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"Fue hermoso": Navarro le pegó desde Burruyacú y la clavó en La Boca

CIUDADÉ

Tiene 18 años, es zurdo y una de las grandes promesas de Ciudadela. "Tiene la frescura del potrero", indicó Martín Seri y lo comparó con un crack de la Selección. VIDEO.

Iván El Terrible, puro potrero.





A las cinco de la mañana le sonaba el despertador a Iván Navarro en su casa del barrio La ex Estación, en Burruyacú. Con el bolso bajo el brazo y el sonido de sus pasos, tres cuadras tenía que caminar hasta salir a la ruta 304 y esperar en la parada, junto a los primeros trabajadores, el colectivo de La Nueva Fournier. "Bien temprano ya estaba arriba porque tenía una hora y media de viaje hasta la Terminal. Aprovechaba para dormir un poco más en el colectivo, porque de ahí me tomaba el 130 hasta el Complejo. No me acuerdo qué día fue. Muchas cosas pasaban por mi cabeza en esos viajes", cuenta el jugador de San Martín, figura de los juveniles del Santo el fin de semana después de clavar un zapatazo terrible contra Boca para el empate en Casa Amarilla.

"En esos viajes se sueñan estas cosas. Ahora vivo en la pensión del club, en la Mate de Luna, pero siempre que puedo voy a ver a mi familia. Mi sueño es ayudar a mi familia, darles todo lo que pueda, a ellos y a mi hijo Laín", cuenta Iván, quien habla del "Misil a distancia", como le dedicó ESPN. "Lo vi adelantado al arquero y le pegué. Cuando entró no pensé en nada, sólo corrí a abrazarme con mis compañeros", le cuenta una de las grandes promesas de Ciudadela a eltucumano.com, quien merece unas palabras de Martín Seri, el manager del club: "Iván es un chico que tiene la frescura del potrero, zurdo, muy parecido a Dybala en algunas cosas para tener una idea de cómo juega. El año pasado entrenó con el plantel profesional, no estaba lo maduro que tenía que estar, ahora juega en su categoría. Tenemos mucha confianza, pero hay que llevarlo bien despacito".

Los mensajes llegaron de todas partes para el jugador que aprende del Caco García en Primera, que empezó en Unión del Norte y que entre las palabras de los jugadores con más experiencia y el cariño de familiares y amigos, hay uno especial: "Es el mensaje de uno de los padres de los chicos, me dijo que siguiera así, que no aflojara, que no me confiara, que no bajara los brazos, que tenía mucho futuro". Y en estos primeros pasos para dar el gran salto también es importante la línea que bajan Seri, Martos, Fligman y los encargados del futuro de San Martín: "Nos remarcan mucho lo importante de los entrenamientos, no hay que faltar, nos piden que nos portemos bien, que seamos más unidos entre nosotros, que representemos a San Martín en todo sentido".

"El 27 de enero del año pasado fue la primera vez que llegué al Complejo. Ahí me probé y quedé. Ya me acordé. Ese día empezó todo", recuerda Navarro el dato que faltaba al comienzo de la nota, cuando eran las 5 de la mañana en Burruyacú, las tres cuadras hasta la ruta, el Fournier, la hora y media hasta la Terminal, el 130 hasta el Complejo, ida y vuelta, horas en la ruta y un sueño que empezó a tomar cuerpo contra Boca, allá en Buenos Aires, adonde Iván Navarro nunca había tenido la oportunidad de viajar, fue en colectivo con sus compañeros de Quinta, le sacudió el ángulo al arquero, y volvió soñando con más: "Ahora toca Boca, pero por la Copa Argentina. Qué lindo sería estar ahí, ¿no?"