El gol del loco que se ríe
LIBERTADORES 2018
"¡Bien, loco culiao!", le gritaron a Leandro Díaz después de que acarició la pelota con cuidado, con la calma que tienen los locos antes de estallar, y su zurdazo fue el triunfo del Decano.
Leandro Díaz se trepa como un mono al alambrado. La imágen la tomó el fotógrafo Nicolás Núñez.
-¡Bien! ¡Bien, loco culiao! Leandro
Díaz salta y se trepa al alambrado como un mono; como un mono que no para de reirse.
Y en la Laprida, después de los abrazos de gol, alguien desahoga de un grito las locuras pasadas de Leandro. Y le dice loco. Y le dice culiao. Mientras él, arriba de la tela, cuelga de una mano y con la otra se lleva la camiseta del Deca a la boca. La besa. Zamarrea el alambre y la besa. Del otro lado de la tela, hacen lo mismo. Leandro es un hincha que grita el gol.
¿Y cómo no festejarlo así? Si con el enganche mandó hasta Villa Amalia al defensor uruguayo que le salió al cruce, y después acarició la pelota con cuidado, dos veces, con la calma que tienen los locos antes de estallar, y Leandro fue en un zurdazo, un cañonazo que dio la razón a muchos: -¡Bien, loco culiao! ¡Bien!
Leandro se suelta y cae a la Tierra. Abajo, lo esperan sus compañeros. Se abrazan. El árbitro, que no tolera su locura, la castiga con una tarjeta amarilla. Leandro se ríe. Loco, se ríe.
Leandro se suelta y cae a la Tierra. Abajo, lo esperan sus compañeros. Se abrazan. El árbitro, que no tolera su locura, la castiga con una tarjeta amarilla. Leandro se ríe. Loco, se ríe.








