Los tucumanos ya pueden volver a chapar en la Plaza Independencia
Habemus plaza
Esta noche se reinauguró oficialmente la Plaza Independencia y los tucumanos recuperan uno de los sitios más emblemáticos de la ciudad. Escenario de encuentros y epicentro del amor: ¿enamorará a los tucumanos? Fotos y video.
Corazón del microcentro y vergel natural en medio del ruido y del cemento de la ciudad, la Plaza Independencia que todos conocemos nunca fue un lugar apto para refugiarse al yutearse de la escuela ni para los amores infieles. Cualquier yutero y cualquier tramposo lo sabe y las razones están a la vista: es la plaza más pública de todas plazas tucumanas. Todos han pasado por ahí alguna vez y lo seguirán haciendo. No es un lugar para ocultarse, sino para mostrarse. Cuando hay que festejar, cuando hay que reclamar y, sobretodo, cuando hay algo que compartir; la plaza siempre está y los tucumanos convergen justo ahí. Por eso fueron tantas las expectativas que se generaron durante el largo tiempo que estuvo vallada mientras era remodelada. Esta noche esa dilatada espera ha llegado a su fin y en el acto oficial de reinauguración el intendente Germán Alfaro se preguntó: “Quién no se habrá puesto de novio en este espacio público”. Los tucumanos hoy recuperan uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad y una de sus principales usinas del amor público y por lo público. A partir de hoy, pueden volver a chapar y a enamorarse en la plaza, pero también tienen que volver a enamorarse de ella.
No fue el 9 de Julio para la conmemoración de los 205 años de la declaración de Independencia. Ni fue un día después para los festejos por la obtención de la Copa América tras 28 años de sequía de la selección. La plaza se hizo esperar y los tucumanos la extrañaron el sábado cuando, después de mucho tiempo, al fin hubo algo que festejar y que compartir entre todos. La renovada Plaza Independencia no se había reinaugurado todavía y ya estaba ganando, citando a un famoso personaje local. Pero no fue entonces, sino hoy, con la estatua de Lola Mora remozada y toda iluminada como testigo, globos celestes y blancos, próceres, damas, caballeros y con la Virgen de la Merced presente. Música, fuegos artificiales, banderas y algodón de azúcar. Tenemos plaza de nuevo y sólo resta volver a apropiarnos de un espacio que nunca dejó de ser nuestro.

¿Che, ya viste la plaza? ¿Qué te parece la plaza? ¿Cómo quedó? Fueron algunas de las preguntas que más se escucharon entre los tucumanos en los días previos a la reinauguración oficial. Muchos ya adelantaron su veredicto a través de las redes sociales: que prefieren los viejos bancos de cemento a los nuevos de madera, que le faltan árboles, que le sobra gris. Y cómo no se va a hablar de ella, si la plaza es tan pública como el debate. Cuando tomó la palabra durante el acto de esta noche, la arquitecta Olga Paterlini de Koch despejó dudas y garantizó el avance de lo verde: “Muchos sienten que la plaza requiere algo más; ese algo más nos lo va a regalar la naturaleza porque estamos en invierno y porque los árboles han sido podados. Se han repuesto especies, pero aún falta en un proceso biológico: la generación y la posesión de la naturaleza definitivamente en nuestra plaza”. Habrá que esperar entonces que la naturaleza haga lo suyo.

Los ciudadanos también tendrán que hacer lo propio: volver a ser los dueños legítimos de la plaza. Volver para buscar una sombra y un refugio del vértigo urbano. Volver para hacer una pausa y comer una empanada o tomar un helado. Volver cuando algún reclamo colectivo nos convoque y volver cada vez que tengamos una alegría para compartir. Volver para fumar un pucho y pensar en nada. Volver para tocar la guitarra. Volver para discutir de fútbol, de política o de arquitectura. Volver para mirar a alguien a los ojos en un ritual tan íntimo y tan público que sólo puede suceder ahí. Volver para chapar y volver también para volver a enamorarse.
Mirá el video de la reinauguración:








