"Nos sacaban a nosotros para descargar cadáveres en la papelera"
Durante la última dictadura, Ricardo Comán estuvo secuestrado en la jefatura de policía. Vio cuando Roberto “El Tuerto” Albornoz asesinaba a un detenido y sabe dónde los represores ocultaban los cadáveres de las víctimas. El video con su conmovedor testimonio.
Ricardo Comán en el lugar donde vivió el horror del terrorismo de Estado.
En el día en que se conmemoran los 46 años del golpe cívico militar, Ricardo Comán está parado frente al lugar donde vivió en carne propia el horror del terrorismo de Estado. En la Jefatura Central de Policía de Tucumán de avenida Sarmiento al 200 funcionó el centro clandestino de detención donde Ricardo fue llevado y donde hoy recuerda lo que le tocó vivir aquellos días en los que convivió con la muerte: “Hace varios años que vengo para acá los 24 de marzo. Tengo el coraje de venir, pararme y mirar para donde yo estaba… Pensar que acá he estado yo y estoy vivo para venir a verlo. Doy gracias a Dios que lo estoy contando”.
El martirio de Ricardo empezó un lunes de mayo de 1976 cuando esperaba en la puerta de su casa en Villa Carmela que pasara el vehículo que lo llevaba a cosechar limones en una finca. Eran las 7.30 cuando vio que pocos metros de donde estaba paró un camión militar del que bajaron soldados del ejército y policías. Al instante comenzaron los gritos y los llantos. Con miedo, volvió a su casa, pero minutos después fueron a buscarlo: “Tres policías me sacan de los pelos y lo traen a mi hermano por detrás de mío, me suben al camión y me atan las manos con alambre”.
Lo trasladaron a la Jefatura Central de Policía y, al llegar, lo bajaron del camión a los golpes. Ahí empezó el horror que ahora rememora con los ojos humedecidos por las lágrimas: “Nos vendaron y estuvimos tres días sin tomar agua ni comer y después nos llevaron a los calabozos. Era vivir o morir ahí”. En ese lugar, Ricardo pudo apreciar como el entonces comisario Roberto Heriberto “El Tuerto” Albornoz ejecutaba con su arma a uno de los detenidos.
El recuerdo de aquella experiencia cercana con la muerte, lo llevó a realizar una grave denuncia respecto al aciago destino final de muchas de las personas que estuvieron detenidas en aquel lugar: “De tanto torturarlos, morían y después los cargaban en un camión tarde a la noche y sacaban dos presos de cada calabozo para descargar los cadáveres”. Aunque se encontraban vendados durante el traslado, Ricardo pudo escuchar que el lugar era la vieja papelera que funcionaba en avenida Mate de Luna y Pellegrini: “El chofer del camión preguntaba adónde nos llevaba y nosotros escuchábamos ‘a la papelera, a la papelera’. Nos sacaban a nosotros para descargar cadáveres en la papelera”.
Mirá el video con la entrevista completa de Javier Cacieccio:








