"Me miró a los ojos y me prometió que nadie nos iba a tocar": Ileana y el día después de la plaza violenta
Es enfermera y padeció en primera persona la brutal paliza que, junto a sus compañeros, recibió de parte de la Policía tucumana frente a Casa de Gobierno. “La orden la dio la ministra; eso nos dijeron los policías que nos sacaron”, afirma la trabajadora de salud que amaneció sin poder escuchar bien por su oído derecho a causa de los golpes. El relato de los hechos.
Ileana y sus compañeras en Plaza Independencia, previo a la represión policial.
“No tengo voz de tanto gritar que no nos peguen. Estoy muy dolorida, de todo el cuerpo, tengo chichones y hematomas, sobre todo en la cabeza y en los brazos y tengo vértigo y me cuesta reincorporarme”. Así inicia la charla con eltucumano.com la enfermera Ileana Muñoz, que trabaja desde 2017 en el Servicio de neonatología de la Maternidad Nuestra Señora de las Mercedes y que, ayer lunes, asistió junto a un grupo de compañeros a Plaza Independencia para acompañar a los representantes que se sentarían más tarde con autoridades provinciales a negociar aumentos salariales para el año en curso. El resultado de esa decisión no la esperaban ni en el peor de los escenarios imaginarios posibles. Primero porque había niños con ellos y, segundo, porque eran en su mayoría mujeres apostadas pacíficamente frente a Casa de Gobierno.
“No escucho bien del oído derecho, siento como una turbulencia y mucho dolor”, describe la enfermera, que cuenta que durante la mañana asistió a Medicina Legal para constatar los golpes propinados por agentes de Infantería policial y adelanta que mañana miércoles, por recomendación de los mismos médicos legales, deberán hacerse distintos chequeos de forma privada.
En el video que se hizo viral, Ileana (de naranja) llora destrás de su compañera Paula, que luce un chichón en su frente y les pide a los policías que devuelvan las pertenencias de sus compañeros, entre ellos celulares con los que filmaban toda la situación. “Recuerdo todo”, advierte. Asegura que minutos antes de la represión, los mismos policías compartían mates y comían facturas y tortillas que ellos les ofrecían en la carpa que armaron para proteger de la lluvia a menores que los acompañaban. La cordialidad se mantuvo hasta que uno de los superiores, a quien identifican como comisario Cuellar, salió de Casa de Gobierno y se acercó a la carpa para examinarla como no lo había hecho cuando mateaba junto a los trabajadores de salud. “Se acercó a la carpa, se agachó como viendo quién estaba adentro y cuando salió le hizo una señal a los de Infantería que estaban en las escalinatas; eran como nueve”, recuerda. “Entraron corriendo y nos llevaron puestos, había una señora grande, que está a punto de jubilarse, esperaron a que no haya niños y a que se vaya un compañero varón; ellos eran todos varones”, agrega y relata cómo minutos después arrastraron a la camioneta que se ve en la filmación que se reprodujo en miles de dispositivos móviles de la provincia.
“Yo le pedí a un tal comisario Faciano que no vaya a querer pegarnos por estar en la plaza, me miró a los ojos y me prometió que nadie nos iba a tocar”, asegura Ileana, que luego relata en carne propia lo que pasó después, cuando una formación completa de agentes les cayó encima sin previo aviso y al grito de “son órdenes de la ministra”. “Ellos nos dijeron tal cual”, afirma la enfermera. “Una compañera quedó enganchada a la carpa, le agarraron la mano, nos empujaron dentro de la camioneta, nos pegaban con los escudos en la espalda, los brazos, en la cabeza; yo abracé a Paula y llorando les pedía que paren de pegarnos”, cuenta y no duda en afirmar que lo que vivieron fue, además de represión, un accionar que configura un hecho de violencia de género. “Eran todos varones, había un oficial que no paraba de pegarme; esto es violencia de género, no pueden pegarnos así”, recrimina.
Trabajadores de la salud cerca de la carpa levantada para proteger a niños de la lluvia. (Foto: Ileana Muñoz)
Fueron, aproximadamente, cinco minutos de violencia desmedida. Tiempo que pareció eterno para Ileana y sus compañeras, que este martes volvieron doloridas a la plaza para manifestarse contra la represión sufrida. “No entiendo que han querido hacer con nosotros, en nuestro cuerpo está el dolor y en el alma una bronca e impotencia tremendas”, se lamenta la trabajadora de salud al tiempo que critica duramente las declaraciones de autoridades y de uno de los agentes que estuvo a cargo del operativo: “Se equivocan al decir que estaban demandando orden, tenemos derecho a decir lo que no nos parece. No es que queríamos entrar a las paritarias, nosotros somos simples trabajadores de la salud, cansados de la situación y precarización que vivimos. Un policía ha dicho que teníamos objetos contundentes: debe referirse a los termos, a los mates y a las facturas y tortillas que nos recibieron antes de reprimirnos”.
Las heridas de Paula y de Ileana luego de la represión policial en la plaza. (Foto: Ileana Muñoz)
Ileana aprovecha la oportunidad para referirse a la situación que vive junto a otros trabajadores de la Maternidad, aproximadamente 20 profesionales que esperan su pase a planta permanente, ya sea por antigüedad o por reemplazos ocurridos de 2021 en adelante, condiciones que, según ella, son las que deben cumplirse para obtener el nombramiento definitivo. “Ya no podemos más, queremos que sepan que estamos disconformes, hay compañeros que llevan nueve años en situación de precarización y nos dijeron que únicamente harían cinco nombramientos”, concluye la enfermera, esperando que las paritarias también desemboque en buenas noticias para ella y sus compañeros.








