Top

Zielinski, el doctor Frankenstein de un monstruo que crece partido a partido

ANÁLISIS

El Atlético del Ruso cada vez juega mejor, dejó de ser aquel que solo presionaba y buscaba su oportunidad y pasó a ser uno que genera muchas situaciones. A pesar del empate, sigue prendido en la lucha por la Superliga.

Foto: Job Monjes.





Un empate como local siempre deja un sabor agridulce, mucho más cuando se estuvo en ventaja y se jugó uno de los mejores partidos de la temporada, creando muchas situaciones, convirtiendo dos goles; pero aun así, ante San Lorenzo se vio un Atlético con más confianza y determinación, dispuesto a buscar el partido a todo momento y con las armas con las que disponga; un monstruo que sigue creciendo y que poco a poco va encontrando su mejor versión.

La bestia de Ricardo Zielinski sufrió la pérdida de 17 piezas al inicio de la temporada, pero el entrenador, al mejor estilo el doctor Victor Frankenstein, supo rearmarla en su laboratorio de 25 de Mayo y Chile, probando pieza por pieza, hasta que empezó a encontrar las indicadas y hoy en día, el pequeño monstruito sigue creciendo, en volumen y en tamaño.

Comenzó con los pies. Luego de bancarlos a muerte cuando el arco estaba cerrado, encontró en Leandro Díaz y Javier Toledo su gran dupla te ataque. Cuando el gol no cerraba, estaba todo complicado, pero se abrió, primero al Loco y luego al Tanque, para que empiecen a tomar confianza, se entiendan cada vez más y se conviertan en los socios ideales.

Siguió con el cuerpo, ese que le diera firmeza y seguridad. Ese que responda cuando sea, por arriba y por abajo, y en Bruno Bianchi y Yonathan Cabral lo logró. La dupla de centrales transita su segunda temporada y se complementan bárbaro. Sufrió un poco al inicio del torneo, pero cuando se acomodaron los laterales, ellos sobresalieron.

El pequeño monstruito siempre contó con buenas manos, las de Cristian Lucchetti, el capitán e ídolo. Ese que aparece para tapar un remate cruzado cuando el partido estaba igualado, u otro de media distancia cuando estaba igualado o para ahogarle el del triunfo, cuando el partido se moría. Para colmo, el monstruo del doctor Frankenstein tiene otras manos de repuesto, las del Oso Sánchez, que siempre dan confianza ante cualquier altercado con el Laucha.

Lo más difícil de encontrar para el Doctor Ruso fue el cerebro, el que le de identidad al equipo. Probó y probó, hasta que encontró varios y empezó a usarlos a todos. El principal, es el que tiene la solidez y el equilibrio, ese que tiene una dupla de volantes centrales compuesta por el Pichi Erbes y Ariel Rojas que le da al equipo lo que necesita: quite, pausa y distribución limpia. Desde ahí comenzó a tejer la seguidilla de triunfos que le dio a Zielinski la libertad de probarle otros cerebros al monstruo. Así apareció Gonzalo Castellani, que cambió silbidos y puteadas por aplausos y reconocimiento. Cuando el “10” está inspirado, le salen toda: cuida la pelota, la limpia, da buenos pases, centros precisos, y de yapa, hasta colabora en defensa. Asimismo, también aparecieron Leonardo Heredia, una buena alternativa; y reapareció Guillermo Acosta, con su vértigo para atacar y su garra para defender.

El doctor Zielinski está criando a su bestia para hacerle frente al que se le ponga en frente, como fueron cada uno de los monstruos que creó en el laboratorio de 25 de Mayo y Chile. Sumó 17 de los últimos 21 puntos que disputó y ahora irá a La Plata para seguir creciendo y convertirse en un monstruo de temer.