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Causas y consecuencias del ACV: factores de riesgo, antecedentes familiares y la importancia de los controles

FM LA TUCUMANA

La doctora Adriana Melisa Barac, especialista en neurología vascular, visitó este miércoles el estudio de La Tucumana FM 95.9 para conversar sobre las inquietudes que surgieron tras el fallecimiento de la reconocida atleta Alejandra "Locomotora” Olivera luego de sufrir un Accidente Cardio Vascular (ACV). Los factores de riesgo, los antecedentes familiares y la importancia de los controles médicos.

Adriana Melisa Barac, especialista en neurología vascular, en el estudio de La Tucumana FM.





La doctora Adriana Melisa Barac, especialista en neurología vascular, visitó este miércoles el estudio de La Tucumana FM 95.9  para conversar sobre las inquietudes que surgieron tras el fallecimiento de la reconocida atleta Alejandra "Locomotora” Olivera luego de sufrir un Accidente Cardio Vascular (ACB). Por el impacto que generó la noticia, muchas personas acudieron a realizarse controles neurológicos y buscar respuestas sobre cómo un accidente cerebrovascular (ACV) pudo afectar a una persona aparentemente sana y físicamente activa.

Según la especialista, más allá de la actividad física, la genética juega un papel fundamental en la predisposición a sufrir un ACV. “Hoy sabemos que muchos tipos de accidentes cerebrovasculares tienen una carga genética que puede combinarse con factores de riesgo ambientales, como la hipertensión arterial. En el caso de la Locomotora, pudo haber influido esta combinación, aunque no se detectaron otros factores de riesgo evidentes”, explicó.

Otro tema que generó controversia fue la posible relación entre el consumo de anabólicos esteroides y los accidentes cerebrovasculares. La neuróloga aclaró que el uso de estos compuestos está prohibido en el deporte debido a sus efectos nocivos. “Los esteroides androgénicos pueden aumentar la producción de glóbulos rojos, generando una sangre más viscosa que favorece la formación de trombos, uno de los mecanismos que puede provocar un ACV. Además, bebidas energizantes para mejorar el rendimiento pueden alterar la función cardíaca y aumentar el riesgo”, detalló.

Por oro lado, la Barac resaltó la importancia de identificar los principales factores de riesgo para prevenir estos eventos: “existen dos tipos principales de ACV: el isquémico, que se produce por la obstrucción del flujo sanguíneo, y el hemorrágico, provocado por la ruptura de un vaso". Entender estos mecanismos y mantener un control adecuado de la presión arterial, señaló, es clave para evitar estos eventos.

Consultada sobre cuáles son los factores de riesgo asociados al ACV, la profesional distinguió entre aquellos modificables y no modificables. Entre los factores no modificables destacan la edad, con mayor riesgo en personas mayores de 65 años, y el sexo, ya que las mujeres en ciertas etapas de su vida, debido a cambios hormonales como el aumento de estrógenos, presentan mayor predisposición. Por otro lado, los factores modificables más relevantes son la hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, obesidad, sedentarismo y dislipidemias, así como el consumo de sustancias ilícitas.

La especialista remarcó que aunque una persona lleve un estilo de vida saludable y sin factores de riesgo evidentes, no está exenta de sufrir un ACV, debido a componentes genéticos aún difíciles de detectar y prevenir. Sin embargo, destacó la importancia de realizar controles médicos periódicos, especialmente en niños y jóvenes que practican deportes, para identificar condiciones cardíacas o neurológicas que podrían incrementar el riesgo y prevenir tragedias mediante el diagnóstico temprano.

Respecto al tratamiento y recuperación tras un ACV, Barac subrayó que la clave está en la detección rápida de los síntomas y la atención médica urgente para salvar la vida y maximizar la recuperación funcional. Tanto el ACV isquémico como el hemorrágico, explicó, requieren abordajes específicos que van desde tratamientos farmacológicos hasta intervenciones quirúrgicas o endovasculares, siempre con el objetivo de restablecer la circulación y minimizar daños.

Finalmente, la experta habló sobre la relación entre la migraña y el riesgo cerebrovascular, un tema que suele generar inquietud. Aclaró que la migraña, especialmente la crónica o con aura, puede estar asociada a eventos isquémicos cerebrales, y que su tratamiento debe ser cuidadoso para evitar complicaciones. En este sentido, recomendó que ante cualquier dolor de cabeza persistente o familiar con antecedentes de ACV se consulte a un neurólogo para un diagnóstico certero y un seguimiento adecuado. En conclusión, enfatizó que la prevención pasa por controles médicos regulares, estilos de vida saludables y una pronta respuesta ante cualquier síntoma sospechoso.