Nayla Lamas, la voz de San Martín que transpira la camiseta
MÚSICA, CIUDADÉ
Es cantante, va al corazón de la brava, cantó por La Voz del Estadio a cancha llena y también juega al rugby. Hizo furor con su versión de Despacito y quiere crear el nuevo himno Ciruja.
Nayla en su lugar en el mundo: la popular del Santo.
Se llama Nayla y su nombre, en árabe, significa "La niña de los grandes ojos". En la casa de su abuela, a través de un ventanal que daba a la calle, Nayla miraba el mundo: "Me fascinaba ver ir y venir a los hinchas de San Martín que pasaban por la vereda. Era muy chiquita, pero ese fue el primer flechazo". Y puertas adentro de la casa de la abuela, Nayla también iba a conocer su otra pasión: "Cantar, amo cantar. Aprendí escuchando a mi abuela, que cantaba mientras cocinaba. Cantaba tangos: Antiguo reloj de cobre, El bazar de los juguetes, Cucusita, hermosas canciones".
Aquella niña hoy tiene 21 años y esta tarde juntará sus dos pasiones en Ciudadela: en el corazón de la brava, cantará hasta quedarse afónica, hasta se subirá al paravalancha y, cuando recupere la voz, volverá a cantar las canciones de San Martín, como la versión de Despacito que fue furor en youtube: "Ahora quiero crear mi propio canal con todas mis canciones. Tengo varias y muchas no se conocen todavía. Es difícil que lleguen a la hinchada, pero lo voy a conseguir".
La pasión de Nayla Lamas por el canto tiene como ícono al Polaco Goyeneche y a Carlos Gardel. Históricamente, Ciudadela es un barrio arrabalero, de malevaje y guapos. Pero ella no se queda atrás y se ganó su espacio en la popular yendo a todos lados a ver a San Martín: "Jugábamos en Córdoba y no tenía plata. Quería viajar como sea, hablé con un amiga, contactamos Jairo, otro amigo, y salimos a vender 500 sánguches de miga. Los vendimos todos, viajamos y ganamos".
Pero la popular no es el único lugar que guarda recuerdos imborrables para Nayla: "Esa versión de Despacito que subí a youtube me permitió llegar a la cabina de la Voz del Estadio y cantarla antes del partido para todo el estadio lleno. No quería ver a la gente por los nervios. Era la primera vez que canataba en público y me estaban escuchando 25 mil personas. Al final de la canción, tomé coraje y vi a los hinchas: era una fiesta tan grande que me puse a llorar y no pude seguir cantando. Cumplo años el 30 de marzo y ese día fue el mejor cumpleaños de mi vida".

Hasta aquí, todo lindo. Pero a Nayla no le alcanzaba con ir a la cancha, cantar para los hinchas y viajar a todos lados. "Necesitaba transpirar la camiseta y también me encanta el rubgy. Por eso dejé Corsario y ahora soy jugadora de San Martín. El rugby femenino es fuerte, pero no tan torpe como el de los hombres. Y hay mucho respeto. Yo dejo todo. Hasta dejé dos trabajos", cuenta la muchacha del barrio CGT que era coordinadora de viajes y una tarde, en Carlos Paz, mientras los pibes y las pibas eran una fiesta, ella sufría por radio un partido del Santo: "Ahí supe que no podía seguir viajando si el motivo no era San Martín".
Esta tarde San Martín juega contra Estudiantes de San Luis. Nayla cuenta que anoche salió a bailar con su amiga, durmió cuatro horas y a las 12 ya estaba con los amigos haciendo la gran previa hasta que el partido arranque. Y deja un mensaje al equipo: "Todos los hinchas dejamos todo para verlos. En las buenas y en las malas siempre estamos. Eso no se discute. Pero nos merecemos el ascenso. Necesitamos que dejen todo. No importa si sale mal un pase, pero que dejen todo. Eso el hincha de San Martín lo reconoce. Y al hincha de San Martín se lo respeta", cierra Nayla, y se va a la popular con un sueño: "Me encanta el canto a San Martín de Las Minifaldas, pero sueño con crear un nuevo himno y que mi voz se escuche siempre en Ciudadela. Eso sueño".








