San Martín, Forestello y el triunfo que abre la gran pregunta
ANÁLISIS
El técnico metió mano en el equipo, el Santo se reinventó en el momento que más lo necesitaba y se prendió en la lucha del campeonato.
¡Venga ese abrazo! San Martín se levantó y pelea el campeonato.
“¿Cómo volvíamos a Tucumán si no ganábamos?”, se preguntaba Forestello esta noche, media hora después del enorme triunfo de San Martín en Tandil. ¿Qué hizo el técnico durante esa media hora que pasó entre el final del partido y sus declaraciones? Entrenó con los suplentes que no jugaron. ¿Queda claro que trabaja? Porque en ese detalle de acompañar a los que esta noche no saldrán en las fotos del éxito, el técnico también se saca las tensiones del trabajo e intenta bajar las pulsaciones del oficio. Forestello, como todo San Martín, ha dejado esta noche en el vestuario de Santamarina una semana difícil, más difícil que la que siguió tras la caída ante Riestra. Cosas de calendario: aquel partido también fue un lunes, pero entre aquella tarde y esta noche ha pasado mucho más que dos semanas.
Forestello remarca desde el primer día que estar en San Martín no es para cualquiera y que, una muestra de ello, es el costo de adaptarse para experimentados y novatos a un club tan grande que, aunque cueste reconocerlo, no sólo tiene el deseo de ascender sino la necesidad de hacerlo ahora, ya, en dos meses. Ahora bien, parte de esa adaptación que remarca el DT también le toca a él: a diferencia de Cagna, no muere con la suya y ya mostró un síntoma de cambio a destacar por el hincha y es que en un plantel corto ha encontrado variantes de nombres y de posición. La magnífica pieza que ha estrenado esta noche es la de Juan Galeano, creyente de la vida y bandera de la fe cuando los Santos vienen marchando.
No solamente el 5 es la muestra del cambio que protagonizó San Martín esta noche: desde el vamos, esos locos que viajaron a Tandil y los miles que lo vieron por televisión notaron una actitud ganadora y una propuesta de copar el amplio campo de juego, lastimar cuando había que hacerlo y en el momento que había que hacerlo: comienzo del primer tiempo, gol de Graciani, comienzo del segundo tiempo, golazo de Matías. Y más: lejos de cambiar la postura, ya Albín se soltó y pasó al ataque, Gonzalo Rodríguez demostró por qué se lo pedía a gritos y Bieler casi clava el tercero después de una joya colectiva. Así las cosas, ¿cómo un equipo puede cambiar tanto en ocho días? Lo sabe Forestello y un plantel que, tal como lo hizo en Corrientes la primera parte del torneo, asume los golpes y, en los momentos críticos, se levanta de esta manera.
Ahora bien, luego de los elogios y la sensación de un renacimiento futbolístico, se abre la gran pregunta con la cual todos se irán a dormir esta noche y seguirán haciéndose este martes cuando estén por cruzar la calle: ¿San Martín está para ascender a Primera? Jugando así, a cinco puntos del líder, en un torneo parejo, ¿San Martín está para ascender a Primera? Forestello pide cautela: ni el domingo pasado el equipo era el peor ni ahora es el mejor. ¿Pero cómo no ilusionarse de nuevo? ¿Cómo no creer que es posible? ¿Cómo no entender que el líder de este grupo se emociona después del triunfo? ¿O aquí nadie sabe lo que pasa cuando San Martín no gana? Se lo preguntaba Forestello: “¿cómo volvíamos?” Ahora puede seguir preguntándose cómo vuelve, ¿cómo se vuelve con San Martín a Primera? El tiempo lo dirá. Por lo pronto, todos sabían que antes de esta noche había muchas dudas y preguntas. Ahora también saben que hay certezas. Y respuestas.








