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"Los sueños se cumplen": la emoción de Jorge al hacer historia en la Antártida

Historias de acá y de allá

El ex sacerdote Jorge González cumplió su sueño de visitar la Base Marambio y la misión de llevar una parte de nuestra historia al continente blanco: “Yo a la provincia de Tucumán le debo todo”.





“Me acabo de convertir en el primer argentino en pisar suelo antártico con cáncer de colon y de llegar a la Antártida con una colostomía permanente. Este es un impulso para decirle a los compañeros y compañeras discapacitados que uno puede seguir pelándola y vivir dignamente… La verdad que un hecho histórico”, cuenta sin poder ocultar la emoción Jorge González desde la Base Marambio en diálogo con eltucumano.com. El ex sacerdote de 56 años que subió al monte Everest sin oxígeno y recorrió parte de Latinoamérica, Europa y África en bicicleta acaba de cumplir con su sueño más deseado.

Cuando era niño y vivía en Hurlingham, en el oeste bonaerense, Jorge acostumbraba a ir con sus amigos a la base área de El Palomar para ver despegar los aviones. Por entonces no sabía que algunos de los aviones que partían desde ahí aterrizaban en la Antártida, pero en aquellos años ya empezaba a soñar con pisar el continente blanco algún día. Y ese día fue hoy. “Íbamos con los chicos del barrio hasta la pista de los aviones, pero no sabíamos que venían a la Antártida. Estuve 30 años gestando esto y me llegó la invitación hace dos semanas”, cuenta mientras de fondo se escuchan los preparativos para la recepción que le espera esta noche: “Viajé junto con un grupo nacional de danzas que se va a presentar esta noche y un grupo de folclore. Es la primera vez que se va a realizar algo así acá”.

Cuando fue el lunes a la base aérea de Palomar, lo hizo con la mochila cargada. Es que Jorge viajó con la misión de llevar tierra del segundo patio de la Casa Histórica y una copia del acta de la independencia que se firmó en nuestra provincia en 1816. También lleva consigo la imagen de El Negro Manuel, el cuidador de la Virgen de Luján, y una foto muy especial: la de su amigo Mariano Galván con quien ascendió a la cima del Everest en 2012. En esa expedición se habían prometido cumplir juntos el sueño de llegar hasta la Antártida, pero Mariano falleció hace cuatro años mientras escalaba en Pakistán: “Me lo traje conmigo en la mochila, era un compromiso moral que tenía”.

“Es una emoción enorme como argentino estar acá en la Base Marambio que es un símbolo de soberanía nacional. Traer tierra de la Casa Histórica y dejarla acá fue una emoción tremenda. Traigo también una copia del acta de la independencia que se firmó en Tucumán donde fuimos un país libre y soberano solo por el arraigo y la tenacidad de los tucumanos… Si no fuera por ellos, seguíamos siendo colonia. Todas esas emociones se me entrecruzan”, comenta. La tierra procedente del solar histórico fue transportada en una vasija realizada por miembros de la comunidad indígena de Amaicha del Valle. Por eso, Jorge agradece muy especialmente al movimiento Tucma y a sus representantes Hernán Gordillo y Hernán Romano. 

Aunque nació en Buenos Aires y luego su fe y su espíritu aventurero lo llevaron por distintas latitudes del globo terráqueo, se afincó en nuestra provincia por amor: “Yo me considero un tucumano por amor. Mientras muchos reniegan de la provincia y se van fuera del país, yo me enamore de Tucumán a partir de mi mujer y de como ella ama Tucumán. Yo a la provincia de Tucumán le debo todo; le debo el amor y lo que significa ser padre. Le agradezco a todos los tucumanos por abrirme las puertas y hacerme sentir uno más”.

“Hoy no sé cómo terminará mi historia con la enfermedad, pero estoy escribiendo mucho para decirle a mi hija que siempre se atreva a soñar, que los sueños se cumplen, que nunca nadie le diga que es imposible. Si los sueños son grandes, no importa, uno siempre tiene que soñar a lo grande. Poniendo el corazón y la garra, se puede… Dios nunca te suelta la mano”, comenta con la emoción a flor de piel.

Jorge no quiere despedirse sin antes agradecer a aquellos que lo apoyaron para que pudiera cumplir su sueño. En esos agradecimientos aparecen los nombres Cecilia Orozco, la directora del Museo Casa Histórica, el de la diputada nacional Mabel Carrizo que ayudó en la gestión de su traslado y el del oncólogo tucumano Felipe Palazo a quien debe su bienestar físico para afrontar la enfermedad que lo aqueja.

 

La historia de Jorge 

Jorge González tiene 56 años y una vida que, al menos, parecen dos. Fue un sacerdote católico entre 1991 y 2001, años en los que predicó en Buenos Aires, Neuquén, Salta y Jujuy. Pero pidió licencia y recorrió la ruta Panamericana hasta México en bicicleta, y después hizo lo propio en Europa y el norte de África, donde conoció al Dalai Lama.  También es guía de alta montaña y participó de la expedición argentina Everest sin oxígeno, antes de llegar a Tucumán, donde conoció el amor y formó una familia.

"Ejercí el ministerio en lo que se conoce como el antiguo obispado de Morón que alcanzaba lo que hoy se conoce como la diócesis de Moreno. Yo después pido una licencia. No tenía dinero, pero si tiempo y una bicicleta, así que lo primero que hice fue un sueño que tenía: conocer el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en México, la patrona de América Latina. Agarré la bici y salí pedaleando hasta México por la ruta Panamericana. Tarde casi seis meses en llegar y luego, viendo el precio del pasaje de vuelta, decidí volver bordeando el océano Atlántico", explicó.

El paso siguiente fue una recorrida por Europa: “También estuve recorriendo gran parte de Europa en bici, trabajé bastante allá pintando casas, departamentos. Eso me ayudo a continuar con la travesía de Marruecos a Egipto por todo el norte de África en bici". Describe el citado medio que "tras andar por el mundo" volvió a su profesión de Guía de Montaña en el Parque Nacional Aconcagua: "En el 2012 junto con un gran escalador, para mí uno de los mejores que ha generado nuestro país, Mariano Galván, armamos la primera expedición argentina al Everest sin oxígeno y sin ayuda de Sherpa". Los sherpas son los habitantes del Himalaya, en Nepal.

"Nuestro ascenso al Everest está en los anales como la expedición más económica que hubo en toda la historia, no teníamos muchos recursos, pero si mucha pasión y ganas de subir. Venían a sacarnos fotos porque usábamos carpas de los años ’50 y ’60 porque era lo único que nos alcanzaba para alquilar o comprar, así y todo el objetivo se logró", enfatizó. En su travesía los acompañó una bandera nacional con la insignia 'Malvinas Argentinas' al cumplirse en aquel año 30 años de la Guerra de Malvinas. Esa misma bandera descansa en el Museo de Malvinas, en la exESMA: "Al regreso me contacté con el director del museo, que funciona en la ex ESMA, y ahí deposite la bandera que todavía sigue presente".

Tras aquella hazaña en el Everest, salió junto a Mariano a dar charlas en distintos puntos del país: en la parada en Tucumán, conoció a su compañera de vida. Tras los trámites de dispensa, pudo casarse en 2018. En 2020 le diagnosticaron cáncer y comenzó a tomar forma en su vida el sueño de ser padre. Por esos mismos días apareció en su vida la imagen del Negro Manuel.

"Como sacerdote conocía la historia de Luján pero de refilón la del Negro Manuel, que es parte también de su historia, porque siempre se volcó más al tema de la imagen de la Virgen de Luján; que es parte también de la humildad del Negro Manuel. A través de unos amigos, recibo una estampa y empezamos a rezarle por mi salud y por el sueño de ser papás. Al mes y medio que yo estaba con tratamiento de rayoterapia, mi señora me informa que estaba embarazada", reveló.

Luna Milagros nace el 22 de febrero del 2022. “Luna porque es un nombre que siempre nos ha gustado y Milagros justamente por el Negro Manuel”, precisó.

"Cuando a uno le dicen que tiene cáncer es un golpe fuerte, cuando le dicen que vuelve otra vez después de tanto esfuerzo, de lucha que vuelve otra vez es duro. Pero a mí, si tengo que decir algo, el cáncer me dio dos motivos de lucha muy fuertes; una el nacimiento de mi hija Luna Milagros, a los 56 años ser padre es extraordinario. Y por otro, se me cumple un sueño después de treinta años de gestión de poder ir a la Antártida", enfatizó.

A cada uno de sus viajes, a sus "gestas deportivas", les agrega siempre un "trasfondo social". "Siempre que hacía gestas deportivas le encontraba un trasfondo social. En 2014 fui a la cumbre del Aconcagua y lleve la bandera de la Fundación de Marita Verón, conocí a la señora Susana Trimarco. Cuando en Mendoza se discutía la Ley 7722 de las mineras, hice una travesía desde el Congreso en Buenos Aires con una bicicleta que compre en Caña Tacuara, hice toda la ruta 7 hasta Mendoza y después de ahí subí a la cumbre del Aconcagua", graficó.

En ese sentido, añadió: "En el 2004 tuve la oportunidad de conocer al Dalai Lama durante su exilio, y después de haber subido una montaña de allá que es el Choyu, que es una de las cumbres más altas dentro del cordón del Himalaya, donde se encuentra el Everest; están los 14 picos más altos del planeta, allí llevé la bandera Tibetana por un Tibet Libre".