Luego de 28 años, el peronismo perdió en Tucumán
Luego de una victoria aplastante en las elecciones provinciales del 11 de junio, el oficialismo perdió la mitad de los votos y se vio superado en la provincia por el candidato liberal. La última vez que había perdido fue contra Antonio Domingo Bussi.
Hay que remontarse a 1995 para ir a la última vez que el peronismo perdió una elección en la provincia. Aquel 2 de julio, el exgobernador de facto de la provincia (que una década después sería condenado por delitos de lesa humanidad y terminaría sus días con prisión domiciliaria), Antonio Domingo Bussi, ganaba con el partido Fuerza Republicana la gobernación que dejaba Ramón "Palito" Ortega. En segundo lugar quedó Olijela del Valle Rivas, representando al peronismo. 47% de los votos fueron para el militar, 32% para la candidata oficialista. En tercer lugar quedó Rodolfo Martín Campero, representando a la Unión Cívica Radical (UCR), con el 19%.
Pasaron 28 años y un apellido se repite: Bussi. El hijo del genocida, luego de varios vaivenes electorales (oscilando entre no pasar las PASO y tener un bloque de ocho legisladores en una elección provincial), esta vez remontó 24 puntos en dos meses y pasó de un 3% como candidato a gobernador en las provinciales al 27,6% este domingo en la categoría de Diputados. Sin embargo, no le alcanzó para ganarle a Pablo Yedlin, que sacó 43 mil votos más y alcanzó un 32,27%.
El corte de boleta fue grande y en la categoría presidencial se dio la gran sorpresa: Javier Milei, candidato de La Libertad Avanza, superó a Sergio Massa, representante de Unión por la Patria (UP). Los 342 mil votos de Milei fueron demasiado para los 279 mil de Massa y los 33 mil que aportó Juan Grabois y el referente de ultraderecha cosechó tres puntos porcentuales más que el gobierno nacional con sus dos listas sumadas.
El resultado es impactante no sólo porque es la primera vez en casi tres décadas que el peronismo sufre un resultado adverso (en 2021 estuvo cerca de perder con la lista encabezada por Roberto Sánchez como candidato a diputado y Germán Alfaro como candidato a senador: ganó por apenas el 2% en una elección polarizada), sino también por la diferencia respecto a hace apenas dos meses.
No hay un solo motivo para explicar la caída de casi 300 mil votos en ocho semanas. Por un lado, el cambio en el sistema de votación fue clave para el direccionamiento del voto y para movilización territorial. Es una obviedad, pero es claro que hubo menos cargos en juego y por lo tanto menos actores involucrados traccionando votos al candidato principal. El sistema de acoples siempre ha favorecido al oficialismo en la acumulación de abajo hacia arriba. Juntos por el Cambio también lo sufrió y cayó al tercer lugar.
Por otro lado, la lógica de las elecciones es otra. Lo que se discute es la gestión nacional y es difícil imponer a un candidato que es la cara de una inflación sin pausa en el país. Por más que los gobernantes locales intenten explicar la situación o la necesidad de tener un gobierno nacional del mismo signo político, es esperable el castigo en las urnas a una gestión para el olvido. Ese es otro punto a tener en cuenta: las PASO suelen ser un momento para castigar a los gobernantes, permitiendo desplazamientos de cara a octubre.
Otra especulación que existe en Tucumán es que hubo un pase de facturas de la militancia hacia la conducción nacional de UP. El motivo es el desplante que sufrió Juan Manzur en las negociaciones por el armado de la fórmula oficialista. Vale recordar que el gobernador tucumano, días después de conseguir una victoria aplastante en su provincia, fue anunciado extraoficialmente como compañero de fórmula de Wado de Pedro. Incluso grabaron un spot y se sacaron fotos juntos para lanzar la campaña. Apenas 24 horas después, Manzur fue borrado del binomio y los casilleros fueron llenados por Massa y Agustín Rossi (que también lo reemplazó en la Jefatura de Gabinete). Algunas fuentes aseguran que el enojo ante ese destrato hacia el exministro de Salud caló en la dirigencia tucumana, que ya se preparaba para una proyección nacional del presidente del PJ tucumano, y llevó a que en estas elecciones no se vea el despliegue que suele verse ante una contienda de este tipo.








