San Martín empató y avanzó a semifinales del reducido hacia la Superliga
OCTOGONAL FINAL
El equipo de Ciudadela logró un agónico empate sobre el final y será uno de los cuatro equipos que buscarán el segundo y último ascenso a la Súperliga.
Pura emoción luego del empate agónico ante Villa Dálmine. (FOTO: Nicolás Núñez)
San Martín empató 3 a 3 con Villa Dálmine en La Ciudadela, en el partido correspondiente a cuartos de final del octogonal por el segundo ascenso a la Superliga.
A los 9 minutos, una jugada preparada del equipo de Campana sorprendió a la defensa del Santo. Burzio sobró la línea defensiva, que quedó enganchada, y la puso de derecha al palo derecho de Arce.
El empate se le negó al cuadro de Rubén Forestello a los 22, cuando un remate de Gonzalo Rodríguez se estrelló en el travesaño. Inmediatamente a después, a los 23, Villa Dálmine amplió la ventaja de contragolpe a través de Rivadero, que aprovechó el rebote que dio el arquero Santo.
Paqui Costa logró el descuento después de encontrar una pelota suelta al borde del área del Viola. A los 26, la clavó de derecha al ángulo izquierdo del portero visitante.
El Taca Bieler puso la paridad cuando al partido le quedaban 10 minutos. De cabeza, el goleador hizo explotar La Ciudadela que, a pesar de la derrota parcial, nunca dejó de alentar.
Sin embargo, a 5' del final, Villa Dálmine volvió a ponerse en ventaja luego de un centro de pelota parada y una mala salida de Damián Arce que dejó la pelota suelta. Ramiro López sólo tuvo que empujar la pelota de cabeza y marcar el 3 a 2.
El empate llegó nuevamente en tiempo de descuento, cuando todo parecía perdido para el club de Ciudadela. Galeano le pegó con alma y corazón a un pase atrás que llegó casi desde el área chica.
Al igual que en la última fecha del torneo regular ante Brown de Agrogué, San Martín arrancó dormido. El mediocampo no pudo conectar con los delanteros y, ante la falta de respuestas del local, la visita controló la pelota a gusto durante la mayor parte del primer tiempo.
Los de Ciudadela iniciaron el segundo tiempo con más actitud que en la primera parte. Las oportunidades abundaron, pero el arco se mantuvo cerrado en los momentos clave para el local. Gonzalo Rodríguez tuvo el descuento a los 25 del complemento, pero desperdició el gol de forma insólita.
El equipo de Campana había sido uno de los peores equipos en condición de visitante: jugó 12 partidos; ganó dos; empató cuatro y perdió seis. Convirtió ocho goles y recibió 13.
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