Vivir y morir como delivery: el recuerdo de Willy y la lucha de los cadetes
Tras el homicidio de Willy Sahad en un asalto, los repartidores tucumanos recuerdan a su compañero y se plantan ante la inseguridad que sufren en las calles: “Es como que nos tienen más bronca ahora”. Mirá el emotivo video.
Willy, por siempre en el recuerdo de sus compañeros
Willy, Don Guillo, El Viejo. Así lo llamaban de forma cariñosa sus compañeros a Guillermo Sahad, el cadete de 60 años que falleció el 20 de mayo a causa de las heridas recibidas dos días antes en un asalto donde le habían robado su moto. Los repartidores tucumanos lo recuerdan y lo han convertido en una bandera en su lucha contra la inseguridad que enfrentan día a día en las calles de la provincia: “Willy era un hombre muy trabajador. Andaba bajo la lluvia, el sol, el frio. Hasta enyesado andaba trabajando”.
A sus compañeros la mirada se les humedece y se les anuda la garganta ahora cada vez que lo recuerdan. Es que la muerte de Willy caló muy hondo entre los laburantes del servicio de cadetería, uno de los sectores más vulnerables ante los hechos de inseguridad que padecen a diario los tucumanos. Trabajador, alegre, solidario con sus compañeros, así lo recuerdan quienes compartieron las faenas cotidianas con él: “Don Guillo le decíamos nosotros. Era de hacer bromas, joditas que ayudaban a alegrarte el día”.

Según cuentan los repartidores, Willy ya había sufrido el robo de cinco celulares y dos motos antes de la fatídica noche del miércoles 18 de mayo cuando lo abordaron en Monteagudo al 400 para robarle su vehículo. Tras una serie de forcejeos, se consumó el robo y recibió dos heridas de bala, una en la pierna y otra en el abdomen. Esas heridas fueron la que le causaron la muerte dos días después.
De acuerdo con Gonzalo Zamorano, uno de los voceros de los repartidores autoconvocados, hay entre 500 y 700 cadetes trabajando actualmente en el Gran San Miguel de Tucumán. Según las estadísticas que ellos manejan, son víctimas de alrededor de tres robos diarios. Los trabajadores del sector hoy dicen basta a esta situación. “Si te pasa algo, si has tenido un accidente, mucha gente no te ayuda porque es como que no estás, sos un trabajador de la calle, no un trabajador de un local”, comenta Agustín Lazarte. “Es un trabajo fácil de conseguir, pero a la vez peligroso, más como está la situación en Tucumán a la noche”, destaca Marcelo Acosta.

Los repartidores también refieren que los asaltantes parecen ensañarse con ellos y que las calles tucumanas se han vuelto cada vez más peligrosas para desarrollar su trabajo: “Al tratar nosotros de salir a buscar las pertenencias de los compañeros, ya nos tratan de justicieros y es como que nos tienen más bronca ahora”.
Mirá el emotivo video:








