"Soy tu profe, no me hagas esto": el doloroso momento de Julio en la Francisco de Aguirre
Julio Ferreri transitaba este viernes en su moto por la avenida Néstor Kirchner. Cuando se detuvo en el cruce con avenida Francisco de Aguirre dos jóvenes lo abordaron a punta de pistola y le quitaron el celular y la mochila. Julio reconoció a uno de ellos y la historia dio un giro inesperado.
Foto: facebook de Julio Ferreri.
Los arrebatos en la vía pública son parte de una realidad a la que ya nos acostumbramos. Sin embargo, el robo que sufrió Julio Ferreri este sábado tuvo don condimentos particulares: salvó su vida de milagro y, además, la persona que lo asaltó es un conocido suyo.
¡Hoy sigo con vida, gracias Dios!, escribió en su perfil de Facebook Julio, que se desempeña como docente en una escuela secundaria de Lomas de Tafí. Es que el hecho de que esté con vida es realmente un milagro. Sin embargo, el relato de Julio sobre el hecho que vivió ayer desnuda una historia de dolor, de tristeza y también de perdón.
Eran casi las 14 del viernes, recapitula el docente. A bordo de su moto, frena en un semáforo de la Avenida Néstor Kirchner y Francisco de Aguirre. Cuando se dispuso a cruzar hacia avenida América, Julio fue interceptado por dos jóvenes que, a punta de pistola, le quitaron el celular y la mochila. Fue ahí cuando miró a los ojos a uno de ellos y se dio cuenta.
“Lamentablemente reconocí que uno de ellos fue un ex alumno mío”, cuenta el docente en un emotivo texto publicado en la red social. Y ahí, cuando identificó a uno de los jóvenes que lo estaba despojando de sus pertenencias, ocurrió el milagro. “Uno de ellos me hizo dos disparos, que por suerte no salieron las balas, solté la moto y de manera inconsciente los empecé a seguir”, recuerda Julio, todavía compungido.
“Venía de hacer unos trámites importantes y tenía documentación valiosa, cuando me hizo el segundo disparo lo empecé a perseguir. Ellos salieron corriendo hacia la avenida Francisco de Aguirre entrando a mano izquierda, donde se encuentra el psje Rapelli”.
En ese momento, cuando creía haber perdido su mochila y el celular, Julio le gritó al joven que había reconocido: “soy tu profe, te conozco, no me hagas esto”. Tras el grito de súplica, el joven supo quién era la persona a la que había robado y soltó en el camino la mochila y el teléfono.
Lejos de reaccionar desde la bronca, Julio se mostró comprensivo con aquel joven al que le había dedicado su atención en el colegio cuando fue su profesor. “No siento rencor ni odio, siento tristeza y mucha, porque sé de su condición de vivir, sumado a sus problemas de adicciones y a muchas falencias y falta de contención en su familia y también por parte del Estado”.
El texto completo de Julio:








