ‘¿Qué tiene el agua?’ Todos eran fumadores, todos tomaban el mate con el acoro. Si no les gustaba, que tomen otro mate. Y la tercera vez lo dejé por el covid”.
¿Cómo es la vida para Johana sin el cigarrillo entre sus dedos y el humo pasando por su boca? “Las veces que lo dejé sentís que te falta algo para conversar, para tomar mate: es por inercia, dos o tres días puedo estar, como dice mi marido, como insoportable. Yo le explico que es por la falta de cigarro. Al principio, iba anotando en un almanaque y tachando los días hasta que me olvidaba. Si me olvidaba de anotar, era bueno. Me metía un chupetín, tomaba mate. Lo aprendí en un grupo: ‘Manos ocupadas, mente ocupada, no hacen macana’. Me gusta joder con las plantas, tengo mis hijas, tengo mi trabajo como peluquera, me mantengo ocupada, pero sigo fumando”.
“Muchas veces tocamos fondo y pedimos ayuda. Mi abuelo ha muerto de cáncer de pulmón. La última vez que me vio, me dijo: ‘Prometeme que nunca más vas a volver a fumar’. Yo le dije que sí. Lo mismo se los prometí a mis hijas. Pero el vicio es más fuerte que yo”, se sincera Johana, en uno de los temas que acucia a tucumanos y tucumanas día a día: el pucho.
¿Qué la llevó a hacer pública su pregunta? “Lo venía pensando hace mucho, lo venía hablando con mi marido, pero como él me seguía viendo con el cigarro era difícil. Le dije: 'Por favor, necesito dejar de fumar, ayudame'.. Ya no puedo correr. Me agito todo el tiempo. Antes hacía velocidad y resistencia, no puede ser que me agite. Era un palo, un alambre. Ahora he subido 15 kilos. Con esta pregunta, aceptando que tengo un problema, siento que voy a poder: es lo que yo quiero dejar de fumar, es el paso fundamental. Una tiene que decir sí: totalmente quiero dejar de fumar. Con todo lo que está pasando, no vamos a llegar a ningún lado si somos egoístas, ¿cómo vamos a actuar con el otro si nos dañamos a nosotros mismos?”
Johana habla esta noche con el diario el tucumano después de haber hecho pública la pregunta que la acompaña: “¿Alguien conoce algún remedio eficaz para dejar de fumar, algo que vaya acompañado con la voluntad de dejar este vicio tan perjudicial?”
La historia de Johana con el cigarrillo empezó como la de muchas: “Estando en primer año, mis compañeras me convidaron. ‘Yo también quiero’, les dije. Me mareaba, me mareaba mucho. Llegaba de la escuela y mi mamá: ‘Vos andas fumando’. Pero no me no lo sentía porque ella también era fumadora”.
Como una aprobación de la juventud a la primera adultez, la historia de Johana con el cigarrillo siguió durante una sobremesa: “Mi papá fuma Parliament. Un domingo nos sentamos, pone el paquete en la mesa y nos dice: ‘Saquen, saquen, ¿ustedes piensan que soy boludo? Les he pedido que no cometan el mismo error, pero lo hicieron. Prefiero ser yo el que se los dé”.
“Mi papá siempre me acompañó en esta lucha: me compró cigarros electrónicos, he probado con el cigarro electrónico bajando la graduación de la nicotina, y así estuve cinco meses sin fumar la primera vez. La segunda vez que estuve sin fumar fue con el acoro, una raíz que se le pone al mate y se la recomienda para dejar de fumar. Los que tomaban mate conmigo me preguntaban: ‘¿Qué tiene el agua?’ Todos eran fumadores, todos tomaban el mate con el acoro. Si no les gustaba, que tomen otro mate. Y la tercera vez lo dejé por el covid”.
¿Cómo es la vida para Johana sin el cigarrillo entre sus dedos y el humo pasando por su boca? “Las veces que lo dejé sentís que te falta algo para conversar, para tomar mate: es por inercia, dos o tres días puedo estar, como dice mi marido, como insoportable. Yo le explico que es por la falta de cigarro. Al principio, iba anotando en un almanaque y tachando los días hasta que me olvidaba. Si me olvidaba de anotar, era bueno. Me metía un chupetín, tomaba mate. Lo aprendí en un grupo: ‘Manos ocupadas, mente ocupada, no hacen macana’. Me gusta joder con las plantas, tengo mis hijas, tengo mi trabajo como peluquera, me mantengo ocupada, pero sigo fumando”.
“Muchas veces tocamos fondo y pedimos ayuda. Mi abuelo ha muerto de cáncer de pulmón. La última vez que me vio, me dijo: ‘Prometeme que nunca más vas a volver a fumar’. Yo le dije que sí. Lo mismo se los prometí a mis hijas. Pero el vicio es más fuerte que yo”, se sincera Johana, en uno de los temas que acucia a tucumanos y tucumanas día a día: el pucho.
¿Qué la llevó a hacer pública su pregunta? “Lo venía pensando hace mucho, lo venía hablando con mi marido, pero como él me seguía viendo con el cigarro era difícil. Le dije: 'Por favor, necesito dejar de fumar, ayudame'.. Ya no puedo correr. Me agito todo el tiempo. Antes hacía velocidad y resistencia, no puede ser que me agite. Era un palo, un alambre. Ahora he subido 15 kilos. Con esta pregunta, aceptando que tengo un problema, siento que voy a poder: es lo que yo quiero dejar de fumar, es el paso fundamental. Una tiene que decir sí: totalmente quiero dejar de fumar. Con todo lo que está pasando, no vamos a llegar a ningún lado si somos egoístas, ¿cómo vamos a actuar con el otro si nos dañamos a nosotros mismos?”
Desde el programa provincial recomiendan los servicios de cesación tábaquica del Sistema de Salud. Los interesados en sumarse pueden acudir a los siguientes puntos:
1. Servicio: Hospital Centro de Salud Z. Santillán. Domicilio: Av. Avellaneda 750.
2. Servicio: Hospital de Clínicas Pte. Dr. Nicolás Avellaneda. Domicilio: Catamarca 2000.
3. Servicio: Hospital Ángel Cruz Padilla. Domicilio: Alberdi 550.
4. Servicio: CAPS Eva Duarte. Domicilio: San Miguel 1500.
5. Servicio: Hospital de San Pablo. Domicilio: Avenida Principal 107. San Pablo.
6. Servicio: CAPS Villa Rosario. San Pablo. Domicilio: Villa Rosario. San Pablo.
7. Servicio: Asistencia Pública Municipal de Tafí Viejo. Domicilio: Centenario 424.
8. Servicio: Hospital María Auxiliadora. Ranchillos. Domicilio: Santiago S/N.
9. Servicio: Hospital Estación Aráoz. Domicilio: Estación Aráoz.
10. Servicio: Hospital Parajón Ortiz de Famaillá. Domicilio: Belgrano 210. Famaillá.
11. Servicio: CAPS La Ramada de Abajo. Domicilio: La Ramada de Abajo.
12. Servicio: CAPS Santa Clara. Yerba Buena. Domicilio: Frías Silva y Fanzolatto.
13. Servicio: Hospital Garmendia. Domicilio: 9 de Julio S/N. Garmendia.
14. Servicio: Policlínica Villa Mariano Moreno. Domicilio: Calle 4 Esquina 9.
15. Servicio: Caps San José. Yerba Buena. Domicilio: Independencia 64.








