"Pensé que estaba loco": las 48 horas de terror de Ariel, el senderista rescatado de los cerros tucumanos
El golpe de una piedra en su cabeza fue el principio de la pesadilla para el hombre de 52 años, con mucha experiencia en senderismo. Las horas sin comer e hidratarse, alucinaciones y la desesperanza: “Pensaba que no me estaba buscando nadie”.
Ariel al momento de ser rescatado.-
El pasado fin de semana la foto de Ariel Loza comenzó viralizarse por las redes sociales, luego de que el sábado muy temprano por la mañana, tras salir a un ascenso desde la ruta 38, en el río de Anfama, hasta Tafí del Valle, no regresara a su casa con su familia.
“Empezamos a caminar a las 7 con la intención de llegar a las 15, para almorzar y volver a casa”, comenzó contando el hombre que reconoció que conocía el recorrido ya que lo hacía todos los años.
Sin embargo, la travesía tuvo una situación inusual: “Se me cayó una piedra en la cabeza, fue un primer golpe que me desorientó y perdí la noción de donde estaba”, comentó sobre el accidente que sucedió a las 8 de la mañana, luego de separarse de su compañero.
“Comencé a bajar, a subir y quedé atrapado en una pendiente donde era imposible caminar, acostarse o hacer cualquier cosa. Ni siquiera sabía que teníamos esa clase de lugares en Tucumán”, confesó en La Gaceta.
Agregó que lo que lo mantuvo de pie durante esos días fue pensar en sus seres queridos. “Principalmente pensaba en mi familia, en mis hijos, quería volver a verlos, volver a vivir. Las ganas de estar vivo, el instinto de supervivencia y rezar mucho, esas cosas me ayudaron a seguir fuerte”, describió.
Sobre el tiempo en el que estuvo solo, Ariel contó que los días fueron eternos. “No había mucho para hacer, buscaba salir de donde estaba, pero cada vez me lastimaba más y estaba muy débil. La noche era lo más difícil, no dormía, me recostaba en el piso, pero inclinado, porque estaba en una pendiente y me podía caer; todo fue incomodidad”, detalló.
A unos 150 metros del suelo, solo podía ver pájaros y vacas a una gran distancia. Expresó: “Siempre me dije a mí mismo que si me perdía, un animal me podía indicar el camino, pero yo estaba muy alto”, explicó.
Momentos previos al rescate se acostó a mirar al cielo, escuchó unos silbidos y no supo cómo reaccionar. “Como yo también tenía un silbato, pensé que estaba loco ya. Al final estaba totalmente delirante. Cuando vi gente sentí que morí y estoy seguro de que volví a nacer. Ver a los rescatistas y a todos los que me ayudaron... soy un agradecido de la vida. Siendo sincero, yo pensaba que no me estaba buscando nadie”, confesó. ”, repitió.
“Siempre pensé que era autosuficiente, pero allá me di cuenta de que hay que darle mucha importancia al equipamiento técnico. Puedo decirlo a viva voz, por más de que sean 10 km, son esenciales los elementos de seguridad, encendedor, botiquín. Esto hubiera sido totalmente diferente”, detalló sobre la experiencia que le dejó un aprendizaje para estar preparado para cualquier circunstancia.
“Lo que me pasó fue un accidente que lo puede tener cualquiera. Hace más de 14 años que practico senderismo y entreno todos los días. Tengo mucha experiencia, no hubiera aguantado tantos días si no fuera así… Fue una oportunidad de vida que me hizo pensar qué haría si volviera a vivir. Me sirvió mucho, fue una experiencia inolvidable”, expuso.
No siente que el incidente es un trauma en su vida sino un impulso para seguir viviendo la vida al máximo. “Quiero volver a practicar deporte, trekking, carreras, con más fuerza y con mucha más preparación y precaución”,finalizó.








