San Martín, el colchón de puntos y los problemas con el sueño
análisis
El colchón es así: puede ser la gran tentación para el placer, un dos plazas hasta que te agarre el sueño o un conjunto de goma espuma para dormir hasta que el lunes te despierte.
Foto Prensa San Martín.-
¿Cómo dormirá esta noche la dupla técnica y sus jugadores? El hincha se despierta todos los domingos con una tranquilidad que le da justamente ese colchón de puntos King size que al sueño de Primera ha empezado a sustentar de realidad.
El problema, claramente, no es la posición en la tabla donde descansa San Martín: desde ahí arriba no hay lugar para preocuparse ni pesadillas rivales capaces de alterar los campos oníricos.
El tema es que este resultado contra Chacarita, más allá de la derrota, tiene que ver con la eterna tentación de dormirse por un ratito en los laureles, de salir a jugar en bata, en piyama, en chancletas y no ser capaz de dar dos pases seguidos en el primer tiempo y mucho menos de patear al arco.
Da la sensación de que a Orsi y Gómez, el pleno de Sagra, el acierto del año, la principal razón de que San Martín sea el principal candidato al ascenso, les cuesta tanto cambiar el equipo como de ropa. Cabuleros hasta la hernia, pueden bancar el saco azul o el pullover negro pero la presencia de Mosca ya suena a capricho.
Curioso en ellos que no se casan con nadie: sacaron al capitán Fissore, mandaron al banco en el entretiempo a Mercier, saben más que todos nosotros pero el tema del enganche es algo que no han podido resolver y, por ejemplo, ya se impone la titularidad de Imbert.
San Martín tiene el famoso colchón de puntos para probar, acertar o pifiarle. No pierde nada con probar. Puede darse el margen y ver si está para algo más que para una versión que en este 2020 no ha encontrado el juego, el desequilibrio, la irrupción, un andar que ha descansado en los brillantes números que no necesariamente tienen que ver con el juego.
¿Importa la forma? Solo importa volver a Primera. Hasta Walter Salinas lo sabe. Pero sobre todo lo saben los hinchas que insisten: "Para ser campeón hoy hay que ganar". Y le meten una fiesta de domingo que los sábados no se encuentra. Pero ni siquiera con ellos a veces alcanza. Puede cambiar San Martín. Puede probar. Puede ser mejor de lo que es. Y también puede ser peor. Como esta noche. Que en la última pelota es capaz de perderlo todo.
El problema, claramente, no es la posición en la tabla donde descansa San Martín: desde ahí arriba no hay lugar para preocuparse ni pesadillas rivales capaces de alterar los campos oníricos.
El tema es que este resultado contra Chacarita, más allá de la derrota, tiene que ver con la eterna tentación de dormirse por un ratito en los laureles, de salir a jugar en bata, en piyama, en chancletas y no ser capaz de dar dos pases seguidos en el primer tiempo y mucho menos de patear al arco.
Da la sensación de que a Orsi y Gómez, el pleno de Sagra, el acierto del año, la principal razón de que San Martín sea el principal candidato al ascenso, les cuesta tanto cambiar el equipo como de ropa. Cabuleros hasta la hernia, pueden bancar el saco azul o el pullover negro pero la presencia de Mosca ya suena a capricho.
Curioso en ellos que no se casan con nadie: sacaron al capitán Fissore, mandaron al banco en el entretiempo a Mercier, saben más que todos nosotros pero el tema del enganche es algo que no han podido resolver y, por ejemplo, ya se impone la titularidad de Imbert.
San Martín tiene el famoso colchón de puntos para probar, acertar o pifiarle. No pierde nada con probar. Puede darse el margen y ver si está para algo más que para una versión que en este 2020 no ha encontrado el juego, el desequilibrio, la irrupción, un andar que ha descansado en los brillantes números que no necesariamente tienen que ver con el juego.
¿Importa la forma? Solo importa volver a Primera. Hasta Walter Salinas lo sabe. Pero sobre todo lo saben los hinchas que insisten: "Para ser campeón hoy hay que ganar". Y le meten una fiesta de domingo que los sábados no se encuentra. Pero ni siquiera con ellos a veces alcanza. Puede cambiar San Martín. Puede probar. Puede ser mejor de lo que es. Y también puede ser peor. Como esta noche. Que en la última pelota es capaz de perderlo todo.








