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Cardenales - Uni de Salta: una final con polémica y un Regional que peligra

CONFLICTO OVALADO

Se viene la final de la Liguilla clasificatoria al Súper 10 del próximo año, en cancha del Purpurad, lo que despertó el enojo de mucho en La Linda. ¿Era para tanto?

Foto: Rugbytucumano.com.ar.





El sábado, Cardenales y Universitario de Salta jugarán la final de la Liguilla clasificatoria al Súper 10 de 2020, mientras que los Jockey salteño y tucumano lo harán por el tercer puesto, el más importante, el que define quién jugará el ascenso el próximo año  quién en la máxima categoría. El lugar donde se disputarán ambos partidos será en la cancha del Purpurado, la cual fue designada de común acuerdo entre los cuatro equipos participantes, pero en algunas partes de Salta, parece que eso lo supieron nunca y armaron un gran revuelo, despertaron a bronca de los dirigentes tucumanos y ahora el Regional corre peligro.


El diario El Tribuno fue el primero que tiró la piedra, haciéndose eco de las redes sociales. El reclamo apunta exclusivamente a la “ventaja deportiva” que pasa a tener Cardenales en una final que solamente se jugará para las estadísticas, porque ambos equipos conservaron la categoría, porque el ganador no tendrá una copa más en su vitrina, ni clasificará a ninguna competencia nacional, ni se lo conocerá como el campeón del Ragional. Solamente juegan para cumplir. Entonces, ¿por qué hacer semejante conflicto innecesario?

Como era de esperar, la reacción de gran parte del rugby salteño provocó una contra reacción en Tucumán. “Los presidentes y dirigentes del rugby tucumano están muy calientes”, apuntó un alto directivo a eltucumano.com

“Hay mucha gente molesta, independientemente de que aparezca una disculpa o lo que sea. La dirigencia está convencida de que el periodista no salió a decir eso por monto propio, alguien le tiene que haber pasado algún concepto y lo tiró. Y así no hay manera de poder armar ninguna sociedad, sobre todo con Salta. Los santiagueños acompañan mucho más los destinos que queremos dar al rugby de la región. Nos estábamos tratando de acomodar y el Regional era como algo hecho, algo del ADN de la Región, pero con declaraciones como estas, que no llevan a ningún lado y son para hacernos quedar mal ante la Unión Argentina de Rugby. Por eso cada vez pensamos más, ¿para qué quieren los salteños jugar con nosotros si no les interesa? Es como la famosa frase ‘para qué voy a ir a tu casa si después me voy a sentir mal. Y después voy, como, tomo, salgo y te empiezo a criticar la comida, la silla, el baño, etc’. Entonces acá cada vez pensamos más en por qué tenemos que seguir gastando energías si uno le puede dar más bola a los equipos nuestros del interior. Los dirigentes tucumanos están incómodos, en desconfianza. Y ninguna sociedad puede funcionar a travez de la desconfianza”, agregó.


El reclamo de parte de un grupo de salteños es totalmente innecesario y sin sentido. El artículo 5 del reglamento de la competencia estipula que la final y el partido por el tercer y cuarto puesto se jugarán en una sola cancha, neutral y en Tucumán. Lo único que lograron es que, por un lado, los presidentes de Cardenales y de Universitario salgan a aclarar algo que no tenían por qué hacerlo, y que la relación entre tucumanos y salteños vuelva a ponerse tensa, como ocurrió en los últimos 10 o 15 años.


La relación entre ambas provincias, en el mundo del rugby, no siempre fue la mejor y ahora no quedó de la mejor manera. Ese afán de querer compararse siempre permite que el rugby salteño no crezca ni en juego ni institucionalmente. En 20 años que llevan compitiendo el Regional, se creció poco y nada, siguen casi la misma cantidad de clubes y el caudal de jugadores aumentó muy poco. Muy distinta a la realidad tucumana, donde cada vez hay más clubes en el interior de la provincia y en las cercanías, como las últimas incorporaciones de Frankycia XV y Lomas Rugby. Entonces la pregunta pasa a ser fácil y sencilla: ¿No deberían, primero, preocuparse por crecer y después sí intentar ser como los tucumanos? Parece que no, que más fácil es hacer problemas innecesarios y despertar más la bronca de los dirigentes tucumanos que cada vez tienen menos paciencia.