Top

Todo un dilema: por qué nos atraen quienes no nos corresponden

SE HABLA MUCHO EN REDES

¿Cuántas veces has sentido que estás viviendo una historia de amor que no corresponde? Enamorarse de alguien que parece alejarse cada vez que nos entregamos más es una experiencia común. A veces, nos encontramos atrapados en un juego de atracción y rechazo. Aquí algunas variables que pueden estar en juego. 

Obra de arte que muestra a una pareja desnuda abrazándose en el Centro Cultural Juan B. Terán (foto © BA Street Art)





¿Cuántas veces has sentido que estás viviendo una historia de masoquismo emocional? No nos referimos al masoquismo en el plano sexual, sino al que experimentamos cuando nos enamoramos de alguien que parece alejarse cada vez que nos entregamos más. ¿Te suena familiar? ¿Has tenido que jugar estratégicamente para mantener el interés de esa persona? Y lo más importante, ¿realmente vale la pena?


Según la psicóloga Patricia Ramírez, es un sinvivir esperar un mensaje o estar con alguien que no se compromete cuando lo que deseamos es una relación sólida. La falta de reciprocidad puede afectar nuestra autoestima y llevarnos a justificar la situación. “No me contesta porque está ocupado” o “tiene miedo de comprometerse debido a experiencias pasadas”. Estas justificaciones nos protegen, pero también nos impiden ver la realidad.


Entonces, ¿por qué nos enamoramos o nos sentimos atraídas por la persona que no nos corresponde como nos gustaría? La profesional nos explica que existen muchas variables que intervienen. Aquí ellas.

La Oxitocina y el efecto erróneo

La oxitocina, conocida como la hormona del amor y la compasión, se segrega cuando nos enamoramos. Sin embargo, esta hormona se genera en nosotros, no en la persona de la que nos enamoramos. Cuando no recibimos atención, interpretamos erróneamente que no estamos haciendo lo suficiente para atraer al otro. Esta interpretación nos lleva a insistir, pero cuanto más insistimos, más rechazo experimentamos.

El atractivo de los retos

Nos atraen los retos. Competir y ganar forman parte de nuestra naturaleza. Sin embargo, debemos reconocer que el esfuerzo solo funciona cuando depende de nosotros mismos. Gustarle a alguien no se trata solo de esforzarnos o ser atractivos físicamente; depende de cómo esa persona nos percibe. A veces competimos con nosotros mismos, buscando ganar la atención de alguien que no nos corresponde.

La autoestima y la persistencia

Insistir puede ser un intento de revalorizar nuestra autoestima. Si la persona deseada finalmente muestra interés, nos sentimos validados. Pero, ¿a qué costo? Tirar la toalla no significa que no seamos suficientes; simplemente reconocemos que no todos los desafíos valen la pena. A veces, la verdadera victoria está en aceptar que merecemos a alguien que nos corresponda.

La cultura de la actitud

La cultura actual nos dice que con actitud y esfuerzo podemos lograr cualquier cosa, incluso conquistar al objeto de nuestro deseo. Sin embargo, esto puede llevar a frustración. En lugar de invertir más esfuerzo en alguien que no nos corresponde, consideremos elegir nuestra paz mental y reconocer que merecemos a alguien que valore nuestra entrega.

En resumen, la oxitocina, el deseo de ganar y la autoestima influyen en nuestras decisiones, aunque no son un determinante. Recordemos que merecemos relaciones recíprocas y que, a veces, la mejor estrategia es soltar y permitir que alguien más adecuado entre en nuestra vida.