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"Estamos a un paso": el Capo Noriega le pega de Primera para que ascienda San Martín

LA GRAN FINAL

El prócer de los Santos fue la gran figura del primer ascenso hace 30 años. El fenómeno social que genera Ciudadela y un mensaje al equipo de Forestello: "Tienen la capacidad futbolística y deben tener la osadía para ser campeones". Mirá los videos.

El Capo sonríe con la histórica Zeus. La foto es de Gabriel, el coleccionista de las camisetas de San Martín.





El Capo es el capo porque está viendo el partido de la Selección y, con toda la amabilidad santiagueña, pide que se lo llame en el entretiempo. El Capo es el capo porque está todo bien con Messi, la Selección, el Mundial, pero lo que más le importa es San Martín, el domingo, la final para llegar a Primera. Y el Capo es el capo por las cosas que dice, por cómo las dice: “¿El Capo? Nunca supe cómo nació el apodo. Ni cómo ni porqué ni de qué forma. Surgió porque surgió. Yo andaba por la calle y me decían ‘¡Grande, Capo! ¡Vamos los Santos!’ Me pasaba en todos lados”.

El Capo es José Humberto Noriega y la década del 80 fue suya. El Capo la rompía adentro y afuera de la cancha. Con el 5 en la espalda y una pegada prodigiosa, inscribió su nombre en el primer ascenso a Primera con dos goles a Chaco For Ever: una perla de tiro libre en la ida y un derechazo cruzado en la vuelta, ambos con un festejo similar: “Me quedaba parado con el brazo levantado, era mi estilo. No fui un goleador, pero hice varios importantes. Los que le marqué a For Ever marcaron un hecho histórico. Fuimos un grupo de 4 ó 5 jugadores que formaron la base del equipazo que armó Mirkin y maquillaron los técnicos”.

A la salida de la cancha, por las calles de Tucumán, el Capo también recuerda como si fuera hoy sus tiempos con la campera de cuero y la cupé fuego que retrató Sólo Santo en una de sus tapas. “¡Claro! En esas épocas éramos todos muy reconocidos. Adonde ibas a comer aparecía un hincha de San Martín, siempre con una palabra, con un gesto. Con Pelusa Cejas, Chamorro, Humberto Daniel (El Coya) Gutiérrez, todos íbamos a tomar un café al bar del Corona, a Moncloa, al snack bar El Golden Pub, y luego pasábamos mucho tiempo en el centro neurálgico de nuestro lugar en el mundo, en el mercado del Abasto, disfrutando de un típico asadito árabe, unos sánguches de milanesa, hermosos tiempos”.

El Capo está en su Santiago querido, pero todos los domingos vuelve a su lugar añorado. Después de ver el partido con los próceres en la platea baja, se va a Potente, o a La Previa del Santo, a analizar el partido, a cantar con los hinchas como el Chino Sarmiento, a empaparse de Ciudadela. “Tuve la suerte de haber vestido estos bastones rojos y blancos. San Martín es un club muy glorioso, muy sufrido. El domingo voy a volver a andar por sus calles, a vivir lo que es un verdadero fenómeno social. Como dicen los cantitos, no importa la categoría en la que juegue. Y ahora estamos a un paso de volver a Primera”.

Son minutos, horas, días de ansiedad para todo el Pueblo Ciruja. Y un capo en finales por el ascenso deja un mensaje para el equipo de Forestello que buscará contra Sarmiento el cuarto ascenso a Primera en la historia del club: “Se juega con el corazón ardiente y la mente gélida. Hay que tener la actitud del segundo tiempo en Junín, pero sabiendo que se juega ahora en la caldera de nuestro templo. Este plantel cuando empezó a flaquear supo que había que pelar la mística, poner la historia en el campo de juego. Tienen la capacidad futbolística y deben tener la osadía para ser campeones, para ascender”.

En esas palabras llenas de pasión y sentimiento, el Capo se despide hasta el reencuentro del domingo con una sensación: “Yo ya viví todo como jugador, fui técnico y hasta manager del club. El domingo voy a sentir. A sentir esa montaña rusa de sensaciones, de transitar todas las emociones en el templo, y de esperar que el recorrido de esa montaña rusa nos lleve al lugar que le corresponde a San Martín, a lo más alto del fútbol argentino, a Primera, para luego nunca más bajar”. 

El Capo festeja su perla de tiro libre contra Chaco For Ever. Después volvió a celebrar en Chaco para dar la vuelta.



Arriba: Guillén, Murillo, Benítez, Díaz, Vidal González, Maguna, Marchesse y el Capo. Abajo: Cejas, Marinich, Troitiño, Seronero, Roque Martínez, el Coya Gutiérrez, el Colo Torales y Pedro Pablo. Equipazo del 84 y campeón Anual.