Top

Cuánto cuestan los combustibles en Tucumán desde junio

GOLPE AL BOLSILLO

El sexto mes del año arrancó con aumentos para quienes se movilizan en vehículo.





Por sexta vez en el año, los combustibles aumentaron en este comienzo del mes de junio. Las empresas aplicaron un ajuste promedio del 3,5% a nivel nacional. Este ajuste, acumulado a lo largo del año, ha llevado a un aumento total del 62%. Sin embargo, si se toma en cuenta el período desde noviembre pasado, los incrementos acumulados alcanzan el 262%.

Desde la medianoche de este sábado, el precio de la nafta y el gasoil aumentó nuevamente en todo el país. Este incremento responde tanto al aumento del impuesto a los combustibles líquidos (ICL) como al traslado de la devaluación. En promedio, el ajuste ha sido del 3,5%.

En Tucumán, la nafta súper pasó a costar $1010 por litro, la nafta premium saltó a $1216 y la Infinia Diesel a $1277. Este ajuste no solo se debe a la actualización de los impuestos a los combustibles, sino también a la decisión de las petroleras de no perder rentabilidad frente a la depreciación del peso.

El sector petrolero ha advertido que los precios de los combustibles todavía están retrasados. A pesar de esto, reconocen que deben moderar los ajustes debido a la fuerte caída en el consumo, en un contexto recesivo. Desde diciembre, las ventas de combustibles han disminuido un 17%, según cálculos de los estacioneros. Además, el consumo de nafta premium ha sufrido una caída significativa, con una reducción en las ventas del 22,6%.

Con estos aumentos, el precio de la nafta y el gasoil en Argentina se ha equiparado al valor de los países vecinos, lo que ha hecho menos conveniente para los extranjeros cargar combustible en el mercado local.

El precio de los combustibles en Tucumán, como en el resto del país, está influenciado por varios factores. El aumento del ICL es una de las razones principales, pero también hay que considerar la incidencia de la devaluación del peso. Las petroleras se ven obligadas a ajustar los precios para mantener su rentabilidad. Esto se refleja en los nuevos precios de los combustibles, que siguen aumentando a medida que el peso argentino se deprecia frente al dólar.

A pesar de los esfuerzos de las petroleras por ajustar los precios, la demanda de combustibles ha mostrado una tendencia a la baja. La caída en el consumo de nafta premium es particularmente destacable, con una disminución del 22,6% en las ventas. Este fenómeno se debe en parte al precio más alto de este tipo de combustible, que ha llevado a los consumidores a optar por opciones más económicas.

El ajuste en los precios de los combustibles en Tucumán no es un fenómeno aislado, sino parte de una tendencia nacional que responde a la política fiscal y monetaria del país. El impuesto a los combustibles líquidos es un componente clave en la estructura de precios, y su aumento repercute directamente en el costo final que pagan los consumidores. Además, la devaluación del peso argentino frente al dólar aumenta los costos de importación de combustibles, lo que también contribuye al aumento de los precios.

A lo largo de los últimos meses, las empresas petroleras han intentado equilibrar la necesidad de ajustar los precios con la realidad del mercado, donde una mayor alza podría llevar a una mayor caída en el consumo. Esta situación crea un dilema para las petroleras, que deben encontrar un punto de equilibrio entre mantener su rentabilidad y no desalentar demasiado a los consumidores.

La comparación del precio de los combustibles en Argentina con los países vecinos ha sido un tema recurrente en los debates económicos. Con los recientes aumentos, el precio de la nafta y el gasoil en Argentina se ha equiparado al de los países vecinos. Esto ha reducido la ventaja que tenían los extranjeros para cargar combustible en el mercado local, ya que las diferencias de precios se han acortado considerablemente.

El impacto de estos ajustes en la economía local es significativo. El precio de los combustibles tiene un efecto cascada en los costos de transporte y, por ende, en los precios de otros bienes y servicios. Los aumentos en los costos de transporte se trasladan a los precios finales de los productos, lo que contribuye a la inflación general.