Roberto Ferrari: "En nuestra patria hay gritos que a algunos les molestan"
El obispo auxiliar de Tucumán analizó la situación social actual tras los festejos del 25 de mayo. En una entrevista radial, instó a la clase política a recuperar la vocación de servicio y abandonar la "lógica del enemigo" para centrarse en los sectores más vulnerables.
Tras su homilía por el Día de la Patria, el obispo auxiliar de Tucumán, Roberto Ferrari, dialogó con FM La Tucumana 95.9 sobre la realidad que atraviesa el país y la provincia. El religioso hizo hincapié en la necesidad de escuchar a quienes han quedado marginados por la crisis actual, señalando que "hoy en nuestra patria hay gritos que a algunos les molestan: el grito de los jubilados, de los universitarios, de las personas con discapacidad, de los enfermos y de quienes no ven futuro porque la vida los acorraló al costado del camino".
Para Ferrari, la misión de la Iglesia está intrínsecamente ligada a estos reclamos, asegurando que "toda realidad humana tiene que ver con el cristianismo y tiene que ver con la Iglesia y su acompañamiento de esas realidades". En este sentido, explicó que visibilizar el dolor no busca generar conflicto, sino encontrar soluciones colectivas: "Escuchar el dolor es un modo de no ponernos a tirar piedras pero sí a decir: 'Bueno, estas son las realidades que tenemos a nuestro alrededor'".
Durante la entrevista, el obispo cuestionó duramente la polarización política y la tendencia a ver al otro como una amenaza. "No somos enemigos; podemos ser adversarios como en el fútbol, como en un deporte o en la política, pero no enemigos. Un enemigo trata de destruir al otro, pero un adversario trata de ganar en un aspecto". Asimismo, advirtió sobre la falta de humildad en el debate público, recordando que "siempre hay alguna cuota de verdad en lo que el otro propone" y que "ninguno tiene la verdad completa, entonces necesitamos escucharnos y construir juntos".
La crítica hacia la gestión pública también estuvo presente, vinculándola con la pérdida del sentido de servicio. "A veces ocupar un lugar en la política no tiene como prioridad el servicio. Uno piensa en intereses mezquinos, en ocupar una posición", lamentó Ferrari. En contraposición, propuso una visión donde el dirigente se reconozca como un servidor: "Yo soy un empleado del pueblo argentino, no de un partido; respondo a una comunidad que me ha votado y tengo que buscar soluciones para todos".
El obispo utilizó una metáfora sobre el tránsito para explicar la necesidad de consensos: "Ceder no para renunciar, sino como cuando cedemos el lugar a la ambulancia... cedo para construir, para defender, para custodiar porque hay algo importante que cuidar que es una vida". Bajo esta premisa, destacó los avances en Tucumán a través de la Mesa de Diálogo Social y los encuentros con diversos actores políticos para ofrecerproyectos a la legislatura. "Tucumán tiene un potencial hermoso, ha dado pasos muy lindos... se trata ahora de ver cómo vamos avanzando en esos puntos en los que hemos acordado".
Finalmente, Ferrari cerró su intervención llamando a proteger la esencia de lo humano ante los nuevos desafíos globales. El objetivo debe ser, según sus palabras, seguir "poniendo en el centro la dignidad de la persona humana" y trabajar incansablemente en "custodiar lo humano, la humanidad y la dignidad humana frente a la inteligencia artificial".








