Caso Érika Álvarez: prorrogan la prisión preventiva de dos acusados de ayudar a encubrir el crimen
La Justicia resolvió que Nicolás Navarro Flores y Jorge Díaz sigan detenidos por otros tres meses. La Fiscalía sostiene que colaboraron con Felipe Sosa para ocultar el cuerpo, eliminar pruebas y dificultar la investigación.
La Justicia extendió por tres meses la prisión preventiva de Nicolás Navarro Flores (37) y Jorge Orlando Díaz (40), alias “Chicho”, acusados de encubrimiento agravado en la causa por el femicidio de Érika Antonella Álvarez (25), cuyo cuerpo fue encontrado el 8 de enero de este año en un basural de Manantial Sur.
La medida fue solicitada por la Unidad Fiscal de Homicidios I, a cargo de Pedro Gallo, durante una audiencia realizada el miércoles 27 de mayo. La prisión preventiva había sido dictada inicialmente el 27 de febrero y el Ministerio Fiscal pidió que se renovara al considerar que los riesgos procesales siguen vigentes.
La auxiliar de fiscal Carolina Brito explicó que, en el caso de Navarro Flores, existen elementos que fortalecen la acusación. Según indicó, el imputado declaró en dos oportunidades y reconoció haber ayudado a Felipe Sosa, principal sospechoso del crimen, después del homicidio.
De acuerdo con la investigación, Navarro Flores contó que el 7 de enero recibió llamados de Sosa y fue hasta su domicilio. Allí lo vio con una pala y tierra en las uñas. También relató que más tarde recibió bolsas negras, un teléfono celular y una caja con estupefacientes. En una segunda declaración realizada el 22 de mayo, explicó además que se comunicaba “en código” con Sosa y que le ofreció un galpón desocupado para colaborar con el ocultamiento relacionado con el hecho.
Respecto de Jorge Díaz, la Fiscalía sostuvo que está acreditado que estuvo en la vivienda de Sosa durante la tarde del 7 de enero a bordo de una camioneta de la empresa “Mundo Limpio”. Aunque la defensa afirma que fue a buscar un celular que había olvidado, los investigadores consideran que colaboró con el ocultamiento del cuerpo, la desaparición del teléfono de la víctima y la limpieza de la escena del crimen.
Durante la audiencia, la Fiscalía remarcó la gravedad del caso y señaló que todavía quedan numerosas medidas de prueba pendientes.
Entre ellas se encuentran el análisis de teléfonos celulares secuestrados, cámaras de seguridad y líneas telefónicas. También resta abrir una caja fuerte encontrada en un galpón vinculado a Sosa.
Además, continúan las pericias genéticas sobre restos biológicos, como saliva y cabellos, hallados en cintas adhesivas, bolsas y en distintos elementos encontrados tanto en la vivienda como en la camioneta utilizada por Sosa.
Mientras que la defensa de Navarro Flores no se opuso al pedido de la Fiscalía, la defensa de Díaz solicitó que se le concediera la libertad o, en forma alternativa, arresto domiciliario.
Finalmente, el juez hizo lugar al planteo del Ministerio Fiscal y ordenó que ambos acusados continúen detenidos en la unidad penitenciaria de Benjamín Paz.
Según la teoría del caso del Ministerio Público Fiscal, el 7 de enero de 2026 Felipe Sosa asesinó a Érika Antonella Álvarez con la participación de otras personas que aún no fueron identificadas. La víctima sufrió graves lesiones en la cabeza, el rostro y la zona cervical.
La acusación sostiene que Jorge Díaz llegó ese mismo día a la casa de Sosa, en Yerba Buena, a bordo de una camioneta de la empresa “Mundo Limpio”, y que colaboró con el ocultamiento del cuerpo, la desaparición del celular de la víctima y la limpieza del lugar. También habría retirado bolsas de gran tamaño, contribuyendo a entorpecer la investigación.
En cuanto a Nicolás Navarro Flores, la Fiscalía indicó que acudió al domicilio de Sosa luego de recibir un llamado telefónico durante la mañana del 7 de enero y que colaboró con el ocultamiento del cuerpo y de otros elementos relacionados con el hecho, ayudando a que el principal acusado pudiera evitar la acción de la Justicia.








