"Hay que ser muy humano para entender": una cirugía, un celular y el cambio de vida de una tucumana
Elsi, desde el 2015, tiene problemas de salud que afectan su vida diaria. Sufre una patología que la padecen muchos tucumanos y argentinos pero que por una cuestión de vergüenza no lo tratan. La calidez humana de los profesionales del Centro de Salúd permitieron encontrar el tratamiento adecuado.
Foto/Ministerio de Salud Pública
“Empecé con incontinencia, pero no la trataba por una cuestión de vergüenza, esto afectaba mucho mi vida social", relata Elsi en una entrevista que le realizaron desde el Ministerio de Salud después de la cirugía que le cambiaría la vida.
Elsi Osorio es una tucumana de 66 años que, desde el 2015, vio afectada su calidad de vida debido a un severo trastorno de incontinencia fecal. Esta cirugía, realizada en el Centro de Salud de Tucumán fue inédita. Sin embargo, Elsi no es la única tucumana que padeció esta patología, al contrario, hay cientos de personas que no refieren los síntomas a sus médicos de cabecera por vergüenza.
Los investigadores de la Universidad de Valencia, Mínguez Pérez y Benages Martíneza, estiman que, en la población general, entre un 2,2 y un 15,3% de los individuos presentan episodios de incontinencia fecal. Aproximadamente un tercio de los pacientes no consultan a su médico por este síntoma, y el 52% de las mujeres que presentan diarrea tienen incontinencia fecal, pero menos de la mitad la relatan a su médico. En algunos países, la ocultación de este síntoma al médico llega a ser de hasta un 64,7% en mujeres y, por ello, se desconoce la prevalencia real.
Elsi es integrante del Coro de Adultos Mayores del Ente Cultural y vivía en Lules. Para trasladarse desde su ciudad hasta la Capital tucumana tenía un viaje de 40 minutos, viajé que le producía mucho malestar: "empecé a notar que ya no podía hacer ese trayecto porque a mitad de camino ya empezaba a sentir molestias y muchas ganas de ir al baño”, relata.
En el momento que inició con malestares, la tucumana realizó consultas en el área de gastroenterología. Pese a iniciar estudios y tratamientos paliativos, no sintió mejorías, su calidad de vida seguía empeorando. Luego conoció al doctor León, en ese momento su situación se revirtió y pudo sentir un halo de esperanzas: “Le conté que hacía mucho tiempo que estaba con tratamiento pero que no encontraba una solución y me dijo que fuera al Centro de Salud, allí conocí al equipo de Proctología y por primera vez pude soltarme y hablar sobre mi situación tan delicada”.
En el hospital Centro de Salud comenzaron a estudiar el caso de Elsi, le practicaron todo tipo de estudios relacionados con el funcionamiento de su intestino y la refirieron con la doctora Capelli, única en Tucumán que realiza manometrías, estudio que mide la sensibilidad del intestino: “Allí pudo detectarse que tenía un altísimo porcentaje del intestino sin sensibilidad, ese era el motivo por el cual tenía incontinencia fecal. Ese estudio que me indicó la doctora Bruzzi, hizo que determinara que yo era candidata para un neuromodulador”.
El aparato que necesitaban para la cirugía de Elsi vale 20.000 dólares. Después de un largo camino de gestiones, PAMI, obra social de la paciente, aprobó su pedido. Con el aparato y en mano de los profesionales del Centro de Salud, único con las condiciones y los recursos humanos para realizar la cirugía, las condiciones para iniciar la cirugía y mejorar la calidad de vida de esta tucumana estaban listas.
La paciente resalta la calidez humana de los y las profesionales que la escucharon y atendieron su problema: “La doctora Bruzzi tiene la calidad de una verdadera profesional comprometida, para mí ha sido esencial, porque tiene además una calidez humana, ha sido muy humana en esto, porque hay que ser muy humano para poder entender, estoy sumamente agradecida a ella que me acompaña en todo desde 2017", destaca Elsi.
El cambio en la calidad de vida de Elsi empezó con la colocación de un marcapasos provisorio:
“En los primeros 15 días comenzamos ya a notar una diferencia, con este marcapasos y un celular que se conecta con Bluetooth, la doctora pudo ir marcando hasta dónde era la sensibilidad que tenía el intestino, si me molesta o no, si me siento cómoda o no y empezamos a encontrar las medidas justas, comencé a sentir que ya no me pasaba lo que antes, yo no podía desayunar y salir a la calle, antes me tenía que quedar en el lugar para ir automáticamente al baño, si iba a algún lugar donde me hiciera frío me generaba esta sensación de necesidad urgente de ir al baño y a partir del momento de la operación empecé a notar que ya no pasaba, que podía ir a tomar algo y quedarme y no tener pérdidas en la calle”. Y continuó relatando: “Esto está dentro de la piel, yo voy al teléfono que está conectado por Bluetooth al aparato que hace que yo regule mi intestino, esto controla mi esfínter, yo lo voy midiendo y esto lo regula. Esta condición lo que más ha afectado es mi vida social, tener estos inconvenientes en la calle hacía imposible que pudiera trabajar o hacer alguna cosa que quisiera y ahora tengo, podría decir, una vida normal”.
La médica cirujana especialista Susana Bruzzi se refirió a la cirugía que junto a su equipo le realizaron hace 15 días a Elsi: “se denomina neuromodulación sacra y se indica en diagnósticos de incontinencia fecal severa”, y añadió que “Si bien esta es una patología relativamente frecuente en la población, es la primera vez que una paciente tucumana puede acceder a esta tecnología para el tratamiento de la incontinencia fecal”.
Bruzzi reconoce que el paso más difícil en este tratamiento es la captación del paciente. Por vergüenza la población que padece la incontinencia fecal no hablan de su problemática con el personal de salud: “Para poder comenzar un camino de tratamiento los primeros pasos incluyen el estudio de la patología, poder determinar qué grado de severidad tiene, cuánto impacta en el paciente y si está asociada a algunas lesiones previas o no. Una vez que esto se define es cuando empezamos a barajar las alternativas de tratamiento”. La especialista también reconoció que la incontinencia fecal es la patología más frecuente en las consultas, pero que existen otras patologías que necesitan ser tratadas por un consultorio multidisciplinario.
“Esta patología afecta más a la población femenina, en pacientes masculinos es bastante infrecuente. La edad es otro factor a tener en cuenta, a partir de los 45 o 50 años cuando las mujeres entran en una etapa de menopausia los síntomas se intensifican y aparecen las patologías como esta que es de origen multifactorial, una de las causas principales son los eventos obstétricos de embarazo y de parto que tuvo la paciente y después, por supuesto, la pérdida de hormonas a partir del periodo de menopausia, junto a otros factores asociados”, detalló Bruzzi.
La especialista detalló, además, que la cirugía se hace bajo una anestesia local suave y consta de dos etapas: la primera es de prueba, donde se utiliza un equipo de radioscopía de última generación. Luego de esta primera, que testea la respuesta tanto sensitiva como motora, se coloca un marcapasos transitorio durante aproximadamente entre 10 a 15 días, para que, una vez monitorizado y obtenida una respuesta favorable, se proceda a la colocación del marcapasos definitivo, que es un aparato pequeño de tres por tres centímetros, que se coloca en el tejido celular subcutáneo, en la región glútea puntualmente.
“Esta es la primera vez que se realiza una cirugía de estas características en Tucumán en el hospital público y es el segundo caso dentro de la provincia. Nos interesa que la comunidad tenga acceso, que sepan que en un hospital público de Tucumán se realiza tanto el diagnóstico como el tratamiento adecuado de este tipo de patología, no todos los pacientes serán candidatos a esta terapia, pero quienes lo requieran pueden a través de medios públicos conseguir la aparatología de última tecnología para que se pueda hacer realidad su tratamiento”, reflexionó Bruzzi.
“Estoy muy agradecida sobre todo porque recibí este tratamiento -que fue mínimamente invasivo- en un hospital público, por la calidad de la institución y del trato de la doctora tan humana, por la forma en que todos los profesionales me han tratado, estoy muy muy muy agradecida, porque he vuelto a tener con esto una mejor calidad de vida”, manifestó Elsi emocionada.










