"Ni los amigos le dicen gordo": con un certificado psiquiátrico, el gordo Saab pidió a la Justicia que eltucumano borre todas las notas sobre la corrupción en la UNT y pasó un papelón histórico
El sempiterno secretario general de la UNT demandó una urgente tutela autosatisfactiva judicial contra eltucumano porque -según él- este diario lo dejó mal de su psiquis por decirle gordo y pretendía eliminar 372 notas periodísticas sobre la corrupción en la UNT y silenciar a eltucumano para siempre. Su abogado Mariano Arcas llegó a sostener ante el juez que "ni sus amigos más íntimos lo llaman gordo" (sic). La defensa de eltucumano, encabezada por Macario Santamarina, respondió con un video de Canal 10 de 2021 donde el propio Saab se autodenomina "Gordo Saab" tres veces, se jacta de ser un operador político y describe cómo pone y saca rectores en la universidad pública. El juez Santiago José Peral, del Juzgado Civil y Comercial Común Xª Nominación, rechazó la alocada demanda de Saab en todos sus términos y ratificó la vigencia de la Constitución Nacional en favor de la libertad de prensa y del derecho de la sociedad a conocer qué hacen los funcionarios públicos con los recursos del Estado. Descargue sentencia en PDF.
José Hugo Saab, alias El Gordo, en el medio de su amigo y socio político Carlos Cisneros.
Desparpajo saabista: El juez Santiago Peral en la audiciencia para tratar la "urgencia psiquiatrica" del Gordo Saab.
El 16 de marzo de 2026, en la audiencia convocada por el Juzgado Civil y Comercial Común Xª Nominación, el abogado Mariano José Arcas miró al juez Santiago Peral y pronunció una frase que quedaría para la historia judicial tucumana:
"Ni sus amigos más íntimos lo llaman gordo"
Arcas representaba a José Hugo Saab, secretario general de la Universidad Nacional de Tucumán desde hace más de cuarenta años. Estaba intentando explicarle al magistrado que las publicaciones de eltucumano habían dañado la psiquis de su cliente al utilizar un apodo que —según él— nadie usaba, que constituía una agresión basada en una condición física, un insulto denigrante que excedía la crítica periodística legítima.
Del otro lado de la sala, Juan Macario Santamarina —abogado de Numen S.R.L., editora de eltucumano— escuchaba en silencio. Cuando llegó su turno, no necesitó levantar la voz. Le pidió al juez que observara un video disponible en YouTube. Una entrevista de Canal 10 de Tucumán, emitida el 12 de marzo de 2021. Veinticinco minutos de José Hugo Saab hablando ante las cámaras.
Macario Santamarina, abogado de eltucumano: exhibió ante el juez un video donde Saab se llama 'Gordo Saab' tres veces en Canal 10.
Lo que sigue son las propias palabras del hombre que acababa de demandar a un diario por llamarlo gordo.
El video: Saab contra Saab
Marzo de 2021, estudios de Canal 10. El periodista Omar entrevista a José Hugo Saab. El tema de conversación es amplio: la interna entre el gobernador Manzur y el vicegobernador Jaldo, la postulación de una sobrina de Saab a la Defensoría del Pueblo, su renuncia a un cargo en el Ministerio de Educación de la Nación. Saab está cómodo, locuaz, expansivo.
En el minuto 12, el funcionario pide que los políticos dejen de pelearse y atiendan los problemas reales de la gente. Dice:
"La sociedad no le interesa si el gordo Saab ha renunciado a su cargo"
Gordo Saab. Él. En tercera persona. Ante las cámaras de un canal de televisión abierta.
El periodista le hace una repregunta. Lo compara con figuras históricas de la rosca argentina. Le pregunta si se reconoce como operador.
Saab no duda: "Yo no lo voy a negar. En el imaginario está el travieso. Yo lo acepté, son las reglas del juego".
—¿Te reconocés como operador?
—"Por supuesto".
Y lejos de minimizarlo, lo reivindica. Se compara con Monzó cuando dijo que él privilegiaba la rosca. Habla de la política con mayúsculas. Enumera sus logros: la pavimentación de la Quinta Agronómica, la bicisenda de la avenida Roca, el boleto universitario gratuito, un subsidio del diputado Cano para el presupuesto universitario. Todo gestionado por él. Todo conseguido por el operador que cinco años después querría prohibir que lo llamen operador.
En el minuto 20, Saab vuelve a hacerlo. Está reclamando que a la gente común no le importan las internas políticas:
"¿Ustedes creen que a una persona que no sabe si va a poder pagar la luz le importa si le han pedido la renuncia a un tal gordo Saab?"
Segunda vez. Gordo Saab. Él mismo.
En el minuto 23, por tercera vez: "Lo único que hacen es joderlo al gordo Saab y no contribuyen a nadie".
Tres veces en una entrevista de veinticinco minutos. El mismo hombre que en febrero de 2026 se presentó ante un juez civil para decir que el uso de ese apodo le producía un daño psiquiátrico.
Pero la entrevista dice más. Dice que Saab visitaba la casa del gobernador Manzur los domingos ("estuve en su casa más de dos horas"). Que el gobernador lo llevó personalmente a conocer universidades en Estados Unidos, Italia e Israel. Que cuando le pidieron la renuncia a un cargo nacional, la orden vino directamente del gobernador de la provincia a través del jefe de gabinete del ministro Nicolás Trotta. Que legisladores justicialistas lo llamaban a él —no al rector, no a ningún decano— para consultarlo sobre nombramientos.
Y dice algo más, que pasó inadvertido hasta que Saab presentó un certificado psiquiátrico como prueba de su demanda. En el minuto 7, el funcionario confiesa: "Yo tuve problemas muy serios de salud por estar en el medio de algunos conflictos". Problemas de salud. Por la política en general. Cinco años antes de culpar a eltucumano de su estado psiquiátrico.
Eso exhibió Santamarina ante el juez. No un contraargumento jurídico abstracto. Un video donde el demandante destruye su propia demanda con cada palabra que pronuncia. Además Santamarina, demostró con un sólo link que ese es el apodo con el que la prensa trata a Saab:
Saab es tratado públicamente en los medios como "el gordo saab" pero apuntó contra nuestro diario exclusivamente.
Lo que Saab pedía: censura lisa y llana contra eltucumano

Veinticuatro días antes de esa audiencia, el 27 de febrero de 2026, José Hugo Saab se había presentado ante la justicia civil con el patrocinio de Arcas y había promovido una acción de tutela autosatisfactiva con carácter de "extrema urgencia".
El pedido era simple en su formulación y desmesurado en su alcance: que se ordene a eltucumano eliminar de su sitio web y de todas sus redes sociales las publicaciones que él consideraba injuriosas y calumniosas. Que se prohíba a eltucumano realizar nuevas publicaciones que aludan a su persona de manera ofensiva. Que se impongan astreintes —sanciones económicas diarias— por cada jornada de incumplimiento.
En otras palabras Saab queríaborrar la historia y prohibir el futuro.
Saab cuestionaba una serie de artículos publicados entre 2022 y 2025 que cubrían tres temas: la gestión de la UNT, las elecciones de autoridades universitarias y el juicio penal por las irregularidades en el manejo de los fondos de YMAD. Se quejó de titulares y expresiones como "dueño de la UNT", "monje negro" y, por supuesto, "el gordo Saab". Su abogado Arcas señaló en reiteradas oportunidades como especialmente agraviante el titular "Robo de la Ciudad Universitaria: La Gorda Impunidad de José Hugo Saab se paseó en el Tribunal Federal Oral de Tucumán", una extensa nota de investigación que documenta con expedientes, firmas y piezas judiciales la declaración de Saab ante el TOF y su rol en la mayor estafa contra la universidad pública.
Como prueba de daño —la única que acompañó— presentó un certificado del psiquiatra Fernando Leone (MP 5035) fechado el 28 de agosto de 2025. El documento indica que Saab es asistido desde el 4 de febrero de 2025 por una condición clínica compatible con el código F41.1 del CIE-10 —trastorno de ansiedad generalizada— y que está medicado con Sertralina 100 mg/día y Topiramato 100 mg/día.

Un certificado. Sin historia clínica. Sin informe que establezca relación causal entre las publicaciones y la patología. Sin pericia de parte. Un papel con un diagnóstico genérico y dos nombres de medicamentos. Con eso, Saab pretendía silenciar a un medio de comunicación.
La defensa: tres niveles, una misma conclusión
Santamarina no se limitó al video. Estructuró la defensa de eltucumano en tres niveles que llegaban a la misma conclusión por caminos distintos.
Primero, planteó la inconstitucionalidad de la vía. Sostuvo que la tutela autosatisfactiva —un proceso de conocimiento sumario diseñado para urgencias simples— es incompatible con la Constitución Nacional y la Convención Americana de Derechos Humanos cuando se la intenta usar para restringir la libertad de prensa. Citó los casos "Kimel vs. Argentina" (2008) y "Fontevecchia y D'Amico vs. Argentina" (2011) de la Corte Interamericana, donde se estableció que el periodismo sobre funcionarios públicos goza de protección especialmente intensa. Argumentó que juzgar la responsabilidad de un medio de comunicación requiere un debate amplio sobre veracidad, fuentes, diligencia profesional y real malicia. Nada de eso cabe en una audiencia de urgencia con resolución inmediata.
Segundo, sostuvo que la vía era improcedente. Saab pretendía que un juez civil declare que las publicaciones son calumnias e injurias. Eso requiere, necesariamente, un pronunciamiento penal previo. "Este no es el procedimiento ni tampoco es esta sede judicial para realizar tal calificación", dijo Santamarina. Señaló además un dato que habla por sí solo: en cuatro años de publicaciones cuestionadas, Saab no envió al medio una carta documento, un pedido de derecho a réplica, un mensaje, ni siquiera una queja informal. Nada. Y respecto de la pretensión de prohibir publicaciones futuras, fue directo: eso se llama censura previa, y está prohibida por la Constitución.
Tercero, fue al fondo. Exhibió el video de Canal 10. Acompañó una nota del diario Contexto Tucumán del 8 de marzo de 2026 donde se refieren a Saab exactamente igual: "el Gordo Saab", "el verdadero arquitecto del oficialismo universitario", "el operador que ha logrado sostener una estructura de poder que atraviesa distintas gestiones rectorales". Demostró que el apodo no es invención de eltucumano sino vocabulario político corriente de Tucumán. Y señaló que todas las notas cuestionadas citan sus fuentes documentales: piezas judiciales, dictámenes fiscales, documentación pública. Respecto del titular que más irritaba a Saab —"Piden la detención del 'dueño' de la UNT, José Hugo Saab, por el desvío de millonarios fondos del oro de YMAD"—, Santamarina fue breve: "Esta información es verdadera y consta en un pedido expreso formulado por el fiscal general ante la Cámara Federal de Apelaciones".
El rechazo judicial a la alocada pretensión saabista
El juez Santiago José Peral firmó la sentencia el 20 de marzo de 2026. Rechazó el planteo de inconstitucionalidad deducido por la demandada —no porque compartiera la posición de Saab, sino porque entendió que el proceso había permitido a ambas partes ejercer su defensa—. Y rechazó la tutela autosatisfactiva.
Peral analizó cada una de las publicaciones cuestionadas. Observó que se trata de artículos con un tono abiertamente crítico referidos a tres cuestiones de interés público: la gestión de la UNT, las elecciones universitarias y el juicio penal por irregularidades en los fondos de YMAD. Señaló que Saab es un funcionario público y que las publicaciones resaltan su rol en cada una de esas cuestiones.
Sobre el apodo "Gordo Saab" el juez dijo:
"Es irrazonable entender que un apodo pueda considerarse por sí mismo injuriante y de suficiente entidad como para justificar una limitación del discurso crítico de un medio de comunicación"
Y valoró expresamente el video de Canal 10: la prueba de que el propio Saab se refería a sí mismo como "Gordo Saab" en una entrevista periodística.
Aplicó un juicio de ponderación entre el derecho al honor del actor y la libertad de expresión del medio. Su conclusión:
"Cualquier restricción a la difusión de información de interés público sería una restricción innecesaria y desproporcionada del derecho a la libertad de expresión. Esto es así con mayor razón cuando lo que se requiere es la directa eliminación de información y de opiniones sobre cuestiones de interés público actual"
Sobre el certificado psiquiátrico que presentó Saab, el juez fue contundente: "No existe indicio alguno que acredite una relación de causalidad adecuada entre el hecho que reputa dañoso y el daño potencial a la salud del actor".
Sobre eltucumano: el juez dictaminó que este diario "no puede ser entendido como civilmente responsable por realizar publicaciones referidas a cuestiones de interés público como las vinculadas a la administración de la Universidad Nacional de Tucumán".
Peral dejó una frase para la doctrina:
"La crítica periodística —aún cuando pueda ser considerada agresiva y hasta de 'mal gusto'— dirigida contra un funcionario público por su actuación en el ámbito de sus funciones no puede justificar la medida solicitada de eliminar la información"
También le recordó a Saab que disponía de un camino menos drástico: el derecho de réplica, previsto en el artículo 14.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos. Saab nunca lo ejerció. En cuatro años, nunca pidió responder. Prefirió pedir silencio.
Costas por el orden causado. Honorarios de $620.000 para Arcas y $961.000 para Santamarina.
Lo que Saab realmente quería borrar

Hay que detenerse aquí. Porque esta historia no es sobre un apodo.
Entre las 372 notas que Saab pretendía eliminar de internet hay una que merece atención especial. Es la que su abogado Arcas señaló una y otra vez como la más agraviante: "Robo de la Ciudad Universitaria: La Gorda Impunidad de José Hugo Saab se paseó en el Tribunal Federal Oral de Tucumán", publicada el 27 de abril de 2025.
Arcas, el defensor de Saab, se quejó del "gorda" en el titular. No dijo una palabra sobre lo que el artículo documenta.
Y lo que documenta es esto: la declaración testimonial de Saab ante el Tribunal Oral Federal en el juicio por la causa conocida como "el robo de la Ciudad Universitaria". La nota reproduce cómo el sempiterno secretario general —que lleva cuatro décadas firmando resoluciones en la UNT— se sentó ante los jueces federales y fingió ser un simple empleado administrativo ajeno a todo. Un engranaje menor. Un tramitador de papeles.
Lo que la nota prueba con documentación es otra cosa:
Que la firma de Saab aparece en el expediente 1552/2005 que originó el desvío de fondos de YMAD.
Que fue él quien requirió de "urgente" a Augusto González Navarro —director de Asuntos Jurídicos de la UNT, dependiente directo de Saab— una "reinterpretación" del destino de los fondos mineros que la Ley 14.771 destinaba a la construcción de la Ciudad Universitaria de San Javier.
Que su permanencia como secretario general durante más de dos décadas —a través de los rectorados de Marigliano, Cerisola, Bardón, García y Pagani— lo ubica como pieza irremplazable del engranaje que permitió la continuidad de la estafa más grande contra la universidad pública argentina.
Pero el punto más grave de su declaración ante el Tribunal Oral Federal no fue lo que omitió, sino lo que el Gordo Saab afirmó falsamente bajo juramento y configura una gorda impunidad de la que goza en el fuero federal de Tucumán. Aquí el video judicial que prueba el falso testimonio de Saab ante la jusitica federal:
Lo que Saab no quiere que se sepa está en el articulo está en la nota de eltucumano titulada: Robo de la Ciudad Universitaria: La Gorda Impunidad de José Hugo Saab se paseó en el Tribunal Federal Oral de Tucumán
En efecto, durante su testimonio, José Hugo Saab sostuvo en audiencia ante el TOF el martes 15 de Abril del 2025:
2 horas, 21 minutos y 5 segundos, pregunta la fiscalía a Saab: ¿puede decirnos si eh desde qué fecha usted se desempeña en la Universidad Nacional de Tucumán? si es que tuvo otros desempeños anteriores.
Saab contesta y miente descaradamente: "Sí, estuve con el doctor Campero, si no mal recuerdo, en el 87 como secretario de asuntos estudiantiles, luego con el contador Cerisola como secretario general eh los 3 años y medio aproximadamente de su primer mandato".
2 horas, 33 minutos y 57 segundos, Pregunta (Fiscalía): “Cerisola asume como rector y usted acompaña el inicio de la gestión como miembro del gabinete, ¿eh? ¿Recuerda usted si la Universidad Nacional de Tucumán contaba con fondos para realizar obras de infraestructura procedente de YMAD?
2 horas, 34 minutos y 48 segundos Saab responde y vuelve a mentir en sede judicial:
"Los fondos no no son incumbencia de la Secretaría General. Ehhh, teníamos entendido que había llegado en el último periodo del contador marigliano y que había la posibilidad cierta del ingreso de fondos de Minera la Alumbrera."
La firma de José Hugo Saab en el expediente 1552/2005.-
Ambas afirmaciones son falsas. Falso testimonio en sede judicial. Gorda impunidad.
Saab no comenzó su actuación institucional en 2006: ya integraba la estructura del Rectorado como secretario general de la gestión de Mario Marigliano, precisamente en el período en que se celebró el contrato de 2005 con Minera Alumbrera Ltd —suscripto por el propio Marigliano con Julián Rooney— que dio origen al circuito de fondos cuya aplicación se juzga en esta causa.
Pero además, su propia afirmación sobre el inicio de las obras en 2006 lo incrimina. Si —como él mismo declaró— las obras financiadas con fondos de YMAD comenzaron en 2006, ello implica necesariamente la existencia de un esquema de financiamiento previo, decisiones administrativas anteriores y un circuito operativo ya en funcionamiento antes del convenio del 2 de enero de 2008.
Es decir: Saab, en su intento de desplazar el eje temporal de los hechos, terminó confesando la existencia de la fase previa de la maniobra (2005–2007), deliberadamente excluida del objeto del juicio.
Esa fase tiene un punto de partida preciso: el contrato celebrado en 2005 entre la UNT y Minera Alumbrera Ltd., mediante el cual se instrumentó el ingreso anticipado de fondos bajo la apariencia de utilidades, en abierta violación de la finalidad específica prevista en el artículo 18 inciso b de la Ley 14.771. Y tiene su consolidación institucional en el Acta Nº 498 de YMAD (27/12/2007) y en el convenio del 2 de enero de 2008, mediante el cual se dio por “satisfecha” la obligación legal de construir la Ciudad Universitaria en San Javier.
En consecuencia, la declaración de Saab ante el TOF no constituye una mera imprecisión: configura un falso testimonio orientado a ocultar su intervención en la fase de origen del sistema, desplazando el inicio de los hechos a 2006 y omitiendo deliberadamente el período en el cual se estructuró la maniobra y en el que él ya se encontraba en funciones.
Más grave aún: ni el Tribunal, ni la Fiscalía, ni la querella formularon repregunta alguna frente a estas afirmaciones, pese a que contradicen el propio objeto procesal del juicio, centrado en los hechos posteriores al 2 de enero de 2008.
En efecto, en la nota también registra un hecho que describe la situación de impunidad mejor que cualquier editorial: durante la audiencia ante el Tribunal Oral Federal, los fiscales Pablo Camuña y José Agustín Chit no le hicieron a Saab ni una sola pregunta. Mucho menos la falsa querella de la UNT encabezada por Rodolfo "ekeko" Burgos - condenado a cinco años de prisión por abuso sexual de una menor y apartado de la dirección de Canal 10-, ahijado político de Saab.
Gorda impunidad: Saab y el -falso- querellante de la UNT Rodolfo Tercero Burgos, violador suelto en Tucumán con condena judicial en suspenso.
Así, el hombre que firmó las resoluciones, que custodió los expedientes, que articuló la burocracia durante cuarenta años, se levantó de la silla y se fue sin que el Ministerio Público Fiscal le pidiera una sola explicación. Gorda, muy gorda, es la impunidad de Saab, quien se proclama amigo de Ricardo "el perro" SanJuan y Fernando Poviña, ambos encumbrados camaristas federales.
Y hay más. En abril de 2023, el fiscal federal general de Tucumán, Gustavo Antonio Gómez, había solicitado al Tribunal Oral Federal la detención de Saab, junto con González Navarro y la exvicerrectora María Luisa Rossi de Hernández, por defraudación contra la administración pública, administración fraudulenta, abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público. Ese pedido fiscal existe. Está documentado en las actuaciones judiciales federales. Saab, en su demanda contra eltucumano, lo calificó como "calumnioso". Informar sobre un requerimiento fiscal público no es calumniar. Es hacer periodismo.
Eso es lo que el gordo Saab quería borrar de internet. No un apodo. No un adjetivo. No una frase de mal gusto. Quería borrar los expedientes, las firmas, las resoluciones, los nombres, las fechas, los montos. Quería borrar la investigación periodística que lo pone contra las cuerdas con su propia letra.
No pudo.
Quién es José Hugo Saab
Para quien no lo conozca —y es difícil no conocerlo en Tucumán— vale un repaso breve.
José Hugo Saab empezó en la política universitaria en 1983, en el Centro de Estudiantes de la Facultad de Bioquímica, con Franja Morada. No terminó la carrera. Se recibió de licenciado en Ciencia Política en la Universidad San Pablo-T en 2015. El hombre que conduce la UNT desde hace cuatro décadas no es graduado de la UNT. Fue concejal capitalino entre 1995 y 1999. Fue secretario general de Franja Morada, vicepresidente de la UCR tucumana. Ocupó la Secretaría General de la UNT con Cerisola, con Bardón, con García, y ahora con Pagani.
En aquella entrevista de Canal 10 que le exhibieron en la audiencia, Saab describió su propio poder con una elocuencia que ningún artículo periodístico podría superar. Contó que el gobernador Manzur lo llevaba a recorrer universidades en Estados Unidos, Italia e Israel. Que tenía acceso directo a su casa los domingos. Que gestionaba obras con el intendente Alfaro, subsidios con el diputado nacional Cano, el boleto universitario con el vicegobernador Jaldo. Que cuando le pidieron la renuncia a un cargo en el Ministerio de Educación de la Nación, la orden la dio personalmente el gobernador de la provincia.
"El peronismo me cobijó, me dio trabajo en los momentos más difíciles, el peronismo me hablaba los días sábados para preguntarme cómo me sentía, el peronismo me dio la oportunidad de volver a la universidad", dijo ante las cámaras. El ex radical que se recicló en el peronismo. El operador que se jacta de serlo. El hombre que pone rectores y que cuando ladran los "perritos" —como llamó a sus críticos— no se da vuelta.
También lo llaman "el Gordo Saab" en Contexto Tucumán, donde una nota del 8 de marzo de 2026 lo describió como "el verdadero arquitecto del oficialismo universitario" y "el operador que ha logrado sostener una estructura de poder que atraviesa distintas gestiones rectorales". También en Clarín, que se hizo eco del conflicto por la reelección de Pagani y las millonarias regalías de Minera Alumbrera que están en juego. El apodo no es de eltucumano. Es de Tucumán.
La demanda contra este medio se presentó en un momento preciso: a semanas de que dos decanos de la propia coalición oficialista —Miguel Cabrera y Virginia Abdala— demandaran ante la Justicia Federal para impedir que Pagani, impulsado por el "saabismo", se postule a un tercer mandato violando el Estatuto universitario. La disputa por el control del poder universitario, las elecciones de mayo y los fondos de YMAD son el telón de fondo de un intento de censura que no prosperó.
La Libertad de Prensa, a salvo
En la sentencia contra Saab puede leerse:
"Es cierto que en algunos de los artículos invocados por la parte actora el diario demandado se refiere José Hugo Saab por su apodo 'Gordo', pero es irrazonable entender que un apodo —según las nociones de hecho de la experiencia común (art. 127, CPCC)— pueda considerarse por sí mismo injuriante y de suficiente entidad como para justificar una limitación del discurso crítico de un medio de comunicación. Debe valorarse en tal sentido la prueba ofrecida por la demandada donde se observa que el ahora demandado se refería a sí mismo como 'Gordo Saab' en una entrevista periodística de Canal 10 (https://www.youtube.com/watch?v=qDA4Qlp2tv8 Cfr. A partir del minuto 12:00)"
Un juez civil de Tucumán puso un link de YouTube en una sentencia judicial para demostrar que el demandante se llama a sí mismo con el apodo que pretendía prohibir. Eso es para la historia.
La sentencia del juez Peral deja a salvo el derecho de Saab a recurrir por otras vías procesales si considera que las publicaciones le causaron un daño resarcible. Pero cualquier acción futura enfrentaría los mismos obstáculos: su condición de funcionario público, la relevancia pública de los temas, la exigencia del estándar de real malicia, la necesidad de probar la falsedad de las publicaciones. En este proceso, ninguno de esos extremos fue siquiera insinuado.
eltucumano seguirá informando. Sobre la gestión de la UNT. Sobre el destino de los fondos de YMAD. Sobre las elecciones universitarias. Sobre cada acto de los funcionarios públicos que la sociedad tucumana tiene derecho a conocer. Con o sin "planteos psiquiátricos" como los de José Hugo Saab.
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Expediente 972/26, "Saab José Hugo c/ Numen SRL s/ Tutela Autosatisfactiva", Oficina de Gestión Asociada Civil y Comercial N° 1, Juzgado Civil y Comercial Común Xª Nominación, San Miguel de Tucumán. · 372 notas de eltucumano sobre José Hugo Saab · Archivo de noticias








