El fútbol femenino en Tucumán: "Antes ni nos alquilaban las canchas"
ENTREVISTA
Nancy Boyanovsky es una de las figuras claves en los comienzos entre la mujer y la pelota: "Nos miraban con mala cara, decían que veníamos a molestar". Paso a paso, cómo se forjaron los principios del furor que vive hoy el deporte que tiene a la tucumana Rocío Correa como abanderada.
El deporte fue, por muchos años, un territorio vedado para las mujeres.
Nancy Boyanovsky es madre y profesora de Inglés, tiene 46 años y se encuentra entre un selecto grupo de deportistas que abrieron los caminos para que el fútbol femenino llegue a ser reconocido como una disciplina profesional. En una entrevista con eltucumano.com relató cómo 'las chicas' pasaron de juntarse a jugar en las canchas de fútbol 5 de San Miguel de Tucumán a conseguir un espacio en la Liga Tucumana.

Todo comenzó en 1986, cuando Nancy tenía 13 años y se juntaba con sus compañeras de la escuela Normal. "Siempre he tenido equipos en los intercolegiales. En el 88 me hice muy amiga de las chicas de la Sarmiento, nuestras eternas rivales. En ese momento, empezamos a jugar en las canchas de Play 5 y en Wembley", recuerda con una taza de café de por medio.
Una de las grandes dificultades que tenían las jóvenes en ese momento era que no les querían alquilar las canchas. "Nos miraban con mala cara. No nos querían alquilar porque decían que veníamos a molestar. Pero al margen de eso, había gente que te miraba con buenos ojos", recuerda Boyanovsky.

Un día, Nancy y sus amigas se llevaron una gran sorpresa al encontrar otro equipo de mujeres jugando en otra cancha. "Un día, cambiamos de cancha. Al llegar, vemos a un grupo de chicas jugando y surgió la idea de hacer un partido entre nosotras. Fue en ese momento que surgió la idea de hacer un fútbol 11", afirmó.
Boyanovsky, a sus 22 años, se presentó en San Martín para llevar una promesa al presidente 'Santo': conseguir 30 jugadoras en 30 días para formar el primer equipo femenino en el club. "Nosotras éramos 11. Necesitaba difundir la convocatoria. Entonces, me contacté con los chicos de La Gaceta y le pedí que nos sacaran una foto mientras estábamos entrenando para informar que el cupo femenino estaba abierto", recuerda con entusiasmo.
"¿Viste cómo en las películas de la tele, que están los chicos jugando y saltan de la tapia? Literal. En ese momento, el Complejo San Martín no tenía el cercado que tiene ahora. No me olvido más de una chica descalza, que vestía un short de fútbol, remera de Argentina y un cigarro en la mano. '¡Eh amiga, yo quiero jugar!' - me dice. Yo le respondí 'bueno, dale vení' y la anoté. 'Pero jugá con zapatillas mínimo, porque te van a lastimar', le dije y ella me respondió: 'No, yo juego así'. La probamos, descalza, y quedó".
Luego de conseguir a las 30 jugadoras, Nancy continuó jugando al fútbol en San Martín pero notó que había mucho por hacer por el fútbol femenino. "Dejé de jugar para organizar y no dejé nada pendiente: cuadrangulares, viajes, torneos. Lo hacía para las chicas del club y para otros equipos. Yo trabajaba para todos. Es bueno destacar que San Martín organizaba los torneos antes de la Liga", afirmó respaldando sus palabras con decenas de fotos que se deslizan entre sus dedos.

"Descubrí, cuando se festejaron en la Liga Tucumana de Fútbol los 22 años de las pioneras del fútbol femenino, que no figuro como jugadora. Porque cuando dejé los botines para dedicarme a la dirigencia, nos llamó la Liga. Por eso entré como dirigente y no como jugadora. Mirá esa contradicción".
"Cuando viene la dirigencia de San Martín y nos dicen si nos animamos a participar de las Preliminares de San Martín y Atlético Tucumán, en el Nacional B, le dije a Carlos Alderetes, Presidente de San Martín a finales de 1.999: '¡Ponele la firma! Pero vos asegurame que la gente vaya temprano y vas a ver un montón de mujeres en la cancha'. No me olvido de eso. El tipo me miraba incrédulo. La cantidad de mujeres de todas las edades que había ese día, me valió tapa y contratapa de La Gaceta", recuerda con entusiasmo y agrega: "Los clásicos eran tremendos. Muy pasionales. Había mucha rivalidad".

"Cuando ya no quedaba con quién jugar acá, ya que San Martín ganó todo, quise traer a River Plate a jugar, pero en ese momento el club cobraba. Pero gracias a ese contacto, conozco a Eglis Giovanelli (periodista deportiva y Presidenta de Fútbol Femenino de River Plate). Ella me invitó a que vaya a Buenos Aires y me presentó a la gente de ahí. Luego, la invité a Tucumán en el 2002. Gracias a ella, pude contactarme con las chicas de Estudiantes de la Plata y, junto a los Tulipanes de Garín y otros equipos, organizamos el primer torneo argentino. Se jugó en San Martín y la Liga nos mandó los árbitros”.

El boom actual
Actualmente, el fútbol femenino se convirtió en furor en toda la provincia. Los torneos que convocan a cientos de equipos de mujeres que ponen a prueba sus habilidades con la pelota, generan nostalgia en Nancy por todos estos años que peleó para abrir caminos.
Consultada sobre los reconocimientos que el Senado dio al primer Seleccionado de Fútbol Femenino que participó en el Mundial 71 y al Seleccionado Mayor, Nancy asume que "los reconocimientos están muy buenos" pero "a mi opinión se tendría que haber dado de otra manera, se tendría que haber dado de forma natural y ser algo que se merece el fútbol femenino ya que venimos trabajando hace mucho tiempo. Macarena Sánchez -la primera jugadora profesional del país-, hizo mucha movida. La tuvo que pelear, no tendríamos que haber peleado por estos reconocimientos. Merecemos esto".
Los reconocimientos y la popularidad del deporte movilizaron otras cuestiones. "Hoy las marcas de ropa deportiva han modificado la indumentaria para adaptarlos a la mujer. Que salgan las camisetas con los apellidos del Seleccionado Femenino, es un boom. Es tocar el cielo con las manos".
Acerca de su mirada sobre la primera jugadora profesional de la provincia, Rocío Correa, quien firmó contrato con San Lorenzo, Nancy afirma sentirse parte de ese logro. "Me duele que chicas como Rocío no sepan quién soy yo. No por mérito, ni que me den un premio. Lo que yo quiero es que lo que se logró con el fútbol femenino, sea reconocido al fútbol femenino. Ella capaz que agradece al club, y está todo bien. Pero, ¿Por quién has llegado al club? Por nosotras, que hemos hachado el camino".
Actualmente, Nancy y sus hijas practican hockey aunque cada tanto tiene se junta con las chicas de ese momento para jugar un picadito. "Si tuviera que elegir entre hockey y fútbol, elijo el fútbol toda la vida. Es el deporte más completo que tenemos. Físicamente, el que mejor te hace. No hubo un músculo que no se movilice al practicar este deporte".
Actualmente, el fútbol femenino se convirtió en furor en toda la provincia. Los torneos que convocan a cientos de equipos de mujeres que ponen a prueba sus habilidades con la pelota, generan nostalgia en Nancy por todos estos años que peleó para abrir caminos.
Consultada sobre los reconocimientos que el Senado dio al primer Seleccionado de Fútbol Femenino que participó en el Mundial 71 y al Seleccionado Mayor, Nancy asume que "los reconocimientos están muy buenos" pero "a mi opinión se tendría que haber dado de otra manera, se tendría que haber dado de forma natural y ser algo que se merece el fútbol femenino ya que venimos trabajando hace mucho tiempo. Macarena Sánchez -la primera jugadora profesional del país-, hizo mucha movida. La tuvo que pelear, no tendríamos que haber peleado por estos reconocimientos. Merecemos esto".
Los reconocimientos y la popularidad del deporte movilizaron otras cuestiones. "Hoy las marcas de ropa deportiva han modificado la indumentaria para adaptarlos a la mujer. Que salgan las camisetas con los apellidos del Seleccionado Femenino, es un boom. Es tocar el cielo con las manos".
Acerca de su mirada sobre la primera jugadora profesional de la provincia, Rocío Correa, quien firmó contrato con San Lorenzo, Nancy afirma sentirse parte de ese logro. "Me duele que chicas como Rocío no sepan quién soy yo. No por mérito, ni que me den un premio. Lo que yo quiero es que lo que se logró con el fútbol femenino, sea reconocido al fútbol femenino. Ella capaz que agradece al club, y está todo bien. Pero, ¿Por quién has llegado al club? Por nosotras, que hemos hachado el camino".
Actualmente, Nancy y sus hijas practican hockey aunque cada tanto tiene se junta con las chicas de ese momento para jugar un picadito. "Si tuviera que elegir entre hockey y fútbol, elijo el fútbol toda la vida. Es el deporte más completo que tenemos. Físicamente, el que mejor te hace. No hubo un músculo que no se movilice al practicar este deporte".
Pioneras
"Las pioneras del fútbol femenino argentino" son un grupo de deportistas que abrieron los caminos para este deporte. Organizado por Lucila Sandoval, arquera desde 1988 e impulsora de la campaña para reconocer el 21 de agosto como el "día de las futbolistas" y de escribir parte de la historia de esta disciplina. "Comencé a formar parte gracias a una entrevista para mi programa de radio que le realicé a Lucila y a Elba Selva, la primera jugadora que convirtió cuatro goles a Inglaterra en el Mundial de México en 1.971. Al sacarla al aire, mi compañera de programa le dice: 'Hola Lucila, acá estoy con otra pionera (diciendo por mí). Pero es del 90'. La emoción de Lucila dio como propuesta de federalizar el proyecto. Luego de eso, nos pusimos en contacto y me llegue a enterar de que había tucumanas jugando al fútbol en el 65 en el Interior de la Provincia. Lucila hizo un trabajo importante". Y agrega: "Es emocionante ser pionera. Porque es como que marcaste el camino. Te llena de orgullo. En Tucumán, somos unas 15 pioneras, de las cuales Vero Gómez, Soledad Miranda Villagra y Fany Décima, que aún siguen jugando”.








