Del deber-ser al Poder-ser: la contra-ética de Sergio Pagani, rector de la UNT
En noviembre de 2024, Pagani reconoció ante las cámaras que el estatuto era claro y que —al igual que el anterior estatuto— la nueva Carta Magna de la UNT le impediría un tercer mandato consecutivo. Un mes después, no sólo corroboró la imposibilidad de perpetuarse en el poder, sino que además adujo motivos del orden de una ética democrática: "Por un lado nuestro estatuto es claro, por otro yo creo en la renovación (...)". Con una mina de oro en disputa como eje de una gestión sostenida por el auto-reconocido operador político José Hugo Saab, el actual rector –que hoy administra una empresa minera cuya producción mensual supera los siete millones de dólares solo en oro– ahora no confirma ni descarta una tercera candidatura y le delega a la justicia que decida por él. "Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros" es una famosa frase salida del ámbito de la comedia que hoy parece regir la autoridad moral tragicómica de nuestra Universidad.
"El gordo" Saab, Sergio Pagani y Mercedes Leal, los referentes éticos de la academia tucumana.
"El diablo atrapa la mayoría de las almas en una red de oro."
Proverbio alemán (Deutsches Sprichwörter-Lexikon, Karl F.W. Wander, 1867)
El 25 de abril de 2024, en la Asamblea Universitaria que reformó el Estatuto de la Universidad Nacional de Tucumán, fue el propio rector Sergio Pagani quien condujo la votación sobre el cómputo de mandatos. El resultado fue 79 votos contra 34, en favor de no reiniciar períodos. Pagani no solo presidió ese proceso, lo avaló públicamente y anunció el resultado como una decisión institucional consolidada. El 21 de noviembre de 2024, ante las cámaras de La Gaceta, fue taxativo: la norma era clara y su ciclo terminaba con su actual gestión. Semanas después, el 9 de diciembre, en una nueva entrevista, fue aún más explícito y no sólo reconoció sin rodeos que el estatuto no le permitía volver a presentarse sino que agregó, con notable convicción, que su propia ética le indicaba lo idóneo que era para cualquier institución que sus autoridades se renovaran.
"No, no. Ya dije que no" - Pagani en La Gaceta Play 09/12/2024. minuto 11:55 para que el lector observe.
Sin embargo, en febrero de 2026, ante las cámaras de Canal 8, el mismo Pagani tenía otra respuesta lista. Al ser consultado sobre si el estatuto lo habilitaba a presentarse, dijo: "Yo entiendo que el estatuto me habilita, no solo a mí, sino a algunos decanos y decanas". Ante la pregunta directa sobre su candidatura, respondió: "Todo es posible, ¿cómo no?". La frase llegó hasta el diario Clarín, y suscitó la reacción de sus potenciales contrincantes en la carrera por el rectorado —la fórmula oficializada del Dr. Cabrera y la Dra. Abdala (decano de Ciencias Exactas y decana de Ciencias Naturales respectivamente)— quienes iniciaron una acción de Declaración de Certeza para que la Justicia Federal dirima si el Ing. Pagani puede o no ser candidato una vez más.
"Todavía no no sé qué voy a hacer", Pagani en Canal 8 el pasado miércoles 25 de Marzo.
Ahora, un nuevo registro de Canal 8 muestra que, bajo el disfraz de una actitud “democrática y ecuánime”, el actual rector de la Casa de Altos Estudios, va a esperar a la sentencia legal del Juzgado N°2 de Federales en la Secretaría Civil para saber si se puede presentar. Si bien en términos estrictos efectivamente será la justicia quien se expida, la voluntad de Pagani parecería quedar en manos de ésta. Una cosa es querer y no poder legalmente, otra es presentarse porque legalmente se encuentra habilitado, en otras palabras: ¿Pagani se presentaría porque puede o porque quiere? Nunca más clara la pregunta por el Poder.
Al “someterse” a lo que la Justicia disponga, el ingenioso giro narrativo se desplaza de lo que se debe hacer a lo que se puede hacer. Así, la ambigüedad deja de ser un desliz y se convierte en método.
"Sí, sí, sí. Todo es posible, ¿cómo no?", Pagani desembozado en busca de la re reelección en la UNT minera.
La mina de oro
Entre noviembre de 2024 y febrero de 2026, algo cambió. Ese algo tiene nombre y coordenadas: Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio (YMAD), en Catamarca. Desde enero de 2026, el Estado nacional se retiró del directorio de la empresa —contraprestación política de los votos catamarqueños para el Presupuesto 2026— y la estructura quedó en manos de dos actores: el gobierno provincial y la UNT. El nuevo esquema redistribuye el 40% de las utilidades directamente a la universidad tucumana. En enero de 2026, YMAD produjo 52 kilos de oro y 680 kilos de plata. A precio internacional del día, solo la producción de oro de ese mes equivale a más de 7,4 millones de dólares; la de plata, a otro millón y medio. El 40% de esas utilidades va directo a la UNT: más de tres millones y medio de dólares mensuales que quien conduzca el Rectorado a partir de mayo administrará sin más control que el de su propio Consejo Superior y decidirá si avanza el contrato de arrendamiento con el megaproyecto Agua Rica, que según el representante de la UNT en YMAD, el abogado Roberto Toledo, aún espera que la empresa reformule seis puntos pendientes.

El precedente no es abstracto. En 2025, el ex rector Juan Alberto Cerisola fue condenado a tres años y medio de prisión por administración fraudulenta en la causa YMAD: sobreprecios en obra pública, colocaciones financieras irregulares y renuncia arbitraria a utilidades de la empresa minera. El tribunal dejó expresamente abierta la puerta para que la investigación se extienda a otros responsables. Perder el Rectorado no es solo perder poder político: es perder el control sobre los expedientes que podrían determinar si la historia de Cerisola se repite con otros nombres.
La demanda judicial de Cabrera y Abdala invoca dos precedentes directos de la Corte Suprema: el fallo de Santiago del Estero de 2013, que suspendió elecciones a gobernador ante un caso de tercer mandato, y el de San Juan de 2023, que frenó la reelección de Uñac. El argumento es directo: si la Constitución prohíbe el tercer mandato en el Ejecutivo provincial, la misma lógica rige para quien su propio estatuto fijó idéntico límite. Desde la Secretaría de Educación de la Nación respondieron que la autonomía universitaria impide al Estado intervenir en los estatutos y sugirieron que el órgano para interpretar la norma es el propio Consejo Superior —es decir, el mismo cuerpo que conduce el rector cuya candidatura está en cuestión—. Pagani, por su parte, le dijo a Clarín: "Mi posición es que las cosas sean lo más claras y transparentes posible". Cuando le preguntaron si se presentaría como candidato, respondió: "Permítame no responderle".
El operador y la censura
Detrás de la gestión de Pagani opera la figura de José Hugo Saab, Secretario General del Rectorado. Bajo su secretaría se encuentran, entre otras áreas, la Dirección General de Mesa de Entradas, Salidas y Archivo y la Dirección de Asuntos Jurídicos —secciones que articulan la vida administrativa y legal de la UNT y que, en manos de un Rectorado opositor con voluntad de auditoría, podrían convertirse en el centro de investigaciones sobre el manejo de fondos durante las últimas dos décadas. Esas áreas son, además, la infraestructura administrativa por la que pasan los convenios, contratos y expedientes vinculados a YMAD. En otras palabras: Saab no solo custodia los archivos de la gestión pasada sino la llave burocrática de los negocios futuros de la universidad con la minera.
Tampoco ha esperado pasivamente el desenlace electoral. A días de esta publicación, el juez Santiago Peral rechazó el pedido de Saab de eliminar más de 300 notas periodísticas publicadas por este medio sobre la corrupción en la UNT. Según detalló en radio el abogado del diario, Macario Santamarina, Saab recurrió a la figura de las "medidas autosatisfactivas" —un proceso sumario sin debate probatorio profundo, diseñado para evitar daños inminentes— con un objetivo concreto: que la herramienta sirviera para silenciar la cobertura periodística antes de la renovación de autoridades. "Buscó una vía rápida que rápidamente callara al diario", resumió Santamarina. El juez entendió que en ese acotado margen procesal no es posible censurar la libre circulación de ideas cuando se trata de información sobre un funcionario público sometido al escrutinio de la sociedad.
El timing no es casual. El intento de borrar el historial periodístico sobre la gestión universitaria se produjo justo antes de que la UNT renueve sus autoridades. Un Rectorado opositor con acceso a los archivos de la Secretaría General podría hacer mucho daño. Cuatro años más de Pagani son, en esa lectura, cuatro años más de control sobre qué expedientes se mueven y cuáles permanecen cerrados. Así, no se trata de un rector que cambió de opinión, sino de un aparato que necesita perpetuarse para protegerse.
Lo que se dirime en mayo no es solo quién ocupa un despacho: es quién firma el contrato con Agua Rica, quién administra los millones mensuales de YMAD y quién decide qué expedientes se abren y cuáles siguen durmiendo en la Secretaría General. Las elecciones de la UNT se acercan y los intereses velados van apareciendo descaradamente. Pagani avaló el resultado que fijó su propio límite, lo defendió ante las cámaras y luego, cuando una mina de oro cambió el tablero, delegó en la Justicia la pregunta que solo él puede responder. La comunidad universitaria observa inmóvil ya acostumbrada a estos movimientos, con la misma desidia del electorado nacional. Una institución que se jacta de formar pensamiento crítico y tolera en silencio que su conductor reescriba sus propias convicciones según la conveniencia no está ejerciendo autonomía, está renunciando a ella.
La distancia entre el deber-ser y el poder-ser no la mide ningún juez. La mide, en última instancia y en igual medida, quién llena las urnas y quién mira para otro lado.








