La nueva mayor preocupación de los tucumanos y la pregunta más reveladora
Un estudio revela cambios en la percepción de la realidad de quienes habitan la provincia. “La inseguridad era un tema inamovible”, señala Alexandra Morales, directora de la empresa consultora responsable del estudio.
Inflación, ¿lo que más preocupa a los tucumanos? (Foto: eltucumano)
“En lo que vamos del año ha habido cambios, hemos ido teniendo variaciones y nuevos temas han tomado relevancia”, es lo que señala Alexandra Morales, directora de la empresa consultora Meraki, que esta semana publicó su informe mensual de Opinión Pública y arrojó datos reveladores sobre la percepción de la actualidad que tiene una porción de los tucumanos. Y es que el tema que más preocupa ha cambiado. Durante casi un año, supo ser la inseguridad la mayor preocupación. Y ahora, desde hace algunos meses, es la inflación lo que más angustia.
Consultada por eltucumano, la politóloga destaca la relevancia de los resultados del sondeo, teniendo en cuenta que la variación de precios siempre fue un fenómeno valorado más bien a nivel nacional y que, por el contexto adverso, ha logrado colarse de lleno en la mente y –sobre todo- los bolsillos de quienes habitan la provincia.
“La inflación viene siendo recurrente a lo largo del año y en este, en particular, ha estado dentro de las principales preocupaciones. Habíamos venido durante dos años con la inseguridad como problema inamovible, la inflación es algo más nacional y hoy termina siendo lo que está afectando a cada uno de los ciudadanos; la gente hoy está pensando en su bolsillo”, explica la especialista.

Remontándose a informes publicados hace exactamente un año por Meraki, entre junio y noviembre de 2021 –salvo agosto-, la inseguridad siempre fue el mayor problema según los encuestados, siempre con una valoración estimada de entre 20% y 30%. La tendencia cambió con la llegada del nuevo año y, pese a la preocupante situación delictiva provincial, la falta de seguridad dejó de figurar entre los primeros puestos y su lugar fue ocupado por cuestiones relacionadas al trabajo, a la economía y otra novedad: el narcotráfico y las adicciones.
Desglosando aún más el dato, son los adultos entre 35 y 65 años los que se muestran más preocupados por la variación de precios (32,55%), seguidos por los jóvenes entre 18 y 35 años (30,64%) y los mayores de 65 años (25%).
El estudio es relevante, además, porque es la primera vez que el problema que encabeza el ranking le saca casi el doble de ventaja al resto de los componentes de la lista.
La nueva pregunta reveladora
Desde hace tres meses Meraki se planteó el desafío de determinar la ubicación ideológica de los encuestados. “Usted diría que, ideológicamente, se siente más cercano a…”. El primero de los resultados fue publicado en mayo y arrojó las siguientes cifras:
- 41,34% de los encuestados se autopercibe de derecha. De esos, 19,67% se ubica a la extrema derecha y 21,67% en la centroderecha. - 27,34% de los encuestados se autopercibe de izquierda. De esos, 16,67% se ubica en la extrema izquierda y 10,67% en la centroizquierda. - 31,33% se autopercibe como centro, es decir, ni de derecha ni de izquierda. |
Un mes después, en junio, el porcentaje de quienes se autoperciben de derecha cae levemente y se ubica en 39,33%, mientras que los de izquierda escalan a 28%, al igual que los de centro a 32,67%.
En este punto en particular, son los adultos jóvenes (35-65 años) los que acaparan la banda derecha. La banda izquierda, en tanto, está mayormente representada por los mayores de 65 años. Entre los jóvenes hasta 35 años reina una tendencia centrista que, traducido por Morales, no son otra cosa que los conocidos como “indecisos”.

“Esto de los jóvenes de percibirse como extrema derecha es algo que se viene viendo en otras partes del mundo. Siempre hay una diferencia en la autopercepción y lo que se ve luego en las urnas. Son crecimientos que se van dando hacia los extremos. Los centros, en el momento de elecciones, son los que terminan siendo los indecisos; tenemos que ver hacia dónde se terminaría moviendo ese centro”, explica la politóloga.
Específicamente sobre la estimación de la porción mayoritaria de derecha que resulta de los encuestados, Morales se refiere al surgimiento de nuevas figuras en el horizonte electoral. “En el caso particular de Tucumán sí está como muy arraigado con el fenómeno (Javier) Milei. Recién ahora se está dando esta posible unidad con el bussismo; hay que ver cómo avanza”, señala.
Panorama electoral
En la estimación de la intención de voto, el estudio todavía muestra cierta paridad. No terminan de haber cifras contundentes. Hay más de un 23% de indecisos todavía y son, en su mayoría (más de 41%), mayores de 65 años.
En la pertenencia a los espacios políticos, el oficialismo (Partido Justicialista) lleva la delantera con más de 36%, muy lejos de su inmediato perseguidor, los que no se identifican con ningún partido (15,83%). El PRO completa el podio con 11,17%. El resto de los partidos no llega a 10% de identificación, según la consulta privada.
Más allá de la intención de voto y de las pertenencias, para la directora de Meraki las próximas elecciones, sobre todo las presidenciales, estarán atravesadas por la coyuntura. “Creo que el proceso electoral se va a ver atravesado por estos problemas que la ciudadanía esta poniendo sobre la mesa”, asegura y recuerda la declaración de guerra del presidente Alberto Fernández a la inflación. “Generó grandes expectativas el ver si podía controlar o no esta problemática. El resultado ha sido negativo, va a tener consecuencias claramente en elecciones provinciales y nacionales”, describe.
De todos modos, para Morales los comicios no solo responderán a la percepción del día a día, sino que responderán también al fenómeno que se viene repitiendo a lo largo del continente y que, según analiza, tiene que ver con un acortamiento de los plazos de tolerancia de los electores.
“La tolerancia de la ciudadanía es cada vez menor, lo que antes llevaba cuatro u ocho años, hoy lleva menos. Podemos ver que ahora cada dos años la ciudadanía sale a exigir un cambio. Con Alberto Fernández, siempre teniendo en cuenta la pandemia, con las elecciones de medio término, por ejemplo. A Mauricio Macri le dieron cuatro años, a Cristina Fernández ocho años”, grafica la especialista y plantea paralelismos con países vecinos. “Tomemos como ejemplo el caso de Chile y podremos ver en algunos meses el caso de Brasil”, concluye.
El estudio completo:
Descargar








