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"Creo que soy el único que no se casó este fin de semana en Tucumán"

Pandemia de casorios

Con la llegada de la primavera y el relajamiento de la pandemia, los tucumanos volvieron a copar los casamientos que proliferaron en toda la provincia: “La verdad que lo extrañaba, son eventos muy copados”.

Foto de: http://emilianorodriguez.com.ar/





Escabio, comida, el ramo, la liga, el set completo con los grandes éxitos de Los Auténticos Decadentes, las señoras que custodian celosas el centro de mesa para llevárselo al final de la jornada, los señores que se apean con devoción a la barra de tragos, las chicas que se descalzan para tirar los pasos prohibidos y los chicos que se llevan la corbata a la frente a manera de vincha. Son muchos los tucumanos que añoraban el regreso de esos eventos maratónicos y prolíficos de desmesurada algarabía que son los casamientos. Y este fin de semana primaveral con sol y feriado fue la fecha ideal para desempolvar los zapatos, planchar vestidos y camisas y volver a esa sana costumbre a la que nos habíamos desacostumbrado. Dicen que medio Tucumán se casó o participó de un casamiento en estos días. La otra mitad se relame con ganas a la espera de su turno.

“Creo que soy el único que no se casó este fin de semana en Tucumán”, afirmó a través de su cuenta de Twitter Agustín Delacroix.  “En este último mes la totalidad de la población de Tucumán contrajo matrimonio”, aportó Rodrigo Iriarte la incomprobable estadística. “Soy el 1% de las personas de Tucumán que no tuvieron casamiento o no fueron a Las Cañas hoy, juego plata”, lamentó Mariana. “¿Puede ser que medio Tucumán estaba de casamiento este fin de semana?”, se preguntó Fer Corrales a través de las redes. Es que en estos días hubo novias, novios y novies como para hacer dulce en la provincia según lo revelan las redes sociales plagadas de fotos con gente vestida de manera elegante y ávida de festejos. Y también la gran cantidad de gente que lamentó no haber sido invitada a uno de estos eventos.

Este singular fenómeno del amontonamiento de bodas en la provincia seguramente se debe a la confluencia de, principalmente, dos factores. Por un lado, septiembre suele ser uno de los meses más elegidos por los novios tucumanos a la hora de casarse aprovechando el sol y la benevolencia climática. Después de todo, septiembre es el mes de la primavera; mes en que florece el amor. Por otro, la reactivación de todo un sector económico vinculado a la industria de las bodas (salones de fiestas, servicios de catering, decoración de eventos y demás) que venía muy golpeado como consecuencia de las restricciones impuestas por la llegada del Covid. Sin lugar a dudas, la pandemia fue el mayor no te cases ni te embarques de la historia.

El regreso masivo de los casamientos fue celebrado por quienes extrañaban esa vieja costumbre de la vieja normalidad. Entre los tucumanos que volvieron este fin de semana al ruedo festivo de los casorios está Hernán Usandivaras. El joven de 36 años participó ayer del casamiento de un amigo que de extendió desde la tarde hasta las tres de la madrugada en la zona de La Rinconada. Hernán ansiaba la llegada de este momento y hasta tuvo que comprarse un traje nuevo para la ocasión: “Es hermoso, es algo muy lindo… A mí me encantan los casamientos. Ir y pasarla bien con amigos, con gente conocida. Estaba acompañando a un amigo en un momento muy importante de su vida, creo que también hay que verlo por ese lado. La gente quiere celebrar con aquellos que conoce, es un evento muy importante. Es algo que muchos esperan toda la vida; uno de los grandes anhelos”.

“La verdad que lo extrañaba, son eventos muy copados. Hay muchos amigos que están casados y no los dejan salir y ahí los ves; ves a todos esos que por ahí andan medio perdidos… Es un motivo para juntarse con la gente que uno quiere. A veces, no te das cuenta de lo bueno que son hasta que vas. Me había acostumbrado tanto a la pandemia que me había olvidado de lo que eran los casamientos… ¿En qué otro lugar comés y tomás toda la noche? Vas más relajado, no es lo mismo que ir al boliche”, reflexiona Hernán que, al volver a ser parte de estos eventos, encontró todo tal como era antes de la pandemia: la música, los tragos, los rituales como el lanzamiento del ramo, la mesa de los dulces. Todo seguía como siempre. O casi todo porque se mostró algo sorprendido por el abandono de la vestimenta más formal por el elegante sport.

Si bien el casamiento al que asistió no fue muy masivo en concurrencia, todo transcurrió con una normalidad bastante similar a la vieja normalidad: “Nos habían dicho que capaz que nos pedían un PCR negativo o el carnet de vacunación para poder entrar, pero al final no nos pidieron. Fue como antes, hay gente que se va a bailar al medio del salón y gente que se queda solo afuera, más alejada, sobre todo las personas mayores. Creo que todavía hay secuelas en la gente de lo que fue el Covid y por eso prefiere quedarse un poco al margen y evitar el amontonamiento”.

Hernán afrontó este evento con los resquemores propios de quien está fuera de temporada, aunque, según revela, estuvo a la altura de las circunstancias: “Yo siempre intento dejar una actuación memorable, digamos, de aceptable para arriba. Creo que ha sido una buena participación”. Este fue el primero de una seguidilla de casamientos que lo tendrán en octubre de casorio en casorio: “En unas semanas se casa otro amigo que había tenido que suspender tres veces la fiesta… Así que imagínate lo que va a ser eso”.