"¿Querés culiar conmigo?": poder, abuso y revelaciones sobre Alperovich en la causa por abuso sexual
La impunidad y arrogancia del poder que ejercía José Alperovich quedan al descubierto en las 414 páginas que constituyen la causa que investiga el abuso sexual del exgobernador y senador tucumano en contra de su sobrina segunda. “Mirá cómo me ponés?” y “¿querés chapar conmigo?” son algunas de las frases que se desprenden del crudo relato de la denunciante y de más de 60 testigos ante la Justicia.
José Alperovich, exgobernador y senador de Tucumán.
El abuso de poder, los maltratos, la opulencia. Estos son algunos de los rasgos y parte del accionar de José Alperovich durante los más de doce años que manejó –a gusto y piacere- la Provincia de Tucumán (2003-2015), que quedaron al descubierto en varias de las 414 páginas que constituyen la causa judicial que investiga la violación contra su sobrina segunda, entre 2017 y 2019, mientras la denunciante se desempeñaba como su asistente personal.
“La información que contiene una resolución judicial de esta índole puede ser una pequeña ventana que da hacia la intimidad de los que mandan. Permite observar a los que son amos y señores de un territorio. No importa si el territorio queda en el Norte o en el Sur, o si los nombres y apellidos de los que gobiernan o se imprimen en las boletas electorales son de tal o cual partido. Se sospecha que buena parte de los que ocupan posiciones de poder viven de un modo muy diferente a aquellos que los votan. Y en el procesamiento de Rappa contra Alperovich hay sustento para esa hipótesis”. Así describe el periodista especializado en Judiciales, Omar Lavieri, el expediente al que tuvo acceso Infobae.
En varias de las fojas del expediente judicial quedan expuestos desde el uso de recursos estatales –ya sea dineros o bienes públicos- hasta el modo de referirse y de tratar a la gente que tenía el exgobernador de Tucumán. Todo esto gracias a la declaración de la denunciante que, además de narrar en detalle cada uno de los nueve hechos ultrajantes que sufrió a manos de Alperovich, describió el estilo de vida opulento al que estaba acostumbrado. No está de más aclarar que la víctima, como asistente personal del acusado, tenía acceso a la mesa chica de uno de los políticos más poderosos que tuvo la Argentina en las últimas dos décadas.
José Alperovich posee dos departamentos en Puerto Madero, en la zona de mayor categoría, conocida como Zencity. Son dos unidades linderas. En una de ellas se instalaba él cuando viajaba como senador a Buenos Aires y, en el otro, alojaba a los asesores que lo acompañaban. El viaje no era en auto ni en avión comercial, el exgobernador usaba –siempre según el relato de la denunciante- aeronaves de la flota del gobierno provincial.
“Al hospedarse en su refugio de Puerto Madero, no tenía nada por lo que preocuparse. La secretaria porteña de Alperovich -una persona diferente a quien lo asistía en Tucumán- le dejaba comida lista en la heladera del departamento situado en la Torre Zafiro del edificio Zencity. Alperovich ni siquiera debía usar su celular para pedir delivery para sus cenas. Tenía a mano lo que necesitaba porque una empleada del Senado de la Nación lo había llevado hacia el lugar en el que el tucumano pasaba las noches. Por las mañanas se ponía su jogging y salía a caminar por el lujoso Puerto Madero, lejos de los barrios carenciados de San Miguel de Tucumán”, describe Lavieri.
La denunciante recuerda escenas como la vivida en medio de dos reuniones que Alperovich mantuvo con integrantes del Centro Azucarero argentino y otro encuentro con un importante banquero de Buenos Aires. El exsenador le entregó un fajo de billetes para que se compre un vestido a un shopping. Sin embargo, ella rechazó el dinero.
En la época en que se desempeñaba en la Cámara Alta del Congreso de la Nación, Alperovich tomaba 30 pastillas diarias por distintas afecciones de salud. Medicamentos que le eran suministrados por sus choferes, que, además de llevarlo de un punto a otro de donde se encontraran, tenían una plantilla de Excel en la que figuraba el horario de cada uno de los comprimidos que debía tomar su jefe.
Otra escena polémica recordada por la denunciante en su declaración ante la Justicia fue la instrucción que había dado Alperovich a su contador, a quien le dijo que le diera a la denunciante la plata que ella pidiera para repartirla entre los dirigentes involucrados en la campaña electoral de 2017. “El hombre poderoso y millonario que reparte dinero entre sus filas aparece también en el perfil de Alperovich que se puede reconstruir a partir de los retazos que muestra la fría letra del procesamiento”, apunta Lavieri.
De las descripciones de la denunciante se deprenden además otros abusos a los que era sometida en reuniones con colaboradores, donde Alperovich la manoseaba a la vista de todos, sin remordimientos, y en las que también –sin ningún ápice de vergüenza- hacía chistes de mal gusto y comentarios subidos de tono a mujeres que se le acercaban a pedirle fotos: “¿Querés chapar conmigo?” y “¿querés culiar conmigo?” eran algunas de esas frases.
Por último, la denunciante recuerda que, luego de renunciar como asesora a raíz de los abusos denunciados, dos familiares de José Alperovich la llamaron para convencerla de no iniciar acciones legales. En primer lugar, una de sus hijas –de la que es amiga- y, más tarde, el yerno del exgobernador. Antes, el propio Alperovich había llamado al padre de la denunciante, su primo hermano, para evitar que los hechos tomaran estado público.
En otro artículo de Infobae, el periodista Nicolás Pizzi detalla algunas de las frases que José Alperovich le decía a la denunciante a la hora de perpetrar los abusos.
“Mientras se encontraban sentados en un sillón, el encartado se le acerca, se quita su pantalón y prenda interior, mientras le expresaba ‘mira como me pones’. A su vez, le desprende la ropa a la denunciante y la obliga a que le toque su miembro. Luego, la lleva a la fuerza al cuarto y le realiza sexo oral a la denunciante, mientras ella intentaba sacárselo de encima suyo diciéndole que no lo hiciese, que se detuviere, que no quería”, consta en el expediente sobre el hecho ocurrido el 9 de marzo de 2018.
En la mencionada nota también se exponen algunos de los mensajes fuera de lugar que el denunciado le enviaba en un contexto que debía mantenerse netamente como laboral.

“El imputado le expresaba frases que excedían el trato laboral correcto (…) y se aprecia y corresponde resaltar también, la cuestión que la denunciante no contestaba nada a dichas expresiones que, a mi entender, resultan inapropiadas en un vínculo profesional”, se puede leer en el expediente. Tambipén se hace referencia a mensajes de audio. “A las 5:30 nos vamos para arriba”, se escucha decir a Alperovich el 25 de marzo de 2018, en alusión a la casa de El Corte, en Yerba Buena, uno de los domicilios en los que se habrían perpetrado los hechos denunciados.
La joven víctima de Alperovich comenzó trabajando en el Ministerio de Gobierno y Justicia de Tucumán. En noviembre de 2017, el exgobernador la invitó a sumarse a su equipo. A fines de marzo de 2018, la denunciante le presentó la renuncia. La respuesta del exsenador fue tomar distancia inmediata: “Yo nunca te hice nada que no hayas querido”, le respondió. Pocos días después, la joven se desahogó con su familia.
La denuncia fue presentada en noviembre de 2019. Luego de un intermedio para resolver la competencia de la causa, ya que los hechos que se investigan ocurrieron tanto en Tucumán como en Ciudad de Buenos Aires (CABA), la Corte Suprema de Justicia resolvió el año pasado que el proceso debía continuar en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°35 de CABA, a cargo del juez Osvaldo Rappa. El último miércoles, el mismo magistrado resolvió procesar a Alperovich por abuso sexual simple y se trabó un embargo sobre dinero y bienes por una suma de $2.501.500.
Los hechos que se investigan
Primer y segundo hecho
(14 y 27 de diciembre de 2017)
La joven había empezado a trabajar con el ex gobernador de Tucumán apenas unos días antes. El 14 de diciembre de ese año, Alperovich la invitó a subirse a un avión privado. Recién en Buenos Aires, la joven se enteró que iba a pasar la noche en el departamento de Alperovich, en Zencity, un complejo de cuatro edificios ubicado en el Dique 1 de Puerto Madero. Aunque el ex gobernador tenía dos departamentos con entradas independientes, decidió que la joven duerma con él y mandó a otro asesor al segundo departamento. Según la denuncia, luego de cenar, Alperovich comenzó a manosearla y a besarla. La joven logró soltarse y se encerró en un dormitorio. Al día siguiente, el entonces senador actuó como si no hubiera pasado nada y hasta la mandó a comprarse un vestido a un shopping. Apenas doce días después, el 27 de diciembre, la escena se repitió en el mismo lugar, aunque en ese caso la joven viajó a Buenos Aires en un vuelo de línea. Cuando estaba abusando de ella, siempre según la denuncia, Alperovich se jactaba de ser como “un violinista famoso (André Rieu)” por su “habilidad para mover sus dedos”. |
Tercer, cuarto y quinto hecho
(9 y 10 de febrero de 2018)
El tercer y cuarto hecho ocurrieron a bordo de uno de los vehículos de Alperovich, un Volkswagen Passat azul patentado como AB 472 RT. El primero de los hechos, cuando volvían solos de un acto en la localidad San Pedro de Colalao. Al día siguiente, la escena se repitió a bordo del mismo vehículo. “Sos muy rígida, tenés que entregarte y aprender a disfrutar”, habría insistido Alperovich ante la negativa de la joven a ser manoseada. |
Sexto y séptimo hecho
(9 y 12 de marzo de 2018)
| Fueron dos ocasiones muy similares entre sí, ocurridas en una de las casas ubicadas en Yerba Buena, donde se desarrollaban las actividades de la campaña. En una de ellas, la joven asegura hubo acceso carnal. Según relata la víctima, Alperovich se le acerca y se sienta en el mismo sillón en el que se encontraba y procede a manosearla y a decirle cosas hasta someterla. “Se quita su pantalón y prenda interior, mientras le expresaba ‘mira como me pones’. A su vez, le desprende la ropa a la denunciante y la obliga a que le toque su miembro. Luego, la lleva a la fuerza al cuarto y le realiza sexo oral a la denunciante, mientras ella intentaba sacárselo de encima suyo diciéndole que no lo hiciese, que se detuviere, que no quería”. |
Octavo y noveno hecho
(19 y 26 de marzo de 2018)
Los últimos dos casos ocurrieron en otra casa, alquilada por Alperovich en la zona de El Corte. La joven aseguró que, a diferencia de los otros abusos, Alperovich la lastimó no sólo psicológicamente sino físicamente, a pesar de que ella gritaba para que se detuviera. El último fue el episodio más violento: la joven declaró que la llenó de aceite para bebé y terminó manchando las sábanas con sangre. A partir de ese momento, hubo varios intentos de abuso y reiterados maltratos verbales, incluso delante de los choferes y custodios. |








