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La alegría del profe Juan y un gesto solidario que conmueve en Aguilares

Historias de acá

Juan Sánchez entrena a deportistas amateurs y tuvo que cerrar su gimnasio y volver a la casa de sus padres por la pandemia. Sus alumnos se juntaron para ayudarlo y dejarle un mensaje especial. Esta es su historia.

Juan Sánchez junto a sus alumnos.





Un amigo a quedado sin trabajo, un amigo está en la mala, un amigo me llama y me cuenta que le han pasado cosas que yo no sabía, me dice que quiere agradecer a un grupo de personas porque han tenido con él un gran gesto y quiere que le ayude a contar su historia, pero qué es eso que te ha pasado Juan, le pregunto en la mañana del 17 de abril, en la mañana soleada de la pandemia, de los barbijos, del alcohol en gel, de los limoneros que han pasado en un colectivo rumbo a la cosecha para ganarse el pan.

-Esta mañana me despertó mi papá porque un amigo me fue a buscar para darme plata- me dice a través del teléfono, sí le digo, y él sigue, - Es mucha plata y me la mandaron los chicos de mi gimnasio.

-¡Qué bueno Juan!

Los dos lados de la historia de mi amigo son: de una parte,  alguien que, como muchos, ha cerrado su fuente de ingresos, alguien de los tantos que sufre en carne propia el impacto de la pandemia. De la otra, un grupo de personas que se han tomado el tiempo y la delicadeza de pensar en ese amigo, en esa otra persona que la está pasando mal y no solo pensar, que ya es mucho, en épocas de encierro; de aislamiento social, cuando el otro parece un enemigo. Ellos, en cambio, se han organizado para ayudar, me imagino que la idea la tuvo una de esas personas del grupo y que mandó un whatsapp, poniendo en evidencia el caso de Juan. Del otro lado, puede haberse dado una mirada al teléfono, que se condice con el mirar para otro lado, pero no, ellos sienten la necesidad de ayudar a ese amigo que está afectado por la crisis, hacen una recaudación y se la llevan.

Alguien viaja los casi 100 km que hay entre San Miguel y Aguilares, esa persona lo busca a Juan por una ciudad que no conoce, toca su puerta y le entrega una ayuda del grupo de entrenamiento. El sobre con el dinero tiene un mensaje: "los amigos deben estar en las buenas y en las malas y vos, aparte de ser nuestro profe, siempre demostraste ser un gran amigo, que está al lado de todos, que siempre está dispuesto a ayudar, a dar lo mejor. Un gran abrazo y a cuidarnos entre todos".  


Recuerdo que este amigo, se llama Juan Sánchez, tiene 38 años y es preparador físico de corredores de motocross.

 -Te felicito, eso habla de bien de vos- le digo en el fondo de mi casa, debajo del naranjo que este año ha dado sólo tres naranjas que aún están verdes, como si su carencia fuera un mal presagio del 2020.

Me lo imagino en Tucumán llamándome y se lo pregunto.

-¿Estás en Tucumán?- Para nosotros, los que vivimos fuera de San Miguel de Tucumán, cada vez que nos referimos a la capital de la provincia nos referimos a ella como Tucumán o la ciudad.

-No, estoy en la casa de mis viejos.

-¿Por qué?

- Por el coronavirus tuve que dejar el gimnasio y, como no podía trabajar, no podía pagar el alquiler donde vivía en una pieza en la casa de un amigo y me tuve que volver- Escucho su voz y no puedo dejar de pensar en la parábola del hijo pródigo. Pregúntale a tu papá si sos el hijo pródigo ,le digo. Del otro lado se escuchan risas: "mi papá me explicó la parábola", me contesta entre risas. 

La parábola habla del menor de los hijos de un gran señor que pide su herencia y se marcha, durante un año despilfarra toda su hacienda, lo que lo lleva a trabajar, hace trabajos por los que es mal pagado y esto lo obliga a pensar en la bondad de su padre porque hasta sus obreros están mejor que él. Vuelve a su casa y su padre al verlo llegar le prepara un gran festín en su honor.

De la parábola, me gusta la idea del regreso de ese hijo que se ha ido y que tiene que volver, que vuelve a ese lugar donde fue tan feliz. Pienso que para un padre, cada vez que un hijo vuelve a su casa, en cada visita, es la vuelta del hijo pródigo ¿O acaso en estos tiempos de incertidumbre celebrar la vida no vale la pena? Juan Sánchez representa una de las tantas personas que ha tenido que cerrar su fuente de ingresos por el Covid-19, su historia se puede parecer a muchas otras, con dueños de gimnasio que han bajado la persiana a sus locales.

Mi amigo pertenece a un sector de trabajos precarizados que se las han visto fieras ante el coronavirus. Mi amigo está dentro de aquellos a quienes  más ha impactado el aislamiento social, mostrando un sector de la sociedad que no se ve, como es el mundo del deporte amateur, como es el caso de los personal training, de profesores de natación, de entrenadores particulares de fútbol, de pesas,de  atletismo, de triatlón. La lista podría ser inmensa si pensamos en cada una de las disciplinas deportivas que se practican en la provincia y no es apenas una lista, sino gente que hoy debe remarla para subsistir.