"Soy culpable, lo encadené yo por lo que hizo mi hijo": la dramática confesión de una madre tucumana
Sonia vive en el Barrio 21 de Septiembre y es la mamá de Julio, el hombre de 34 años que se encontraba en cautiverio, atado de pies y manos. Como responsable del hecho, se encuentra detenida y en la audiencia del día de ayer confesó los motivos que la llevaron a tomar esa drástica decisión.
Foto: Comunicación Tucumán.-
El sábado pasado, Villa Carmela y todo Tucumán se conmovieron ante el hallazgo por parte de la policía de Julio, un hombre de 34 años de edad que se encontraba en cautiverio: atado de pies y manos y con signos de deshidratación y desnutrición. El lugar donde este hombre vivía su encierro era la vivienda de su propia familia, quienes habían tomado la decisión consciente de encerrarlo.
Después de llegar a él y rescatarlo, tras un allanamiento que se llevaba a cabo en el barrio 21 de septiembre, la hermana del joven y su mamá quedaron detenidas con arresto domiciliario e imputadas por privación ilegítima de la libertad agravada.
Sonia, la madre del hombre y quién confeso el delito, dio su versión y explicó los motivos que la llevaron a tomar esa drástica decisión: “Soy culpable de esto, lo hice porque mi hijo es ‘pipero’, drogadicto y alcohólico; sale y les roba a los vecinos, les tira piedras a los colectivos y tiene problemas con todo el mundo. Me pega, me maltrata, tira las puertas a patadas y me saca plata. Yo amo a mi hijo, señor juez, soy ignorante y estuve mal, pero quería protegerlo porque ya lo habían amenazado y tenía miedo de que me lo maten”, confesó en la audiencia que se realizó ayer.
La imputada lloró, pidió perdón y expuso el dolor de quienes tienen la pena de tener un familiar perdido en el consumo de drogas. “La gente le tiene miedo, lo internamos en el Obarrio varias veces, pero se ‘piraba’. La última vez me quemó parte de la casa y casi quedamos en la calle. Mi marido nos dejó, se cansó de él y me quedé sola; no sabía qué más hacer y lo encerré… estoy muy arrepentida, quiero quitarme la vida”, confesó la mujer.
El auxiliar Exequiel Filmann, siguiendo órdenes del fiscal Carlos Picón, que subroga la Unidad de Violencia Familiar y de Género, no pasó por alto la argumentación que dio la imputada a modo de justificación, pero subrayó que “el hombre fue encerrado en una habitación de techo de chapa, sin aislante. Estaba expuesto a las bajas temperaturas, lo hallaron lesionado, desnutrido, deshidratado y sin higienizar. Ni a un animal se lo puede tener de esa manera, es inhumano y muy pocas veces antes se ha visto”.
En este sentido es que el auxiliar fiscal solicitó la prisión preventiva para Sonia -tal y como lo había hecho para su hija Rocío- al entender que medidas de menor intensidad podían llevar a un entorpecimiento de la investigación del caso. Filmann explicó que deben establecer cuánto tiempo tuvieron a Julio encerrado ahí, en esas condiciones inhumanas. A su vez, indicó que deben tomarle declaración a los efectivos que realizaron la medida, a los vecinos y a los testigos que supervisaron el allanamiento.
Por su condición de discapacidad, Julio fue representado en la audiencia por la defensora de niñez Lorena Arquez, quien le informó al juez de la audiencia, Guido Cattáneo, que su asistido padece de esquizofrenia y retraso madurativo. Confirmó lo que ya había adelantado Filmann sobre el estado de salud física de la víctima y agregó que en el Obarrio le informaron que Julio permanecía dormido y con medicación. Más tarde, personal del psiquiátrico se comunicó con la profesional para brindarle más detalles. “Me informaron que está clínicamente estabilizado, pero no está en condiciones de ser entrevistado aún”, mencionó antes de que finalizara la audiencia. También solicitó que se ordene la internación del paciente, que llegó en estado agresivo al hospital. “Claramente, Julio necesita una internación especializada que no podrían darle en su casa”, consideró Arquez.
Por su parte, el defensor, Cristian Alejandro Hermosa, pidió que se valore el contexto en el que ocurrió el hecho y que se tenga en cuenta que Sonia tiene a su cargo a dos hijos adolescentes, de 14 y 15 años. “La señora detalló lo que es su día a día, no encontró otra solución para proteger a su hijo. Tengamos en cuenta la vulnerabilidad de todas estas personas”, argumentó, y pidió medidas de menor intensidad.
El juez Cattáneo finalmente le dictó a Sonia el arresto domiciliario y ordenó la internación de la víctima. Además, le dio intervención a la DINAyF para que investigue el contexto familiar en el que viven los hijos menores de la imputada, con el fin de restablecer sus derechos si fuera necesario.








