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El año de San Martín: la carta de un hincha del Santo

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Este 2017 se va con la certeza del protagonismo recuperado, una fiesta inolvidable en Ciudadela y el brindis por un 2018 de Primera. ¡Emocionate, Ciruja!

Los hinchas de San Martín fueron los grandes protagonistas del año.





Esta noche voy a mirar al cielo para celebrar por vos, mi Glorioso San Martín. Me voy a encontrar con un cielo iluminado por los fuegos artificiales, rojos y blancos mezclado con el humo de la cancha, completo con ají, como el cielo de todo el año, papá, el de cada noche que explotó Ciudadela.

Esta noche voy a brindar porque desde enero somos una fiesta, siempre a cancha llena, con récord en convocatoria, y el capitán Alexis a bordo para calmar las aguas turbias de la tabla, afianzarnos en el Nacional, porque aunque el otro esté en Primera, el más grande es San Martín. Y porque recuperamos el protagonismo en todas las canchas. Fuimos el equipo más goleador de la temporada, sí, quemando las redes más que ninguno, con nuestro gordo navideño, Ramonín, Lentini de mi vida, de chilena y corazón, de la cabeza, como esa noche que dejaste un silencio monumental, y un pibe llorándote. Te extrañamos, Ramón, volvé.

Porque vamos a volver. Asumió la nueva dirigencia, prometieron mucho, cambiaron todo. Se fue la voz de mando de Ferrero, se fueron los goles Lentini, y los Moreira, y los de Quiroga. Y pegamos un grito en el cielo, en este cielo que se ilumina. Pero San Martín está por encima de todos, de vos, de mí, de los nombres, y con la renovación de los nombres llegó la ilusión de otro ascenso: gol de Galeano contra Ferro, hasta las manos, brazos separados, bien arriba, y palmas, palmas.

De la mano de Cagna, Prediger se puso la cinta y el Taca empezó a pagar con goles. Llegó la racha de empates, pero jamás te silbamos, ni pedimos la renuncia de nada ni nadie. Porque las chicas saben de modas. Nosotros hacemos lo que mejor sabemos hacer: nos agrandamos ante la adversidad y si un pase de Busse se va largo, vos me pasás el fuego y le damos mecha a la lluvia de bengalas.

A los jugadores les decimos: necesitamos que vuelvan a ganar en casa, pero nos emocionan cuando le ponen el pecho caliente a las tardes más bravas en Corrientes o a las noches más picantes en la cancha de Sarmiento, cuando ganan, cuando ganamos todos, y nos desahogamos y en ese vestuario de Junín nace la comunión de un plantel que le pone música al sentimiento: “Y vamo Ciudadé, que vamos a volver”.

Todo eso pasó este año. Y en diciembre copamos Jujuy. Y despedimos a Diego como un grande, dándole las gracias por todos estos momentos vividos, siempre a tu lado, mi Santo querido. Chau, Flaco, hombre intachable, dejándole el timón al Yagui Forestello, que llegó para escuchar una historia, es la historia del Santo, el mismo que goleó a Boca en la Bombonera, el que dio la vuelta en Chaco, y en Almirante Brown. Bienvenido, Rubén. Esta noche de balances de fin de año, y a las puertas del 2018, vamos a brindar porque la ilusión está más intacta que nunca y, para que a todos les quede en claro, es bien de Primera.