Entre el cementerio y la cárcel: qué hay detrás del fallo histórico en el caso de Vanesa Osores
El pasado lunes la justicia tucumana decidió absolver a la joven mujer acusada de delito de homicidio agravado por el vínculo por considerar que fue víctima de violencia de género y lo hizo en defensa propia.
Jessica Vanesa Osores junto a su familia, luego de recuperar su libertad. Foto de Lv 12
Lo primero que pensó Jessica Vanesa Osores cuando la encerraron en la reducida celda de la Brigada Femenina después de matar a su marido, Javier Hernán Gómez es que iba a estar presa cuando su hija cumpliera los 15 años y que su bebé de un año extrañaría la teta. Entre las cuatro paredes del cubículo, sobre el piso inmundo había un colchón donde le decían que se acueste, pero a ella le daba impresión, los dos días que pasó encerrada ahí, lloró.
Hoy, el día después de que la Justicia tucumana la absolviera en un fallo histórico, aun siente alrededor de su tobillo derecho ese plástico que le presionó la piel estos últimos 11 meses y que tantas veces sonó a la madrugada sin razón, seguida de un llamado de la policía y el llanto de temor de sus hijos.
Vanesa celebra su libertad, pero no el desenlace de los hechos. “Es algo horrible lo que yo pasé. Nunca ha sido mi intención matarlo. Me defendí porque corría peligro mi vida y la de mis hijos. Estos 11 meses han sido un infierno”, dice en diálogo con eltucumano.com.
La mañana de este martes fue diferente a muchas otras en la vida de Vanesa. Desde las 7 de la mañana suena el teléfono con llamados de diferentes medios de comunicación. Más tarde en la mañana, una conferencia de prensa para difundir y visibilizar su caso, que es distinto al de otras víctimas de violencia de género. De alguna manera siente que, a diferencia de la hostilidad vivida en los últimos 11 meses, en que en sus palabras "fue tratada como una delincuente" a la gente le interesa lo que tiene para contar. Se alegran de que ella este viva y pueda reconstruir su vida junto a sus 3 hijos que sufrieron junto a ella el contexto violento, y el cuarto que está todavía en su vientre.
"Fue un año perdido", piensa sobre estos meses que estuvo presa. "Pero también mis últimos 9 años estuvieron perdidos con violencia de género. Esto terminó mal. A mí me ayudaron las chicas de las organizaciones de mujeres y tuve asistencia psicológica. A las mujeres que sufren violencia de género les pido que nunca acudan a la violencia, y que no se dejen violentar. Que busquen ayuda. Traten de no encerrarse, que cuenten, busquen, hablen, que no callen. a veces por vergüenza aguanta tantas cosas. que no es vida eso".
Vanesa comenta que en el marco del proceso de su juicio se acercaron diferentes familiares de víctimas de femicidios. "Se han acercado muchos padres que no tienen a sus hijas, porque la mayoría de las mujeres que sufren violencia de género, no salen vivas".
Si bien la Justicia tucumana falló a favor de Vanesa, ella hace hincapié en que esto se podría haber evitado. "Que la justicia haga algo. Que no las desampare a las mujeres. Que se agilicen los trámites", dice. En 2014 ella denunció a su agresor en la comisaría, pero en ese momento su hijo con síndrome de Down era bebé y tenía que atenderse una cardiopatía y tenía que pasarse del hospital a la casa, donde se volvía a encontrar con su agresor. "Nunca pude ratificar ni mucho menos seguir la denuncia, tenía que atender a mis hijos y trabajar. No tenía ni para comer y tenía que buscar movilidad para seguir la denuncia". Vanesa sostenía en aquel entonces su hogar trabajando como seguridad privada los fines de semana y de lunes a viernes como empleada doméstica.
Fallo histórico
“En los casos de femicidios, la justicia no actúa tan rápido para dictar prisión preventiva a los femicidas como lo hicieron con Vanesa. No nos olvidemos de que Guerrero, el femicida de Ana Ríos, por ejemplo, sigue libre”, destacó Viky Distatnik, directora de la casa de las mujeres Norma Nassif en diálogo con eltucumano.com. La organización que trabaja hace varios años en violencia de género, acompañó a Vanesa en este proceso. En esta dirección explicó que el fallo “Es histórico por que la justicia no suele fallar de esta manera, sino que siempre justifica. Con este fallo, se plantea que vale la pena proteger la vida de las mujeres”.
El fallo tiene cosas novedosas, en primer lugar, fue absuelta en primera instancia y en segundo lugar se le otorgó un resarcimiento económico porque no pudo trabajar en días de prisión. Por otro lado se dejó en claro la diferencia entre lo que es la "violencia cruzada", muy distinto a la violencia de género. "No es lo mismo hablar de violencia cruzada, que fue lo que dijo el Fiscal, que hablar de violencia de género, como planteó la jueza Ballesteros. En la situación de violencia cruzada hay igualdad de condiciones, en la violencia de género, hay víctimas y victimarios".
La referente remarcó que es necesario dejar en claro que lo que ocurrió “Es una tragedia” y que Vanesa debería haber contado con garantías del Estado para evitar llegar a esta situación. “Ella durante 9 años vivió en este contexto que desembocó en una situación de violencia donde la disyuntiva era el cementerio o la cárcel”. Si se defendía iba a la cárcel y si no lo hacía, terminaba muerta, como otras tantas mujeres que transitan situaciones de violencia de género.
En el círculo de la violencia, señala Disatnik, lo que está dañado es el vínculo. “El patriarcado determina la forma de este vínculo. Lo que hace es apoyarse en la figura patriarcal para dominar a las mujeres. Se espera que una mujer sumisa y que no se defienda. Lo normal hubiera sido que se deje matar y no lo hizo. En el círculo, la violencia va creciendo. Ella no pudo pararlo de otra manera”, expuso.
La situación hubiera sido distinta si ella hubiera tenido garantía de algún tipo de sostén en esta situación. Ahí es donde falla el Estado. Pedir ayuda, asistencia. Contar con un espacio para estar resguardada junto a sus tres niños.








