La trampa de "Argentina Casting": el testimonio de una joven tucumana atrapada por una red de explotación sexual
Bajo la promesa de dinero rápido y una supuesta privacidad garantizada, Gianfranco Gaspar Núñez, está acusado de montar una estructura criminal que captó a decenas de mujeres. Una joven de Tucumán rompió el silencio y reveló cómo el hostigamiento y una deuda económica la llevaron a caer en las garras de una productora que terminó viralizando su intimidad en redes y grupos de Telegram.
Foto mdzol.com.-
El caso de "Argentina Casting" dejó al descubierto una de las tramas de explotación sexual digital más grandes del país. En el centro de esta tormenta se encuentra Agostina, una joven tucumana que, a los 21 años, se convirtió en una de las tantas víctimas de Gianfranco Gaspar Núñez, el rosarino de 30 años hoy detenido y acusado por la Justicia Federal. Su relato no solo expone la crueldad del victimario, sino también la vulnerabilidad emocional y económica que este utilizaba como carnada.
Para Agostina, la decisión de grabar un video sexual no nació de la libertad, sino de la desesperación. Según relató en una entrevista televisiva, en 2022 se encontraba atrapada en una relación marcada por la extorsión y la violencia de género. Su expareja la hostigaba por una deuda económica y ella, en un estado de profunda ansiedad y sin saber pedir ayuda, vio en la propuesta de Núñez una salida rápida: "Necesitaba pagarle para quedar libre", confesó.
El contacto se inició a través de Instagram. Núñez, utilizando el engaño como herramienta principal, le aseguró que el contenido jamás se difundiría en Argentina. Para concretar la maniobra, el acusado se trasladó personalmente a Tucumán, donde alquiló un departamento temporario en el centro de la ciudad para realizar la filmación. Por ese único video, Agostina recibió 200 dólares, un monto que en ese momento parecía la solución a sus problemas, pero que terminó siendo el inicio de una pesadilla de hostigamiento digital.
Según informó Infobae, Gianfranco Gaspar Núñez no actuaba de forma improvisada. Su modus operandi incluía una serie de pasos diseñados para despojar a las víctimas de cualquier control sobre su imagen:
Contratos abusivos: Núñez hacía firmar documentos de adhesión redactados íntegramente en inglés. A Agostina, por ejemplo, no le permitió quedarse con una copia del contrato, solo dejarle sacar una foto. Estos papeles cedían todos los derechos de imagen de forma permanente.
Falsas promesas de privacidad: El acusado aseguraba que los videos solo se venderían en el exterior y que las plataformas estaban bloqueadas para Argentina. Sin embargo, luego admitió cínicamente en entrevistas que "era al pedo prometer algo" porque el contenido terminaba filtrándose igual, por lo que decidió habilitarlo para el público local.
Identidades falsas y salud: Para captar a las jóvenes, Núñez utilizaba nombres como “Liam”, “Elion” o “Agustín”, e incluso se hacía pasar por una mujer coordinadora. Además, exhibía presuntos análisis médicos para convencer a las víctimas de mantener relaciones sexuales sin protección durante las grabaciones.
La estructura de "Argentina Casting" era sumamente rentable. La investigación determinó que, entre enero de 2023 y mayo de 2024, Núñez movió más de 119 millones de pesos a través de diez billeteras virtuales. En un sitio de pornografía donde tenía más de 4.100 seguidores, llegó a subir 157 videos de 69 mujeres diferentes. Núñez confesó en un canal de YouTube que generaba entre seis mil y siete mil dólares mensuales con este negocio.
A pesar de que el acusado intentaba dar un barniz de legalidad a su "productora", la Justicia Federal de Rosario lo imputó por trata de personas con fines de explotación sexual, un delito que conlleva penas de 8 a 12 años de prisión. Durante los allanamientos en Rosario, Buenos Aires y Posadas, se incautaron 28 contratos y una gran cantidad de material audiovisual que confirma la escala del esquema.








