Forestello visitó 'el tucumano' y compartió sus sueños con San Martín
MIRÁ QUIÉN VINO
Cómo piensa el técnico del Santo que debutó el domingo y ya impuso su sello. Entrevista a fondo con el conductor que quiere hacer historia en Ciudadela. VIDEO
Forestello, mano a mano con El Tucumano.
Rubén Darío Forestello (46) tiene nombre de poeta, pero no se anda con metáforas para decir lo que siente, lo que le pasa por "éste", cuando habla señalándose el corazón. Son las doce del mediodía, el técnico de San Martín estacionó su auto a la vuelta de la redacción de eltucumano.com. Llega quince minutos antes del horario pautado y lo encuentro en la esquina. Le digo que ya está marchando un cortado con medialunas y una botella de agua con gas, también conocida como soda. Y que hay yerba mate por si no es del café. "Deje, hombre, vamos a hablar de fútbol", me dice, después del fuerte apretón de manos.
Es alto Forestello. Cuando pasa por las puertas tiene la costumbre de agacharse. Entra a nuestra redacción y saluda a cada uno de los integrantes. Le insisto que ya está llegando el cortado hasta que Rody Gerez Cardozo le avisa: "Lo único que tiene que tener cuidado del café es que el mozo que lo trae es de Atlético". Forestello se convierte en Yagui y sonríe por primera vez en la mañana: "Entonces dejá nomás, tomátelo vos al café, a ver si le pone algo... Pasame ese mate, mejor. No vaya a ser cosa que...".
Forestello toma asiento en la redacción, como lo hace desde el domingo en Ciudadela, cuando su ciclo se inició contra Los Andes, con el primer triunfo que puso en marcha el sueño que tiene en vilo al pueblo Santo. Durante la entrevista me aclarará que está tranquilo, que confía en los jugadores que tiene. Juega con las llaves del auto, se tienta cuando recuerda a Cacho Naola, su mejor amigo, y la anécdota sobre el par de zapatillas que se había comprado con tanta ilusión hasta que le remarcó que tenía dos tiras en lugar de tres: "Me mató".
Tal como lo hizo durante la conferencia de prensa que dio el domingo después de la victoria, el DT de San Martín se permite descomprimir el fútbol, quitarle dramatismo, asegurar que antes no pegaba un ojo, que era más parecido al Loco Bielsa, pero que ahora aprendió del pasado y, por eso, eligió vivir lejos del centro tucumano, aunque cada que pone un pie le encanta, ama sentir la pasión de los hinchas y qué le pidan por el ascenso.
Entre mate y mate, Forestello también se permitirá la emoción, los comienzos en las inferiores de San Lorenzo, cuando tuvo que trabajar en una estación de servicio o cortar el pasto, dejará mensajes entre líneas para sus jugadores y avisará que es totalmente consciente del lugar que ocupa, a qué vino y cuál es su momento preferido de la semana: los viernes a la noche, cuando comparte un asado con unos vecinos y descorcha un buen malbec. ¿El brindis? Fiel a su historia, sin metáforas, será por el regreso tan esperado de San Martín a Primera.








