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"Nos cagaron, pero ya pasó": Cuevas, de la sentada de San Jorge a la Superliga

DE PRIMERA

Emanuel Cuevas es refuerzo de Central Córdoba, recién ascendido. Del robo a la utilería de San Jorge, a un vestuario de Primera. La dura pelea de un pibe que creció en Lastenia, la peleó en el ascenso tucumano, se sentó en césped de la final de la que habló el país y que quiere inspirar a más chicos tucumanos a cumplir sus sueños.

Cuevas con la de San Jorge. Ahora es de Primera. Créditos: Luciano Ramón





“La final todos la vieron, nos cagaron, pero ya pasó. Hay que levantar cabeza y pensar en lo que viene, que es la Superliga”. Desde Córdoba, donde Central Córdoba de Santiago del Estero realiza su pretemporada, Emanuel Cuevas rompe el silencio y vuelve a hablar de la final de la que habló el país: de la histórica sentada de los jugadores de San Jorge ante Alvarado de Mar del Plata, de la decisión del presidente Gustavo Sáez de retirar el equipo, de la suspensión a los jugadores y de la oportunidad que lo lleva al lugar donde siempre soñé estar, la máxima categoría del fútbol argentino.

Cuevas se está acostumbrando a lo que es el mundo de la Superliga, en un club recién ascendido como él, casi a medida. Su nombre sonó fuerte en Atlético y San Martín de Tucumán mientras la rompía en el Federal A, pero el destino lo llevó a Santiago del Estero. “Tomamos la mejor decisión”, afirma convencido, en diálogo con eltucumano.com

La final con Alvarado y la histórica sentada de San Jorge es un tema ineludible en la charla, que quizás persiga a ese plantel adonde vaya. “Fue una decisión del presidente. Llegamos a un acuerdo con todos los compañeros y el presidente, nos sentamos porque él nos dijo. Vamos a pensar en lo que viene, que va a ser muy lindo”, recuerda, pero siempre con la mira puesta en la Superliga. “Hicimos una buena campaña y la remamos desde el primer día hasta el final, llegamos a la final y pasó lo que pasó, pero por suerte me abrió esta puerta”, destaca.

Me cargan un poco acá los vagos”, confiesa, sobre su presente en Central Córdoba. “La verdad que estoy muy contento por la oportunidad que me da Central Córdoba, más que nada el técnico – Gustavo Coleoni – y el grupo que me recibió muy bien”, precisa Cuevas, y recalca que viene a aportar lo suyo y pelear por ganarse un lugar. Tras firmas contrato, se fue derecho a entrenar, jugó para los suplentes: “me estoy adaptando al grupo, agarrando ritmo, adaptándome al mundo de Primera”.

Una de las grandes sorpresas que tuvo fue las comodidades que le ofrece el club santiagueño, y ello nos lleva a otro capítulo oscuro de la temporada de San Jorge: “el día del robo de la ropa no queríamos saber nada, teníamos pares de botines, zapatillas, perdimos todo, pero al otro día y tras recibir mucha ayuda viajamos a jugar como lo hicimos siempre, nunca bajamos la cabeza”, destaca.

Cuevas puso el gancho y jugará en Central Córdoba. (Créditos: Twitter Central Córdoba)


El camino de Cuevas hasta la Superliga fue muy largo: “Yo salí de una escuelita de Tucumán que se llamaba Fundación Mapa, jugué en San Juan, me crié ahí estuve hasta los 15 años, de ahí a San Juan, a La Banda y de ahí a San Jorge. Jugué 3 años en la Primera de la Liga hasta que me subieron al Federal A”, recuerda. Allí deslumbró con su zurda y dejó grandes pinceladas como su gol olímpico, justamente contra Alvarado, el rival de la histórica final.

La luché, la luché hasta que jugué y llegué adonde soñé. Pegué un salto muy grande. No hay muchos tucumanos en Primera, trato de mejorar día a día”, valora Cuevas. Su familia y sus amigos están tan contentos como él: su papá Daniel Osvaldo lloró al enterarse del pase, que Cuevas celebró con su esposa Camila y su hija Selena. “Salí de Lastenia, donde viven mis viejos, siempre muy humilde pero con la cabeza en alto”, enfatiza el zurdo.

Cuevas celebra que finalmente tras el descargo de los jugadores de San Jorge les bajaron las sanción que les había impuesto la AFA, y sólo deberá cumplir dos fechas de suspensión. “Varios chicos tienen familia como yo, e iban a quedar a pata”, advierte. 

Para finalizar, le deja un mensaje a los chicos tucumanos que, como él, sueñan con llegar a jugar en Primera: “que trabajen con humildad, con sacrificio y que siempre trabajen para ello. Es muy lindo esto, llegar adonde llegue yo con mucho esfuerzo. Espero que Dios los bendiga a todos los que tienen este mismo sueño, y que nunca bajen los brazos, que así van a llegar lejos”, afirma. Y hacia su sueño va Cuevas, con su zurda bien tucumana como bandera. La zurda que gambeteaba en Lastenia, que se sentó en el Minella y que se prepara para romperla en la Superliga.