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"Tenía dos opciones: quedarme mirando o hacer algo": el testimonio de una bombero voluntaria de Yerba Buena

fm latucumana 95.9

Camila López contó la realidad de una vocación que no percibe salario ni obra social. Entre guardias de 24 horas, el estudio y las emergencias que interrumpen la vida cotidiana, la joven defendió la importancia del servicio a la comunidad y pidió mayor empatía por parte de la sociedad ante las demoras lógicas del servicio.





La bombero voluntaria Camila López charló con Ana Pedraza y Gabriel Sanzano en La Tucumana de Mañana, por FM latucumana 95.9, sobre su experiencia y los desafíos que enfrenta tras un año y medio de servicio en el cuartel de Perú y Thames.

Durante la entrevista, explicó que su interés por ayudar nació en la infancia, pero que los incendios forestales en el sur del país fueron el detonante para acercarse a preguntar cómo podía colaborar. "Tenía dos opciones o quedarme mirando o hacer algo realmente, así que tomé la decisión", relató sobre su ingreso a la institución.

López detalló que el trabajo es totalmente voluntario y no percibe ningún tipo de sueldo ni ingreso económico por su labor. La joven de 24 años, que estudia desarrollo de software, debe cumplir con guardias de 24 horas cuatro veces a la semana, las cuales distribuye según sus posibilidades académicas y personales. En el cuartel, las tareas incluyen desde el mantenimiento de móviles y limpieza hasta la capacitación de nuevos aspirantes, siempre a la espera de una alerta que puede sonar en cualquier momento a través de una aplicación en su teléfono. "Es estar en tu casa y que a las 5 de la mañana te suene la alerta y volar; o estar en el trabajo o estar en mi caso en la facultad", describió sobre la inmediatez que exige el servicio.

La tarea de los bomberos abarca una amplia variedad de intervenciones que incluyen incendios estructurales, forestales, rescates vehiculares y salvamento de animales. López recordó un reciente incendio estructural en una vivienda donde sufrió una quemadura en el cuello debido a que su equipo estaba mal cerrado, lo que derivó en una descompensación por la inhalación de humo. "Cuando hay una emergencia, cuando hay un incendio de gran magnitud, vos sabes que vas pero no sabes si vas a volver", reflexionó sobre el riesgo constante de poner el cuerpo en cada intervención. Además de las guardias, los integrantes del cuerpo deben capacitarse todos los sábados durante un año para rendir materias teóricas y prácticas antes de recibirse.

Uno de los puntos más críticos de la charla en FM latucumana 95.9 fue la falta de reconocimiento institucional y la incomprensión de parte de la sociedad. López señaló que existe una lucha activa para que se les reconozca una obra social o un salario digno, ya que actualmente se sostienen mediante subsidios, bonos y aportes de socios para mantener los equipos y el cuartel. Asimismo, lamentó las críticas que reciben en redes sociales por supuestas demoras en llegar a los incendios. "Es fácil hablar atrás de un teléfono en la comodidad de tu casa, no poniéndote en los pantalones de nosotros", sentenció, aclarando que el tiempo de respuesta depende del tráfico y de que los voluntarios deben trasladarse desde sus respectivos trabajos u hogares hacia el cuartel antes de salir al lugar del hecho.

Finalmente, la bombero destacó que la mayor satisfacción no es material, sino el agradecimiento de los vecinos y los niños. "Mi satisfacción personal por ejemplo es cuando los niños nos abrazan... eso me hace saber que que voy por el buen camino", expresó, señalando que los rescates de mascotas también son para ella una forma de pago emocional. En el cierre de su intervención, instó a quienes sienten la vocación de servicio a que se acerquen al cuartel, asegurando que a pesar de las dificultades económicas, formar parte de la familia de bomberos es una experiencia que brinda grandes satisfacciones personales.