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Tensión entre la Casa Rosada y los gobernadores: paros en quince provincias y paritarias en rojo

Política nacional

La caída de la recaudación y el recorte de fondos nacionales desataron conflictos docentes en 15 provincias. Los mandatarios advierten una situación de asfixia fiscal y le exigen a Javier Milei un blindaje económico.

Foto: SUTE Mendoza.





Un emergente directo del estrés financiero que atraviesan las cuentas provinciales es la fuerte conflictividad docente que impera en la mayoría de los distritos del país. Los gremios exigen mejoras salariales que superan ampliamente lo que los gobernadores aseguran poder pagar, lo que ya derivó en medidas de fuerza en al menos 15 jurisdicciones.

Los mandatarios sostienen que están haciendo el "mayor esfuerzo" posible para sostener sus ofertas salariales y cubrir los fondos especiales que cortó abruptamente la Casa Rosada, todo esto en medio de una coyuntura letal: la debilidad de la recaudación propia y la baja de los giros nacionales.

Las complicaciones en el frente fiscal ya dominan la agenda entre las provincias y la Nación. Los analistas económicos coinciden en que la mayoría de los distritos ya licuaron sus superávits y las proyecciones a corto plazo no vislumbran una mejora generalizada de la actividad.

"Que no haya clases nos golpea, pero lo que no hay es plata", razona con ironía un gobernador, parafraseando la histórica máxima presidencial. La conflictividad escolar es hoy la señal más nítida del rojo en las finanzas.

Los reclamos más duros por parte de los sindicatos se registran actualmente en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Misiones, Salta (donde denuncian persecución sindical), Río Negro, San Juan (con fuerte rechazo a la limitación de paros), Jujuy, La Rioja y Catamarca.

En la otra vereda, un puñado de mandatarios logró sortear la crisis con distintas estrategias, como fue el caso del gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, quien logró consensuar y firmar el acuerdo tras varias semanas de tensión con los gremios docentes. Mientras que en Chubut y Mendoza, tanto Ignacio Torres como Alfredo Cornejo, respectivamente, también lograron cerrar sus paritarias.

En Entre Ríos, ante la falta de acuerdo, Rogelio Frigerio optó por cerrar el aumento por decreto.

Según confiaron varios gobernadores, desde la Casa Rosada les prometen que a partir de mayo sentirán un repunte en la coparticipación gracias al ingreso de la primera cuota anual del Impuesto a las Ganancias para empresas. Sin embargo, en las carteras económicas provinciales desconfían: "Con eso no alcanza; si no hay reactivación, después volvemos a las bajas", definió un ministro de una provincia grande.

En plenas negociaciones por la reforma política que impulsa Javier Milei, los gobernadores pusieron sobre la mesa la necesidad de un "blindaje" económico. Los números no cierran para garantizar prestaciones y cubrir los baches de los programas eliminados por la Nación.

La idea de coparticipar el impuesto al cheque volvió a sonar. Ambas partes saben que el reparto discrecional de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) ya no es suficiente para robustecer las arcas locales ni para persuadir voluntades en el Congreso. Los gobernadores exigen que la Nación resigne fondos, pero Luis Caputo se resiste: el ministro logró sostener el superávit en el primer bimestre en medio de una caída de la recaudación que ya hila siete meses, y presiona para que las provincias bajen Ingresos Brutos. La salida de un nuevo "pacto fiscal" asoma, pero los antecedentes de fracasos previos exigen cautela.

El ahogo financiero también golpea a las cajas de jubilaciones no transferidas. Provincias como Entre Ríos, Córdoba, La Pampa, Chaco y Misiones terminan aceptando propuestas de pago de la ANSES que están muy por debajo de lo que reclaman históricamente. Para sostener los pagos a los pasivos y evitar el altísimo costo político de una reforma previsional local, los Tesoros provinciales deben poner la diferencia.

"Creer que los problemas de las provincias no van a incidir en la Nación es un error. La solución no es permitirles tomar deuda", advirtió un exfuncionario experto en lidiar con gobernadores. Pese a esto, CABA, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos ya salieron a tomar deuda, y podrían sumarse otras jurisdicciones de las 13 que enfrentan pesados vencimientos este año.

Mientras los gobernadores hacen valer el peso de sus legisladores en el Congreso, desde la Casa Rosada intentan presionarlos con el costo que tendría ante la opinión pública no apoyar a Milei.

"Es una estrategia que ya conocemos", analizó un mandatario norteño, amparado en encuestas recientes. "Hoy por hoy, la gente empieza a sentir el cansancio de un esfuerzo económico que no les da los resultados esperados y, en materia política, el Presidente y su mesa chica no pasan un buen momento".

Esta tensión de fondo quedó disimulada recientemente durante la Argentina Week en Nueva York, donde 11 gobernadores acompañaron a Milei para mostrar potencial productivo y buscar financiamiento. Sin embargo, al regresar, la postura fue unánime: la buena sintonía del viaje no implica, de ningún modo, dejar de reclamar por los fondos pendientes.