"Es muy triste": la grave situación que se denunció en la Escuela de Enfermería
La directora del establecimiento perteneciente a la Universidad Nacional de Tucumán, la licenciada Angelina Liezun, dialogó esta noche con eltucumano luego de la publicación en las redes sociales.
Estudiantes de la Escuela de Enfermería de la UNT. Foto: Ministerio de Salud de Tucumán.
Allá en el tiempo quedaron los aplausos desde los balcones para el personal de la Salud en Tucumán. El ambo transpirado, las huellas en el rostro de los barbijos, las ojeras, las imágenes de nuestras enfermeras y enfermeros en los pasillos de los hospitales y sanatorios, las horas bajo el sol y bajo la lluvia para colocarnos una vacuna, las agresiones, todo ha sucedido durante los últimos dos años de una pandemia que parece ir llegando a su punto final.
Si hay personas que han trabajado a destajo, con guardias sin pausa, olvidando a sus familias y a sus afectos, ellas y ellos son quienes un día han egresado de la Escuela de Enfermería de la UNT. Y son ellas y ellos quienes demandan, exigen, reclaman, solicitan, piden la imperiosa necesidad de que se cumpla con un derecho históricamente negado desde hace 70 años por la Casa de Altos Estudios: la transformación de la Escuela de Enfermería en Facultad.
Esta noche, en diálogo con eltucumano, la directora del establecimiento, licenciada Angelina Liezun, retrató la dramática situación que se vive en las dos sedes de la provincia, tanto en la Capital como en Aguilares, una situación crítica e insostenible ante la falta de presupuesto, de fondos, de decisiones y de respuestas del actual rectorado y de sus antecesores.
Así lo publicaba Liezun en las redes sociales: “Es muy triste decirles a nuestros estudiantes que nunca se construyó un aula para nuestras Escuelas en estos 70 años. La inversión en infraestructura fue cero. (No por falta de gestión de la EUE, si no por falta de respuestas) Este pedido de transformación de Escuela en Facultad de Enfermería se sostiene en el derecho esencial de autonomía universitaria, autonomía de elegir nuestras autoridades, de gestionar y administrar nuestros recursos, de autogobierno”.
¿Cuál es el origen de este ninguneo histórico a la profesión? “Hay muchos factores: el principal es que nosotros mismos nos autolimitamos a lograr la autonomía que reclamamos. Hasta que las enfermeras han logrado un posicionamiento social siempre hubo una dificultad para autoreconocerse. Y además porque somos mujeres a las que siempre nos hicieron sentir por debajo de la imagen del médico cuando ser enfermera es una profesión que se complementa con la medicina, como la psicología. Siempre hubo una subvaloración. Hay decanos que nos llegaron a llamar las hermanas menores de la medicina, a las que no hay que dejar ir, a las que hay que cuidar, las que no vamos a poder solas. Ha quedado claro más que nunca que esto no es así”.
Víctimas del patriarcado académico que se respira en la UNT, Liezun agrega: “Nunca la UNT ha observado esta injusticia que sufrimos. ¿Cifras? La Facultad de Medicina tiene 870 docentes y 160 no docentes, mientras que Enfermería apenas 134 docentes y 32 no docentes para las dos sedes. Esto ya de por sí es obsceno, es muy obsceno. El presupuesto del rectorado, apenas 220 mil pesos mensuales para ambas sedes, no alcanza. Gran parte de ese presupuesto se destina para monotributistas y no docentes. Hace cuatro años que la Escuela se autosustenta”.
Si de condiciones edilicias debemos hablar, los números lo dicen todo: “Tenemos un total de 5965 alumnos y 2200 que rendirán para ingresar este año y solo tres aulas en cada sede. Nuestros déficits son enormes: además de las tres aulas en cada sede, solo contamos con un gabinete de prácticas, y escaso equipamiento informático. Durante estos dos años de clases remotas, nos dimos maña para dar las clases pese a que las computadoras son viejas. Es una situación que necesitamos que cambie ahora. No podemos esperar hasta las elecciones. No se trata de que haya un cambio de gestión, se trata de un derecho”.
¿De qué depende para que esta reparación histórica se logre? ¿Qué hace falta para que la Facultad de Enfermería sea una realidad? “Tenemos todas las condiciones dadas para serlo. Es solo una decisión académica. Necesitaríamos un decano y dos secretarías, pero tampoco es un impedimento. Tenemos todas las estructuras para ser una Facultad. No queremos más promesas. Así como nos autosustentamos, así nos podemos autogobernar. Es la reparación histórica que merecemos después de tantos años de olvido, de una mirada ciega, de poner fin al miedo que hemos tenido muchas veces de perder el puesto. Todos estamos de acuerdo con que esto es una necesidad, debemos auto reconocermos. Fue una promesa del decano (el doctor Mateo Martínez) y es la lucha de nuestros jóvenes”.








