Esto se sabe de "El Militar", el principal acusado por el femicidio de Erika Antonella Álvarez
El tucumano de 51 años y principal sospechoso del la macabra muerte tiene una gran trayectoria en materia de seguridad nacional e internacional.
Este viernes por la noche se hizo pública la noticia de que el principal sospechoso investigado por el horrendo crimen de la tucumana Erika Antonella Álvarez, Felipe Sosa, fue detenido en Pilar, provincia de Buenos Aires. El acusado habría escapado en su motocicleta KTM 1290, valuada en aproximadamente 50 millones de pesos, con la intención de no dejar rastro de su vehículo automotor.
Según detalló el periodista Gustavo Rodríguez en La Gaceta, se conoció que el apodo de Sosa es “El Militar”, denominación que no sería casual. Con solo revisar sus redes sociales, puede observarse la gran cantidad de fotografías que comparte vinculadas a su paso por el Ejército, fuerza de la que formó parte en algún momento de su vida, para luego integrar la Legión Extranjera.
La historia comenzó el 8 de enero de este año, cuando la joven tucumana de 25 años fue hallada dentro de una bolsa de consorcio en un descampado ubicado en William Bliss y Gerónimo Helguera. La autopsia reveló que habría muerto a raíz de múltiples golpes, entre 36 y 48 horas antes de su hallazgo, y que además habría sido asesinada en otro espacio físico.
La investigación del crimen quedó a cargo de la fiscala María del Carmen Reuter y de los comisarios Emanuel Zamorano, Susana Monteros y Carlos Díaz. Desde un primer momento, el caso estuvo rodeado de polémica. Incluso, la madre de la víctima declaró inicialmente que su hija trabajaba como dama de compañía, versión que luego fue desestimada.
Posteriormente, se avanzó sobre una hipótesis que vincula a la estudiante de enfermería con un problema de adicción a sustancias y con círculos sociales calificados como “pesados”, en los que habría empresarios, personajes de la noche y tucumanos muy adinerados. Entre ellos, Sosa.
El sospechoso fue identificado tras casi 30 allanamientos realizados en distintos puntos de la provincia, luego de que se encontrara material en su vivienda de Yerba Buena que lo vincularía directamente con Erika. Además, el último mensaje enviado por la joven habría sido emitido desde esa localización apenas dos días antes de que se hallara su cuerpo.
De acuerdo a la reconstrucción de Rodríguez, Sosa “en 1998 se graduó del Colegio Militar de la Nación y su primer destino fue un regimiento de paracaidistas. En 2001 integró las tropas de las Naciones Unidas como observador en Kuwait e Irak. Tres años después, se incorporó a la Legión Extranjera de Francia, donde se formó como comando y enfermero. Participó en misiones en la Guayana Francesa, Gabón y Costa de Marfil, brindó seguridad en bases espaciales de la Comunidad Europea, combatió el tráfico de oro y realizó rescates en selvas de América y África”.
Tras retirarse de la carrera militar en 2008, habría trabajado en empresas tucumanas mientras preparaba su propia firma de seguridad, denominada Seguridad Objetiva, fundada en 2009. En 2023 volvió a aparecer en los medios tras una incautación de 30 plantas de marihuana en su domicilio, además de denuncias públicas realizadas por su expareja y madre de sus hijos por violencia de género.
Si bien la detención de Sosa constituye apenas el inicio de una investigación formal, los investigadores analizan distintas líneas posibles debido a la saña con la que fue asesinada la joven. Entre ellas, una muerte relacionada con un exceso en el consumo, un homicidio para ocultar información sensible a la que ella habría accedido o un asesinato vinculado a una presunta “traición” dentro de una organización ilegal de venta de drogas.
En paralelo, se investigan posibles cómplices en el crimen, mientras familiares y amigos de Erika continúan reclamando justicia.
Felipe Sosa fue encontrado con su pasaporte en mano, por lo que se sospecha que intentaba huir del país al saberse investigado por este femicidio.








