No hay estadio que aguante: fiesta en el Santo Fest
¡A la superliga!
Los hinchas que no consiguieron entradas se reunieron para ver la final ante Sarmiento en pantalla gigante en el Club Avellaneda y vivieron una tarde llena de emociones antes de fundirse en un abrazo colectivo para festejar el ascenso.
Entre ansiedades y lamentos por no estar presentes en La Ciudadela, cientos de hinchas de San Martín llegaron con al complejo dispuesto para el Santo Fest y vivir el partido como en la cancha.
Entre vasos de fernet, milanesas y canciones llenas de esperanza, los hinchas aguardaban el inicio de la final y la primera explosión llegó cuando comenzó la transmisión. Así de ansioso estaba el pueblo Santo.
En las plateas improvisadas o de pie, los hinchas todavía se estaban acomodando cuando llegó la segunda explosión: Acevedo se llenó el empeine de ascenso y rompió el cero ni bien empezado el partido. "¿Quién lo hizo?", preguntaban todavía cuando llegó el segundo gol, el de Gonzalo Rodríguez y desató la locura.
Nacho Espeche tenía su entrada para ir al partido, pero a último momento se la cedió a su hermano Juan Cruz, de 17, quién recorrió a las corrisas las cuadras que separan el Club Avellaneda de Ciudadela, a 40' del inicio de la final.
Entre vendedores de banderitas, cubanitos y más fernet, la fiesta de la Ciudadela también se había trasladado al predio de calle Pellegrini al 200. "Que de la mano de Forestello..." sonó cerca del entretiempo, mientras algunos ya se aventuraban hacia la cancha, augurando el ansiado ascenso.
La catarata de goles del segundo tiempo le termino de poner color a la fiesta Santa. Los hinchas sin entradas tuvieron su fiesta, antes de que llegue el final y fundirse en ese abrazo que estuvieron esperando tantos años. San Martín es de Primera y no hay estadio que aguante la locura del pueblo ciruja.
Entre vasos de fernet, milanesas y canciones llenas de esperanza, los hinchas aguardaban el inicio de la final y la primera explosión llegó cuando comenzó la transmisión. Así de ansioso estaba el pueblo Santo.
En las plateas improvisadas o de pie, los hinchas todavía se estaban acomodando cuando llegó la segunda explosión: Acevedo se llenó el empeine de ascenso y rompió el cero ni bien empezado el partido. "¿Quién lo hizo?", preguntaban todavía cuando llegó el segundo gol, el de Gonzalo Rodríguez y desató la locura.
Nacho Espeche tenía su entrada para ir al partido, pero a último momento se la cedió a su hermano Juan Cruz, de 17, quién recorrió a las corrisas las cuadras que separan el Club Avellaneda de Ciudadela, a 40' del inicio de la final.
Entre vendedores de banderitas, cubanitos y más fernet, la fiesta de la Ciudadela también se había trasladado al predio de calle Pellegrini al 200. "Que de la mano de Forestello..." sonó cerca del entretiempo, mientras algunos ya se aventuraban hacia la cancha, augurando el ansiado ascenso.
La catarata de goles del segundo tiempo le termino de poner color a la fiesta Santa. Los hinchas sin entradas tuvieron su fiesta, antes de que llegue el final y fundirse en ese abrazo que estuvieron esperando tantos años. San Martín es de Primera y no hay estadio que aguante la locura del pueblo ciruja.











