"La policía municipal no puede detener personas, no hay legislación que lo avale"
Esta mañana agentes de la Patrulla de Protección Ciudadana, la policía municipal presentada por Germán Alfaro el pasado martes, detuvo a una persona por "aparentes intenciones de robo" y reavivó el debate sobre las fuerzas parapoliciales en los municipios. Matías Lorenzo Pisarello, de la ONG Andhes, reflexiona sobre el rol de las policías en Tucumán.
El sospechosos fue reducido y trasladado a una comisaría. Foto: Municipalidad de San Miguel de Tucumán.
El pasado martes 17 de agosto el intendente de San Miguel de Tucumán, Germán Alfaro, puso en funcionamiento la Patrulla de Protección Ciudadana (PPC), la policía municipal que recorrerá las zonas más candentes de la capital tucumana para articular con la fuerza provincial acciones tendientes a prevenir los delitos más comunes en el centro, como los arrebatos.
"Desde hoy los tucumanos y los vecinos de capital cuentan con la Patrulla de Protección Ciudadana. Aproximadamente 200 uniformados trabajarán en la prevención de hechos delictivos. Esta patrulla cuenta con armas, vehículos y la indumentaria correspondiente", anunció Alfaro ese martes a través de las redes sociales.
Durante el acto de presentación de la nueva fuerza, realizado en el Parque 9 de Julio, el jefe municipal lanzó una dura advertencia a los uniformados: "y guay, guay con que alguno de ustedes tome algún tipo de práctica y costumbre que no son los hábitos que necesariamente tiene que tener todo servidor público. Vamos a ser totalmente inflexibles en esa situación”.
Sin embargo, a tan solo cinco días de su flamante presentación en las calles tucumanas, y pese a la advertencia del intendente, la PPC ya generó la primera polémica. Una publicación realizada por la propia municipalidad en su página de Facebook, que luego fue eliminada y ya no se encuentra disponible en la red, da cuenta de la primera intervención de los nuevos agentes.


Durante la mañana de este domingo, un hombre fue detenido en la esquina de Laprida y Mendoza por agentes de la PPC. El hombre fue interceptado con “aparentes intenciones de robo”, según reportaron desde el municipio, por lo que fue reducido hasta que agentes de la policía provincial se hicieron presente en el lugar para trasladar al hombre a la comisaría.
Matías Lorenzo Pisarello, coordinador del área de seguridad de Andhes, una ONG que trabaja sobre conflictivades sociales con perspectiva de Derechos Humanos, habló con eltucumano y se refirió a este procedimiento y al debate en torno a la profesionalización de las fuerzas de seguridad.
Sobre la función específica de estas fuerzas, el abogado remarcó que los policías municipales “sólo sirven como apoyo de las fuerzas provinciales”. “El problema es que estas fuerzas parapoliciales actúan con el mismo criterio de discrecionalidad y arbitrariedad que las policías provinciales”, aseveró.
En este sentido, Pisarello señaló que la conformación de policías municipales responde a una “demagogia punitivaista”. “La gente quiere seguridad, y como los Estados tanto provinciales como municipales no saben cómo solucionarlo, lo que hacen es poner más policías y cámaras en las calles. Hay que exigirle a los Estados que si tienen en sus programas la conformación de una policía municipal, ésta tiene que estar capacitada por gente idónea con objetivos claros. Actualmente ninguno de los Estados aplica medidas tendientes a prevenir el delito”, fustigó.
Por otro lado, el profesional recordó que las policías municipales tienen la misma función que cualquier civil: “(las fuerzas municipales y los civiles) pueden reducir a personas sólo en situación de flagrancia, es decir, cuando son sorprendidas cometiendo un delito. No pueden detener personas por actitudes sospechosas, eso ni siquiera lo puede hacer la policía provincial”, explicó. En la misma línea, señaló que no existe una legislación que avale a las policías municipales para detener personas.
De acuerdo al protocolo de actuación policial, cuando una persona es detenida cometiendo un delito, debe ser trasladada a la comisaría y luego ser puesta a disposición de la justicia. En es esa órbita donde se investigará si esa persona efectivamente cometió el delito por el que se lo acuso o si, por el contrario, es inocente.
Lo peligroso, explicó Pisarello, es cuando una persona es detenida por arbitrariamente por “actitudes sospechosas”. “Las policías municipales y las provinciales actúan con la Ley de Contravenciones bajo el brazo. Si una persona es detenida sin haber cometido un delito, en la mayoría de los casos la policía le inventa una contravención y la retiene 48 horas en la comisaría. En este caso, estamos hablando de que las fuerzas cometieron un delito, que puede ser privación ilegítima de la libertad, amenazas o agresiones”.
Por este motivo, el profesional planteó la urgencia de debatir si son necesarias las policías municipales, con qué tipo de formación y qué grado de autonomía deberían tener respecto a las fuerzas provinciales para actuar en situaciones delictivas. “El mayor problema es que Tucumán está dejando que los grupos parapoliciales, que no tienen capacitación ni control, actúen sin programa y sin proyecto”, aseguró.
“El Estado tiene que abrir una ventana para debatir la municipalización de la seguridad y dejar de pensar en la seguridad desde el punto de vista reactivo, con más policías y cámaras en las calles. Los delitos son multicausales, y la mayor presencia de agentes patrullando la ciudad no soluciona nada”, finalizó.








