"No lo puedo creer": Maxi Martínez y la carta que llegó a sus manos
HISTORIAS DE ACÁ
El defensor del Santo recibió la invitación esta mañana y no sale de su asombro: el amor y la devoción de los hinchas que consagraron como ídolo al emblema del ascenso a Primera.
Maxi Martínez, en el momento más feliz de su vida.
Es viernes a la noche y Maxi Martínez está con la voz rasposa, medio ronca. Casi una semana ha pasado del día más feliz de su vida, pero la voz no se recupera: "Pasa que todas las noches, antes de acostarme, sigo viendo los videos, los goles, y los grito de nuevo. Cuando veo el día de Dálmine, la final con Sarmiento, los relatos, todo me emociona. Todos los días me despierto y recuerdo que estamos en Primera y no se me va la sonrisa. Todavía no caigo".
Maxi Martínez es el hincha que juega, el que se tira de cabeza a trabar, el que se trepa al alambrado, el que ahora ingresa a la galería de los grandes jugadores tucumanos que ascendieron a Primera con San Martín, como Turbo en el hall de la fama, como el Jota la última vez, como Pedro Pablo, como Cococho, como el Capo porque el Capo es tan nuestro como Jacinto, como el Ratón, y como Serrano también, cómo que no.
Algo muy fuerte ha generado el defensor de estos colores en los hinchas detrás del alambrado. Hay una jugada que define un poco del amor que existe: bien pegado a la Pellegrini en el primer tiempo contra Sarmiento, Maxi Martínez cubría una pelota que se iba afuera, pero que Maxi protegía ante la presión de un volante visitante hasta que la pelota finalmente salió, Maxi se dio vuelta y se le puso de frente al rival, demostrándolo quién manda en Ciudadela, con el pecho inflado, logrando su primera ovación de la tarde.
Otro ejemplo es cómo festejó los goles del otro lado, mirando a la platea, arengando a todos hasta que llegó el pitazo final. Ahí, Maxi se abrazó a todos los que entraron al campo de juego y también se les plantó a los que querían su camiseta: "Yo entiendo a la gente, pero les decía: '¡Disfruten! ¡Disfruten que somos de Primera!' Esta camiseta no se la doy a nadie. Embarrada y todo, así va derecho a un cuadro para colgar en mi casa".
Justamente en su casa de Alderetes, Maxi habla con eltucumano.com mientras repasa la hora máxima: "Después que dejé la camiseta, me fui a dar la vuelta olímpica con los hinchas y volví a treparme al alambrado. Y después me subí al travesaño: siempre veía por la tele cuando los jugadores salían campeones y se subían al arco. Siempre soñé con hacerlo y se me dio. Esas cosas me salen así, soy muy hincha de San Martín, y si no jugara sería uno más de ellos en la tribuna".
Y ese amor también lo recibe Maxi en su casa: "No sabés lo que es esto. Todos los días vienen a golpearme la puerta a la mañana, me traen chocolates, me invitan asados, me dejan cartas, firmo camisetas... El otro día casi choco a uno que cruzó cuando el semáforo estaba en verde, le grité que tenga cuidado, se dio vuelta y me reconoció: '¡Maxi! ¡Ídolo! ¡Nos saquemos una foto!' Estamos todos locos".
Pero hoy a las 11 de la mañana, la locura llamada San Martín sumó un nuevo capítulo imperdible en la semana mágica del jugador del pueblo: Eli se acercó con una carta impresa con el escudo de fondo y un comienzo del mensaje que anunciaba algo grande: "Bueno, cómo empezar con esta locura, es la única manera en la cual te podré decir y explicar todo esto en persona me moriría de vergüenza. Bueno, Maxi genio, ídolo, nos complace contarte y explicarte toda esta locura".
En la carta, José y Eli se presentan como los vecinos que viven a dos cuadras de su casa, en diagonal de la escuela Federalismo. Fanáticos de San Martín, la pareja que escribió la carta le cuenta a Maxi que decidieron dar el sí el día del ascenso todavía en la cancha: "Entre llantos y emociones, salió de su boca: '¿Te querés casar conmigo?' Por ese motivo damos el Sí y queremos que vos seas parte de nuestra historia".
Y aquí es la parte donde Maxi Martínez abre los ojos, y llega la invitación de los hinchas: "Tenemos el agrado de pedirte de corazón que compartas este momento tan especial para nosotros y nos llega de orgullo poder pedirte si quieres ser nuestro testigo de honor el día 6 de julio. Dios sabe que de corazón te pedimos, te admiramos y te deseamos lo mejor en tu carrera siempre. (...) Seguramente estarás pensando que estamos locos, sí, bastante locos, pero muy orgulloso de todo el plantel y eternamente agradecida".
Maxi Martínez termina de leer la carta frente a Eli, la hincha que se casará con José, quien le confirma que todo lo dicho en la invitación: "¡Más vale que les dije que sí! ¡No podía creerlo! Me dijo que sí, que vos dejás todo, que cómo gritás los goles, que me propuso casamiento y que te queremos ahí. No termino de dimensionar tanto cariño de los hinchas, te lo juro", cierra Maxi, que ya empezó sus vacaciones y a principios de julio estará al pie del cañón para empezar la pretemporada de Primera. Eso sí, el viernes 6 sale traje y corbata: en el registro civil de Alderetes, el ídolo tiene que ser testigo de una pasión que también llegó al altar.

La carta:









