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El 2021 del COVID-19 en Tucumán: año de aglomeraciones, vacunas y variantes

PANDEMIA EN CIFRAS

Un año después del inicio de la campaña de vacunación más importante de la historia de la provincia y del país, los resultados salen a la luz. Los casos confirmados se acercan a la cresta de la segunda ola. Las muertes, en tanto, se mantienen bajas, al igual que las internaciones. GRÁFICO INTERACTIVO.

Estatua en homenaje a Carlos Gardel, en Plaza Urquiza.





El 2021 fue un año atípico en diversos aspectos. El segundo de la pandemia de COVID-19, que en Tucumán dio inicio el 19 de marzo de 2020 con la confirmación del primer caso proveniente de Europa. Este año que se va es, también, el período en que a la luz al final de túnel se sumaron los baldazos de agua fría con la aparición de nuevas –y aparentemente temibles- variantes, de la llegada de nuevas y mejores vacunas y la curiosa resistencia de algunos sectores –también de la política- a su aplicación preventiva a la población. El 2021 también es el año en que la campaña electoral y las elecciones se realizaron en medio de un contexto sanitario adverso, momentos que demostraron el grado de responsabilidad de algunos dirigentes con la peligrosidad de la enfermedad más letal del último tiempo.

Así las cosas, estos 365 días que culminan este viernes dejan cifras alentadoras en su último tramo. El 2021 registró el segundo peor mes de la pandemia –junio- con 550 muertes y más de 30 mil casos confirmados. Sin embargo, y con el inicio de la campaña de vacunación más importante de la historia de Tucumán y de Argentina, esos números comenzaron a revertirse a partir de agosto, más de medio año después, en lo que puede entenderse como el efecto de la inoculación de la población.

La provincia hoy celebra la inoculación de alrededor de un 90% de la población objetivo con al menos una dosis, 1.437.163 tucumanos según los últimos datos del Monitor Público de Vacunación del Ministerio de Salud de la Nación. Al mismo tiempo y basado en los mismos datos, son 1.189.872 los tucumanos con esquema completo (dos dosis) y más de 130 mil los que han recibido una tercera dosis, ya sea adicional (40.565) o de refuerzo (90.331). En cifras crudas, Tucumán es la séptima provincia con mayor cantidad de vacunas aplicadas (2.764.749) y la sexta con mayor cantidad de personas con esquema de vacunación completo.

Con estos números, un año después, el índice de letalidad del COVID-19, la relación entre personas contagiadas y muertes, ha logrado ubicarse por debajo del 1% durante casi cinco semanas consecutivas, aún con la nueva explosión de casos confirmados que comienzan a encontrar la cresta de una tercera ola pandémica, y aún después de la llegada de tres variantes distintas del virus: Manaos, Delta y ahora Ómicron.

Cuando en la provincia las muertes alcanzaron las 2.000, el virus tardó apenas dos meses en sumar otras mil. Las 3.000 llegaron la última semana de julio. Desde entonces, los decesos sufrieron un amesetamiento que lleva cinco meses.

Las restricciones en Tucumán no tuvieron el aval de la gente esperado por las autoridades. A pesar de los contagios masivos y de las muertes, el hartazgo fue generalizado ante un posible retroceso de fase. Por eso, y con las elecciones en el radar, la decisión fue mantener todo abierto con cuidados preventivos, una medida que, meses después, se fortaleció todavía más con la implementación –en diciembre- del Pase Sanitario, documento indica si una persona cuenta con las dos dosis de la vacuna, cuestión que le permite circular y realizar ciertas actividades sin ningún tipo de impedimento. 

El 27 de mayo se confirmó la circulación comunitaria de Manaos, una cepa con mayor grado de transmisibilidad y capaz de evadir la inmunidad brindada por una anterior infección con el virus original. Desde esa fecha se registró un marcado incremento de los casos, que luego comenzaron a decaer a principios de junio. 

La curva de contagios se mantuvo baja a pesar de la cercanía de las elecciones PASO, que tuvo a los dos máximos dirigentes de la provincia, Juan Manzur y Osvaldo Jaldo, enfrentados y demostrando su potencia de concurrencia en actos masivos a lo largo y ancho de la provincia. Los días después de las gigantescas aglomeraciones, los datos indican que los casos diarios en promedio no alcanzaban los 200 y muchas veces no llegaban a 100.

Un mes después de las primarias, el 14 de octubre, desde el Ministerio de Salud confirman la circulación comunitaria de la variante Delta en Tucumán, más contagiosa que Manaos y causante de la enorme reinfección registrada en Europa. Es en ese momento, según puede verse en los gráficos, que comienza la formación de la llamada tercera ola. Afortunadamente, las muertes no acompañaron el crecimiento de casos.

Hasta este 31 de diciembre, son 247 las personas que permanecen internadas por COVID-19, la mayoría de ellos en terapia intensiva. El dato que hoy preocupa, confirmado por el ministro de Salud de Tucumán, Luis Medina Ruiz, es que siete de diez muertes corresponden a personas con esquema incompleto de vacunas o con ninguna dosis. Un llamado de atención para aquellos que aún resisten la mayor arma del ser humano contra la pandemia que ya se cobró la vida de 3585 tucumanos, 2173 solo este año.

Este último 27 de diciembre fue confirmada la detección de la primera paciente infectada con la variante Ómicron, una cepa de las más infecciosas, aunque –se cree- de las menos letales. El llamado es a la población que resta vacunarse o completar sus esquemas. Los números hablan por sí solos.

Gráfico interctaivo