"Vi de frente el cañón": rompió el silencio el hombre baleado en una discusión de tránsito en el microcentro tucumano
Cristian Emanuel Palacios, el ciclista de 43 años que fue baleado tras una discusión con un conductor de un auto, relató los detalles del ataque luego de recibir el alta médica. El agresor, Gustavo José Orce, permanece aprehendido mientras la fiscalía analiza imputarlo por tentativa de homicidio agravado.
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Cristian Emanuel Palacios, un cocinero oriundo de Jujuy radicado en Tucumán hace dos décadas, recibió el alta médica del Centro de Salud ayer jueves por la tarde, tras haber ingresado con una herida de bala en su hombro izquierdo. El incidente ocurrió cerca de las 13:30 en la calle San Juan al 600, en un momento de gran congestión vehicular.
Según relató la víctima, el conflicto se originó cuando se dirigía al colegio de su hijo: “Todo se inició por un problema de tránsito, un cruce. Las calles en hora pico son complicadas y no se puede andar”. Palacios recordó que, mientras circulaba cerca de la calle Muñecas, pasó junto a un auto blanco y escuchó un bocinazo que no pudo identificar de inmediato debido a la presencia de un colectivo.
Al avanzar, el conductor del vehículo, identificado posteriormente como Gustavo José Orce, le hizo señas para que se acercara. “Creí que era algún amigo mío, algún conocido, algún compañero de trabajo”, admitió Palacios. Sin embargo, al aproximarse, el tono cambió drásticamente por un presunto roce entre la bicicleta y el automóvil. “Ahí me reclamó por qué le rocé el auto, que le choqué el auto con la bicicleta. Le dije que no toqué ningún auto y que no le había rozado. Nunca pasó lo que él me reclamaba”, afirmó el ciclista a La Gaceta.
La discusión subió de tono cuando, según el testimonio de Palacios, comenzaron los insultos discriminatorios por parte de Orce: “Empezó a decirme que era un ‘negro de mierda’. Me molestó que me insulte. Me faltó el respeto y empezó una discusión”. A pesar de que el agresor viajaba con una niña, presuntamente su hija, esto no detuvo la agresión. “No le importó nada. Parece que estaba llevando a la niña al colegio”, comentó Palacios, quien notó que el uniforme de la menor era similar al de su propio hijo.
En un momento dado, Orce descendió del vehículo empuñando un arma de fuego. “En medio de la discusión, vi de frente el cañón. Era para que me dé en la cara o en la cabeza. Lo esquivé”, recordó la víctima con angustia. “Vi el hueco del cañón, me agaché rápido y me hirió en el hombro”, detalló sobre el instante preciso del disparo.
Tras el impacto, el ciclista logró alejarse unos metros antes de sentir las consecuencias físicas. “Todavía no sentía dolor”, relató, calificando el accionar del conductor de manera contundente: “Fue una cobardía lo que hizo. No puede tener un arma así. No puede responder de esa forma”.
Palacios expresó su preocupación por el trato que los efectivos policiales le brindaron al agresor inicialmente. “Me llamó mucho la atención que, cuando llegaron los policías, lo saludaron con la mano como compañeros, lo conocían y después lo detuvieron. Eso es lo que me preocupa”, denunció. Asimismo, cuestionó el procedimiento de su denuncia original: “A mí me trajeron policías para que firme una denuncia, una denuncia en la que yo no dije nada. No hablé nada. Recién ahora voy a poder declarar”.
Pese al trauma, el ciclista se mostró aliviado por su estado de salud: “Gracias a Dios, la bala no pasó por ninguna parte vital”. No obstante, manifestó incertidumbre sobre su futuro inmediato: “Ahora estoy bien, dentro de todo. Tengo dolor en el hombro nada más y la angustia de no poder trabajar. Mi familia quedó preocupada”.
Por el lado de la causa, el fiscal Mariano Fernández lidera la investigación. Se confirmó que el arma utilizada es una pistola calibre .40, la cual está registrada a nombre de Orce. Aunque el acusado habría intentado identificarse como policía para obtener beneficios en el trato, las autoridades desmintieron formalmente que pertenezca a la fuerza.
La situación procesal de Orce es delicada, ya que además de la portación de arma de guerra, podría enfrentar cargos por tentativa de homicidio agravado. Los peritos analizan si el arma era transportada correctamente (descargada y con cargador separado), ya que de lo contrario, la acusación por portación ilegal agravaría significativamente la pena.








