Aquí, no ha pasado nada: en Año Nuevo los tucumanos ¡tenemos derecho!
Se acabó el 2021. En esta fecha, los tucumanos y tucumanas recibimos el 2022 con la misma costumbre de siempre: ilusionados y brindando de más.
"Se acabó el año".
Cada vez que llega el 31 de diciembre y el reloj da las 00:00, es costumbre en todo el mundo al igual que en tuculandia, reflexionar unos segundos y pensar introspectivamente lo que deseamos para el año que entra, ese listado de propósitos, mientras repensamos lo que superamos y atravesamos en el año que se va.
Casi sin darnos cuenta, un día la Navidad dejó de ser tan significativa para darle lugar al festejo de Año Nuevo, una verdadera fiesta que no distingue lugar, religión o creencia (salvo, China), y que además tiene un toque de festividad sin culpa, que casi no llama a la reflexión (aunque inevitablemente, lo hace).
Sin embargo, hay algo engañoso en la Noche Vieja: muchos creen inconscientemente que al dar las 00:00 todo lo malo que nos viene sucediendo, como si de una cuestión de calendario se tratara, se borrará, al mismo tiempo que comenzarán a llover todas las oportunidades que un nuevo año nos promete. La realidad, es que así como lo dice el filósofo Feimann (el feimann bueno, el que nos dejó hace poco), en enero la boleta de la luz, la del gas, la del agua, llega. Las deudas y los problemas siguen, por eso, quizás no hay que dejarse engañar por la iliusión del Año Nuevo. Pero a riesgos de parecer pesimistas, tengo que aclarar que la propuesta es repensar el Año Nuevo como una oportunidad de accionar y proyectar para cambiar internamente eso que necesitamos, para darle forma a esos proyectos que se cruzan por nuestra cabeza cuando el reloj da las 00:00. Hay proyectos personales, deseos familiares, y proyecciones que tranquilamente pueden ser colectivas. Si tuviéramos que pensar en un deseo colectivo que beneficie a todo Tucumán, podemos nombrar muchos en común que seguramente estarán en la lista de más de una persona: solución de vivienda, mayor trabajo en blanco, que se acabe el olor a cloaca, que no haya más proyectos de bacheos interminables, que los limoneros tengan contratos dignos, que cuando arranque marzo no haya necesidad de cortes de ruta, que los transportes cañeros circulen iluminados y a horario, que la inseguridad sea menor, y muchas cosas más… pero si cambiamos la perspectiva y pensamos en modo positivo a nuestra provincia, podemos rogar que durante el 2022 las milanesas sean todavía más ricas, que la Mirinda manzana salga siempre helada, como del fondo del freezer, que los cerros sigan pintando el paisaje verdoso en verano y blanco en invierno, que las humitas tengan cada vez más queso, por un 2022 en donde las empanadas sigan sin papa, sin pasas o sin carne molida, o que tampoco perdamos esta tonadita tan particular de entre todas las provincias de Argentina, y que tan de moda nos tiene, pero que algunos cipayos pretenden borrar.
Mientras cientos de tucumanos están atravesando en estos momentos aislamiento por ser Covid positivo o por contacto estrecho en un momento de claro asenso de las cifras de contagios, otras tantas personas están planificando una estrategia para que el brindis esté cargado de emoción, intentando quizás, honrar a esas copas vacías de siempre, más las que lamentablemente se han sumado durante estos 12 meses.
No perdamos el eje: con sidra, con anana fizz, con champagne, con una copita de jugo con vodka, o simplemente con agua, en la Noche Vieja, felizmente podemos volver a pensar introspectivamente lo que tanto anhelamos para el año que entra, mientras reflexionamos sobre todo aquello que superamos en el 2021 que se va, un año que en Tucumán casi arrancó con un quiebre partidario impensado, quiebre que enemistó amigos y compañeros de militancia, familiares, compañeros de trabajo, pero cuyo resultado final solo pudo celebrarse durante cinco días, después de los cuales la provincia se volvió un “aquí no ha pasado nada”. Un año en donde algunos funcionarios estatales pasaron de funcionarios a showman, una franja temporal en donde dejamos de ver los TikToks de Buenos Aires para conocer a nuestros representantes virtuales importados desde Tafi Viejo, Alberdi, Villa Muñecas, Bella Vista, Concepción… un año en donde los emprendedores brillaron y Tucumán dejó salir todo su talento en “la juventud musiquera”, los bailarines, los deportistas y también los científicos. La realidad es que haciendo un repaso, después de otro complejo período de 365 días, una semana de intensos calores y de cortes de luz que le arrebatarían el buen humor hasta a Tapalín, tenemos derecho a ilusionarnos, a pensar que se acaban los problemas, las enfermedades, las deudas y todo aquello que nos aqueja, al menos por una noche… por eso, hoy, cuando den las 00:00 y algunos poco agraciados de inteligencia tiren egoístamente pirotecnia, podemos darnos el lujo de creer que en enero no llega la boleta de la luz, ni la del agua, ni la del gas… de brindar, y (¿por qué no?), de pensar que el mismísimo 1 de enero, Tucumán tendrá playa, mar, palmeras, y un invierno de 6 meses. ¡Salud!








