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"Hoy me tocó a mí": Graciela fue a hisoparse al Parque 9 de Julio y le cuesta creer lo que vio

SOCIEDAD

Luego de una larga espera bajo esta ola de calor que no cesa, recibió el resultado, volvió a su casa y compartió lo vivido. En diálogo con eltucumano, los detalles de un momento que no se le desea a nadie.

El nodo de testeo en el Parque donde fue Graciela. Hay dos: uno cerca del Trencito y otro en El Rosedal.





Graciela Cantero vive en el barrio El Cuadro, Lastenia, con su esposo, sus dos hijas y su querida madre de 83 años. Los cinco pasaron juntos en la casa las Fiestas de fin de año, sin salir a ninguna parte, y con el mismo cuidado que viven desde que comenzó la pandemia. Pendientes de la abuela de la familia, el barbijo y el alcohol en gel siempre estuvieron al alcance de la mano. “Siempre nos cuidamos, pero no alcanzó. De la casa al trabajo y del trabajo a la casa, pero no alcanzó. Ayer empecé a sentirme mal, con dolor de cuerpo, pedí permiso para retirarme del trabajo, no sabía si era un golpe de calor o qué, pero me fui a hisopar al Parque. Llegué a la cola a las 12 y a las 17 me hisoparon. Diez minutos después me dieron el resultado: positivo”.

Muchos tucumanos y tucumanas conocemos lamentablemente qué se siente al recibir la noticia de tener el virus en nuestro organismo. No por ello las palabras de Graciela dejan de impactar: “Hoy me tocó a mí. Es fea la sensación: tengo las dos vacunas y ya había tenido covid en octubre de 2020. Pero lo mismo me ha costado asimilar la noticia cuando vino la enfermera con los medicamentos y el resultado positivo: sentí una angustia terrible por el tema de mi mamá y porque nos cuidamos tanto y no fue suficiente. Durante las cinco horas de espera, nos sentábamos con distancia en el césped del parque, nos parábamos, hablábamos con la persona de al lado, esperábamos que llegara nuestro turno, y ahí fue que viví lo que me motivó a publicar en Facebook: el maltrato de muchas personas al personal de Salud”.

“A las 13.30 un enfermero se acercó para anunciar hasta dónde llegaba la fila y hasta dónde atendían. Ellos ya estaban hisopando desde la mañana y yo los vi: en ningún momento pararon ni un segundo. Una señora, a la que dio negativo, se cruzó a comprarles una gaseosa y recién cuando terminaron cinco horas después abrieron la gaseosa para tomarla. Ni siquiera pararon para comer, nada. Los veías ya caminando más despacio a medida que pasaban las horas y lo mismo los insultaban, recibían insultos de toda la gente, les decían que se demoraban, que se apuraran, que hacía mucho calor, un maltrato que no se podía creer, la verdad. Eran dos chicos para hisopar y tres que anotaban todo bajo un árbol que no daba mucha sombra, bajo un árbol que no era muy coposo, con el mismo calor que todos nosotros, realizando un esfuerzo sobrehumano y recibiendo retos: ‘Ustedes están para esto’, es lo que más les decían. Y los chicos de Salud les respondían: ‘No podemos más, entiendan que no podemos más, que no paramos ni para comer, ustedes nos están viendo’”.

Durante la primera semana de enero, cuando la variante omicron sacudió el mantel de las Fiestas y de entrada nos volvió a poner con el virus cara a cara cuando para muchos parecía cosa del pasado, hubo escenas violentas, golpes de puño, gritos, imágenes virales sucedidas en Mar del Plata, CABA y Mendoza. Y desde hace unos días la impaciencia y el maltrato son todo lo opuesto a lo que ocurría al principio de la pandemia cuando a las nueve de la noche se aplaudía al personal de salud.  

“Me da bronca lo que viví. La gente es mala y no entiende. Se les ha dado muchas libertades y no las han sabido respetar: les da lo mismo todo, se enoja con el que nos cuida. He visto mucha gente grande haciendo cola para hisoparse. Una señora decía que era por el hijo, otro joven con tos decía que no quería volver a su casa sin el resultado por su padre mayor, todos preocupados y muchos maltratando a los médicos. ¿Cómo van a maltratar a los médicos? Hay que recuperar bastante la empatía que teníamos al principio de la pandemia. Esta vuelta es peor y los médicos necesitan apoyo. Además de hisoparte te contienen, te hacen bromas para relajar el nerviosismo de la espera, están para nosotros", remarca Graciela.

Y cierra: "Una compañera del trabajo me contaba que en el Padilla vio cómo una enfermera levantó la voz y también lo entiendo: están desde hace horas, atienden a toda la gente apurada y en algún momento tienen que reaccionar. No pueden dejarse maltratar por personas a las que quizás no les ha importado contagiarse. Hay que pensar en el otro. Si no nos cuidamos entre todos, si no nos respetamos entre todos, no vamos a salir de esta situación. Es importante que no crezcan las internaciones y las muertes. Dicen que esta vez se termina. Hay que hacer el último esfuerzo. Yo ya estoy más tranquila, me siento bien, pero tenemos que volver a tener el respeto por el otro. Tenemos que tener valor por el que está al lado nuestro”.

Graciela y su familia están aislados en su casa de barrio El Cuadro en Lastenia. La misma situación pasa con la familia vecina de al lado de su casa. Desde diciembre no tienen agua durante el día y solo por las noches podían juntar en baldes para el día siguiente. Pero desde hace tres noches, no sale nada de agua. Piden que el intendente Darío Monteros se acerque a la zona. Es todo un presupuesto comprar agua para cocinar y bañarse y muchas familias no pueden hacerlo.