"Desfinanciar el Garrahan es condenar a nuestros hijos a una muerte temprana"
El testimonio descarnado de un padre tucumano expone el deterioro del hospital pediátrico más importante del país. En diálogo con La Tucumana FM 95.9, denunció que el ajuste del Gobierno Nacional dejó guardias con solo dos pediatras, salas sin aire acondicionado y familias obligadas a costear medicación millonaria. “Es una política deliberada que pone en riesgo la vida de nuestros hijos”.
El pasado miérocles, la Cámara de Diputados le dio una paliza al Gobierno Nacional y rechazó los vetos a las leyes de Financiamiento Universitario (174 votos a favor y 67 en contra) y de Emergencia Pediátrica (181 votos a favor y 60 en contra). Aquella tarde, las plazas de todo el país se mostraron colmadas en el marco de la Marcha Federal para exigir a los diputados el rechazo de los vetos presidenciales.
La historia de Jonás, un niño tucumano de 12 años que padece mielomeningocele —la forma más grave de espina bífida—, es el ejemplo más contundente de por qué la salud pública no puede ser un lujo. Su padre, Samuel González, dialogó con La Tucumana de Tarde (de lunes a viernes de 18 a 20 por La Tucumana FM 95.9) y contó, conmovido, cómo el hospiatl más importante de la Argentina logró mejorar la calidad de vida de su hijo.
González recordó cuando viajaron por primera vez a Buenos Aires luego de que en nuestra provincia consideraran inoperable el tumor que sufría el pequeño Jonás. “En el Garrahan, en menos de un mes, lo operaron y le salvaron la vida. Ese hospital es un faro de esperanza, y no se puede permitir que lo dejen caer”, sentenció.
Durante la entrevista, celebró que en Diputados se haya avanzado en revertir el veto presidencial a la emergencia pediátrica, pero advirtió que la situación es mucho más grave de lo que el gobierno admite. “No necesitamos menos Garrahan, necesitamos uno en cada provincia. Sin embargo, se lo desfinancia, se lo golpea y se lo usa como variable de ajuste. Eso es inadmisible”, fustigó.
El testimonio del padre fue contundente al describir el deterioro en el hospital en los últimos meses: guardias con apenas dos pediatras, salas sin aire acondicionado durante semanas y reducción drástica en la provisión de medicación para pacientes del interior. “Antes te daban medicación para tres meses, ahora solo para diez días. Esto no es una anécdota: es una política deliberada que pone en riesgo la vida de los chicos”, denunció.
González fue más allá y apuntó directamente contra la lógica de ajuste que impulsa el Gobierno Nacional. “Un antibiótico que necesita mi hijo cuesta dos millones de pesos. La lógica es clara: el que puede pagar vive, el que no, que se muera. Eso no es otra cosa que crueldad neoliberal en estado puro”, lanzó, en una crítica directa a la visión de salud como un bien de mercado.
El padre recordó que antes el hospital ofrecía un abordaje integral, con psicólogos, profesores de música y ajedrez para acompañar emocionalmente a los niños. “Hoy eso desapareció. Los chicos están más solos y los médicos están sobreexplotados. El ajuste se siente en cada cama, en cada guardia. El costo final lo pagan los más indefensos”, subrayó.
Para este papá, el mensaje debe ser claro: defender la salud pública es una cuestión de supervivencia. “Un ministro que dice que la salud no puede ser gratuita para todos está condenando a miles de familias a la miseria y a una muerte temprana. No todos somos hijos de millonarios. Ni trabajando 90 horas podría pagar las terapias de mi hijo. Necesitamos un Estado más grande, no uno que se lave las manos”, reclamó.
Hoy Jonás está estable y continúa con sus controles, pero su padre insiste en que la sociedad debe reaccionar: “Esto le puede pasar a cualquiera, en cualquier momento. No es un problema ajeno ni de otros. Si dejamos que destruyan el sistema de salud, lo próximo que se pierde es la vida de nuestros hijos”.
Mirá la nota completa:








